A
Juan Bosch se le considera como un político y escritor honesto, ético, tanto en
su país como en el extranjero, especialmente hoy cuando gran parte de sus
iguales viven retozando en el fango. Escribió muchos libros, fue un maestro del
verbo, creó dos partidos y fue un ejemplo extraño de lo que decía en sus
prédicas que debían ser sus seguidores. Hace unos años que pasó a la otra vida
y como todo humano, tuvo que tener sus correspondientes herederos. Como es natural,
por la sociedad y el Derecho, los herederos del difunto no sólo deben recibir
sus bienes materiales sino los morales, y deben defender su nombre llegado el
caso necesario. No hacerlo tienen muchísimos significados, y he ahí entonces lo
que obliga a la pregunta de si Bosch fue un santo o villano. Sus herederos
políticos fueron sus discípulos, como siempre se ha visto con los grandes
predicadores, especialmente los últimos del partido que formó, el PLD. Al morir
y tener varios familiares inclusive hijo y viuda, se suponía que éstos fueran
los herederos más llamados a mantener su honra como en vida. No hacerlo ponía
en duda su honestidad. ¿Hicieron sus herederos lo que a todo buen difundo
estaban obligados a hacer? Parece que no. La razón de un lado se comprende,
pero no del otro. De los políticos sí, pero no de los familiares. De aquéllos, la
primera deshonra que le hicieron fue el abjurar de lo que había hecho con el
primer partido y corrió a hacer uno nuevo. De aquél, salieron peste sobre él y
hasta una sobrina quedó muda y testigo para confirmar lo que pregunta este artículo.
Del lado del último, se reconoce que hicieron lo que aparentemente tenían que
hacer, pero tenían defectos. El mayor se presentó cuando Leonel Fernández, el
heredero ‘escogido’, proclamó públicamente que desde 1996 era Juan Bosch el que
estaba gobernando el país y quiso halagarlo y darle las gracias como buen
heredero. El lo decía porque fue en ese año que ese partido PLD llegaba a
gobernar el país y como el mentor y maestro que había sido, era lógico que
espiritualmente fuera éste quien gobernara según anunciara varias veces. Pero a
Fernández y su grupo se le presentaba un problema, y era que como Bosch había
sido un hombre honrado, y como casi todos los funcionarios del gobierno que en
ese entonces ejercían (y aun ejercen) comenzando por el mismo Fernández, eran
todo lo contrario a Bosch en cuanto a honradez (Peme, funglobe, Tucanos,
$80,000, Quirino…). Y lo que más sobresalía era la versión torcida de una de
las enseñanzas del maestro cuando les advirtió a sus discípulos que “al
gobierno se iba a servir, no a servirse de éste”, y precisamente casi todos
estaban allí desde el mismo inicio del 1996 sirviéndose, robándole al país, violentando
la honra de Bosch. ¿Cómo entonces Fernández
y su pld podían decir esto y que todos quedaran callados en aceptación? Que esos
callaran era lógico, pero que los demás herederos que callaran, eso sí era
inaceptable. Es decir, podría suceder que los del partido lo aceptaran así,
pero era conocido que dentro de éste existía “una corriente boschista’ que
alegaba pretendía mantener los principios originales del maestro. ¿Qué hizo
esta corriente? ¿Qué hicieron los familiares de Bosch? Que se sepa muy poco.
Entonces lógicamente, tanto los del partido, familiares y boschistas aceptaron
que desde 1996 quien gobernaba el país era Juan Bosch, lo que lógicamente tiene
que llevar a la gente a afirmar que Bosch en vez de santo eran también un
villano. Lo correcto hubiera sido que alguno de éstos hubiera desautorizado a Fernández
y al Partido a decir lo que dijo. Además debieron haber llamado a una asamblea
o debate público en que se desligaría a la figura y nombre de Bosch de los que
lo manchaban No lo hicieron, luego aceptaron las manchas que adornaban a Bosch,
y he ahí entonces lo que sus herederos quisieron que se supiera de Bosch, que
en vez de santo y honrado era un villano, fullero y ladrón como los demás. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 1 de abril de 2015
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