Hay
dos polos turísticas en el Caribe o cerca, que son Miami y Santo Domingo (A Cuba
no por ahora) que se destacan por sus énfasis en atraer a los turistas para que
visiten, gasten su dinero y gocen. Miami hace todo lo posible porque sus
visitantes se sientan a gusto, protegidos, mimados. Casi siempre hay algún
policía a la vista para su protección y ayuda si la necesita. Hace poco el Gran
Miami inauguró un sistema de tren que empalma casi cualquier lugar con el punto
en que llegan o salen los turistas, el aeropuerto de Miami. Allí el ciudadano o
turista puede estar a 50 millas del aeropuerto y con tan sólo $2.25 dólares
(unos $100 pesos) puede llegar allí, a veces con un poquito más de otro dólar.
Lo hace tomando un autobús, pidiendo un ‘transfer’, se cambia al Metro Tren y
ya está en el aeropuerto. Y es admirable que allí se puede entrar y salir con
tales facilidades. Y por ejemplo Coral Gable tiene un sistema de bellos
autobuses que recorren gran parte de la ciudad en forma gratuita para que el
turista pueda moverse, ir donde quiera con facilidad y seguridad. Los autobuses
regulares lo llevan a cualquier punto de Miami sin ningún problema, con un
poquito de espera, a veces. Allí el turista no puede pedir más, está en el
paraíso del turismo. ¿Y qué hace Santo Domingo para atraer a sus turistas? Lo
primero que les brinda es la inseguridad. Allí hay unos grupos de individuos
que se disputan el derecho de hacer negocio con los turistas y cuando entran en
disputa, se tirotean mutualmente, sacan a los turistas de los autobuses y las
autoridades no dicen nada. Debido a esto los turistas sólo salen de sus hoteles
en buses expresamente suplido por el hotel donde se hospedan y muy rara vez se
desmontan y se mezclan con la población. Si el turista está por la Capital en
la llamada zona colonial, aquello es un asco, basura por todos lados, suciedad,
tigueraje, gente rara acosando, niños mendigando, en fin el turista no está cómodo,
y menos cuando le advierten que acudir a un policía que vea en la calle puede
ser tan peligroso como un atracador con uniforme. Pero en el transporte del
turista al aeropuerto, comparándolo con Miami, es que en el sistema de Santo
Domingo el asco se multiplica por cien. Para un individuo o turista llegar al
aeropuerto, digamos desde la Capital que está a unos 35 kilómetros, los
choferes que hacen lo que les da las ganas, le cobran unos $l,600 pesos (unos
$35 dólares), si va a San Pedro de Macorís (la misma distancia) cobran $1,800
pesos y sin garantía de que el chofer o taxista sea un atracador. Para llevar
de esos lugares al aeropuerto le cobran lo mismo, aunque el turista que va sin
maleta o con un bulto puede hacer una maroma de tomar un autobús desde la
capital o SPM y desmontarse frente al aeropuerto, y de ahí tomar un motoconcho
que por $100 pesos lo llevará a la rampa del aeropuerto. Claro, esta maroma no
la hace ningún turista, una porque vienen con maleta y dos por el peligro que
corren. Entonces, le queda de que alguien lo lleve al aeropuerto, que no es ni
fácil ni frecuente. Fuera de ahí tienen obligatoriamente que caer en las fauces
de los tiburones, los insaciables choferes. Allí no puede ir ningún autobús ni
automóvil para llevar a los turistas o pasajeros de esos lugares al aeropuerto
porque esos choferes lo impiden. Ellos ponen las reglas del transporte de y
hacia el aeropuerto lo mismo que del transporte general del país. A esto se añade
que estos días los Empresarios han emplazado al gobierno que siempre es tolerante
e incapaz con estos choferes, a que los regule (como manda la Constitución … a
la libertad de tránsito) y los ponga en
cintura, pero no se espera que haga nada, dada las ventajas que ellos les
aportan en votos y dinero a los políticos de turno. Así es que se ven estos dos
polos turísticos, uno un paraíso terrenal, el otro una pocilga que se pretende
pintar como lo que no es. Quizás ahora con la apertura de Cuba, los turistas no
irán a SD quedando ésta haciendo turismo
para los haitianos, menos exigentes aunque no paguen mejor. Su dolor quizás sea
que en Cuba no encuentren el turismo sexual que era todo incluido: drogas, homos y menores de edad.
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sábado, 28 de marzo de 2015
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