Si
no fuera porque es Haití, el que quiere quitar el honor y robarse a Santo Domingo,
el país, el pueblo, debería ser castigado por alguien, algún poder como un
justo acto de justicia contra un comportamiento aborrecible. Pero sucede que
Haití no tiene calidad para castigar a Santo Domingo, porque es un país miserable en toda la extensión de la palabra.
Si fuera Francia, Inglaterra, China, Rusia, EU, Holanda, Bélgica, Alemania, o
cualquier otro que lo hiciera, volviendo a Santo Domingo al estado de un fideicomiso
o colonia, sería aceptable, porque hace tiempo que SD perdió su derecho a disfrutar lo que con
tanto ardor en estos meses ha venido alegando y explotando, lo de la Soberanía,
independencia. Y el razonamiento se basa en el historial de irresponsabilidad y
traición que una gran parte de sus dirigentes y pueblo en general, ha venido
cometiendo, y que ahora, con la avalancha de solidaridad que se ha manifestado
en todo el país en contra de la pretensión insultante de Haití, tarde o
temprano, esos que han sido los culpables de esa situación, sean premiados como
gente con méritos, cuando deberían ser aplastados, castigados ejemplarmente.
Esos políticos, culpables, quedarán con los dientazos a flor de labio por la
marejada de la respuesta positiva del pueblo (que también fue muy culpable,
pues antes sólo se oían por todos lados, la gente decir, “debemos querer al
haitiano, ayudarlos, aceptarlos, darle trabajo”, etc). Ese pueblo y sus
políticos nunca apreciaron lo que heredaron e hicieron todo por perderlo a los
haitianos. ¿O ya olvidaron lo que gritó como loca, Milagros Ortiz B. “Yo
también soy haitiana”, cuando quiso ser simpática y seguir adormeciendo al
pueblo a que aceptara a los haitianos como hermanos? Y el Hipólito, ¿no hablaba
de matrimonio sin divorcio y alas del mismo pájaro”? ¿Y esa caterva de
escritores, columnistas, periodistas, comentaristas, historiadores que
escribieron miles de artículos, y libros adorando a los haitianos y pidiendo
que el pueblo los amaran? ¿Y esa Izquierda malévola, no pregonó desde siempre un
amor al haitiano más fuerte que al dominicano? ¿Saben lo que era el comando
Jaques Vieu? La Izquierda criolla glorificando que unos haitianos asesinaran a
dominicanos en 1965. ¿Acaso no han leído los comentarios de los comerciantes
dominicanos como se hinchaban de felicidad, cuando decían “Haití es nuestro
segundo socio comercial, después de EU… el año pasado exportamos mil millones
de dólares y este año queremos aumentarlo”? ¿Olvidaron a los gueberos (negociantes
de huevos), pollo, salami, plásticos, plátanos, etc., como corrían tres veces a
la frontera a llevar sus mercancías para seguir siendo millonarios y se sentían
eufóricos cuando vendían mucho, y lloraban como putas cuando los haitianos les
rechazaban los productos por lo que fuera? ¿No observaban sus lamentos afeminados dando a
los haitianos municiones para en el futuro hacer lo que tantas veces han hecho
de extorsionar al país con no comprar o cerrar la frontera? ¿Olvidaron como los
camioneros dominicanos (patanas) a pesar de que los humillaban, quemaban sus
camiones y asesinaban, se peleaban por volver a llevar mercancías para Haití? ¿Acaso olvidaron lo que hicieron los tres
partidos políticos de la “democracia”, el PRSC, el PRD y el PLD que
carnetizaron a los haitianos con documentos y cédulas falsas para que votaran
por ellos en las elecciones? ¿Han escarbado a los estudiosos en la llamada
Academia Dominicana de la Historia qué es lo que allí se escribe como historia
del país? ¿Han leído a Bernardo Vega, a Cassá, Ramón A. Veras, Juan F. Martínez,
Franklín Franco, Tolentino, a Dore Cabral, etc.? Todos y otros pertenecen al
grupo de “Los Anestesiólogos”, los encargados de anestesiar, adormecer a la
conciencia de la juventud y a los viejos, para que no vieran el gran peligro
que siempre fue, es y será Haití para SD. A Franklín Franco, por su obra
tergiversante, la UASD le piensa hacer un momento de granito. ¿No llamó esa
UASD a los genocidas haitianos a que recordaron lo que les hicieron a los
dominicanos desde 1804? Por lo tanto concomitantemente o después de vencido al
impertinente del Oeste, a los dominicanos traidores e irresponsables hay que darles
su castigo, como el de volverlos a un Estado Colonial, sino en la práctica,
metafóricamente, ¡pa’que aprendan! (Más en “¿Santo Domingo, Isla Maldita?”,
libro que se adelantó 50 años a lo de ahora). ANTICRTICA.BLOGSPOT.COM,
viernes, 10 de julio de 2015
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