Antes,
mencionar a la Organización de Naciones Unidas movía a levantar la cabeza de
respeto y admiración sobre algo que era
bueno. Pero todo se comenzó a perder y hoy decir Naciones Unidas es como hablar
de putrefacción. Y no podía ser de otro modo cuando comenzaron a tomar
protagonismo aquellos movimientos promovidos por las revoluciones que abundaban
por el mundo, como la de Cuba y su esfuerzo por aglutinar a los países
‘oprimidos” en contra de los imperialistas. Así se formó aquella infamia (entre
otras), la Organización de Países No Alineados, que mezclaba los que estaban en
revolución con guerrillas o con los resentidos. Y más tarde cuando comenzó el
despertar árabe, los musulmanes, que venían viviendo desde hacía 1400 años bajo
las más infames formas de gobiernos tiránicos, monárquicos, teocráticos, etc. (pero
buenos para ellos), y como natural, estas dos fuerzas comenzaron a trabajar juntas
aunque se repudiaban mutuamente, porque los comunistas no querían a los
religiosos musulmanes, pero como era su costumbre, los usaban para sus fines.
Así ambos grupos comenzaron a infiltrarse en la ONU al extremo que coparon todas
sus ramas excepto entrar entre los Cinco, a pesar del esfuerzo. Así, lo más llamativo es el llamado Comité de los
Derechos Humanos, una rama de la esa ONU que es la que vela porque por el mundo
reine la práctica de esos derechos, en contra de los que los violan, que
precisamente son las dictaduras y asociados, como Cuba. En esa rama de la ONU, la de más honor por ser humanista y
justiciera, esos países emergentes comenzaron a infiltrarse, al punto que Cuba
formó parte de ella, Arabia Saudita, Corea del Norte y hasta Pakistán, y aunque
alguno no lo ha logrado a plenitud, por lo menos se sabe que han avanzado en
dicho comité. Claro, hay que haber perdido todo sentido de decencia para ver
con indiferencia que países súper tiránicos y violadores de derechos, estén en
ese Comité. Es un absurdo increíble y bochornoso, pero la realidad ha sido así,
esos son los honorables que cuidan los derechos humanos del mundo. Entonces, ¿cómo
no llamar a la ONU con los nombres más despreciables del diccionario? Y donde
se ha visto este comité trabajar conjuntamente con otros de esa ONU es en
Israel, en la agresión que sufre de los palestinos, los terrorista de Hamas y
Hezbolá, que no cesan de atacarlo en todas formas y sin guardar el mínimo
respeto al ser humano, y cuando Israel se defiende, entonces ahí aparece la ONU
para condenar a Israel con calificativos increíbles, y a considerar a los
terroristas como víctimas, y sin condenar que ellos se escuden detrás de niños
y mujeres para cometer sus atrocidades, usando las mismas escuelas y hospitales
de ONU para depositar armas, bombas, proyectiles mientras la ONU se hace la
bizca. Y Human Rights y Amnistía Int., aunque son instituciones fuera de la
ONU, están hermanadas y afectadas por los mismos virus malvados de la ONU, y
también ellas se suman para investigar a Israel y para condenarlo cuando éste
se defiende. Sin embargo, cuando ISIS comete las barbáricas atrocidades sobre
niños y mujeres, con las Nazidies más abusivamente, esas dos quedan mudas,
buscando decir algo, sólo si se puede involucrar a Israel. Y Santo Domingo ha
tenido la dicha en estos días de saborear en su tierra la maldad de una de
ellas, Human Rights que fue allí a ponerse descaradamente del lado haitiano y
contra el país anfitrión. Si ese país, sus hombres, tuvieran vergüenza, a ese José
Miguel Vivancio de Human Rights, lo
hubieran declarado persona non grata, amarrado por el cuello (sin herirlo) con
una soga, para deportarlo, pero no por avión ni barco, sino para llevarlo al
muelle y montarlo en una yola hasta mar afuera, para conversar con el sol y los
tiburones. Pero ese país está carente de dignidad, y por eso es que aparecen
destrozos humanos como Vivancio y lo insultan y desafían allí mismo junto a sus
organizaciones basuras. ¡Ah, hubo algo de dignidad, al Inmigración detener al mentiroso
difamador en el aeropuerto por unas horas! ¡Qué lástima que se fuera tan
tranquilo…! ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM(#335).
sábado, 4 de julio de 2015
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