Según cuenta un amigo, que no sabe si llamarlo dicha o desdicha el haber
vivido entre los judíos por un tiempo, aunque no realmente dentro de ellos,
pues eso es imposible excepto si eres judío. Quiso decir, cerca de ellos,
aunque no muy cerca, pues como el vivió por NY por unos años, y NY es la patria
casi principal de los judíos, pues no está mal la afirmación. Cada vez que tenía
que pagar el alquiler, decía, en los diferentes lugares en que vivió, ahí
estaban ellos cobrando, y cuando de aumentar la renta y no reparar era, ahí
estaban ellos. Eran los dueños de todo y como se sabía allí, cuando ellos
tenían sus fiestas, NY se cerraba, quedaba a oscuras. Más luego fuera de allí,
conoció a uno que tenía varias características. Una, que cada vez que se veían él
comenzaba a criticar al gobierno, a los políticos y lo mal que estaba todo. Su
amigo no esperaba que el otro hablara, sino que siempre comenzaba como una máquina
con su prédica de carretilla. La segunda, que también comenzaba a hablar de
religión, criticando al Cristianismo y discutiendo con cualquiera,
especialmente con mujeres, cuando defendían las cosas de vírgenes y rituales del
catolicismo. Siendo su amigo, le advertía, que él no debería enfrascarse tan
fácilmente en esas discusiones, porque eso era práctica del pasado, y que
siendo los judíos una minoría que tenía muchos enemigos, él no debía buscar
aumentarlos, que con los que tenía bastaban. Pero no le hacía caso. El amigo lo
consideraba medio lunático, pero era buena gente, aunque un día lo hirió
absurdamente. Ellos mantenían comunicación por Facebook, o mejor, él le enviaba
algunos artículos que al mencionar a los judíos siempre era para defenderlos.
Un día le dijo: ‘fulano, no me envíes más tus trabajos, porque yo ya sé todo
eso” asumiendo que era sobre los judios. Eso le sorprendió, pues consideraba que
en vez de dar gracias como lo haría otro, él parecía ingrato. Se alejaron un
poco aunque mantuvieron la amistad. Luego conoció a otro judío por Facebook que
parecía amistoso aunque nunca lo demostró. El lo presumía por su forma en que
manifestaba sus sentimientos y el apoyo a las cosas buenas sobre Israel y los
judíos. Como él era sociable y por gustarle escribir sobre muchos temas
incluyendo Israel y lo religioso, pues, quiso ampliar esas tibias relaciones
por medio del Internet, pero el judío le parecía reticente a la amistad, quizás
por aquello de que él no era judío, de su grupo o clase. Decía que también este
judío pudo notar que casi todo, un 90% de lo que él escribía sobre Israel y los
judíos (tenía unos cuantos artículos donde hablaba bien de ellos y el apoyo que
les daba), sin embargo, decía como que eso al judío no le bastaba para
demostrar amistad por Facebook. Y en estos días había escrito un trabajo sobre Israel,
en el que según él, “se desangraba alabando a Israel”. Pero su amigo judío no
le dijo nada. Lo ignoró y le sorprendió. Le pidió su opinión por Facebook
porque quería saber lo que pensaba, pero no contestó, cosa imperdonable para un
ser civilizado, dijo. Luego escribió otro que trataba otra vez sobre los
judíos, en cuanto a ser un “Pueblo Elegido”, cuestionando si realmente lo fue. Pensaba
que como no contestó sobre el otro, quizás éste tampoco le habría gustado
aunque los dos, eran también de buena fe sobre Israel y los Judíos, y su silencio
se hizo presente y casi ofensivo, pues antes parecía persona cordial. (Los
enemigos de los judíos, decía, le dijeron “Ta bueno que te pase, por lambón, ¿quién te
manda a defender a esa gente, no sabes que ésos lo único que aman es a ellos y
al dinero?”). Y después de estas experiencias entre feas y absurdas con los
judíos, en el amigo surge una pregunta: ¿Podrían estos dos judíos que parecían
ser sus amigos (incluyendo a los de NY), ser auténticos representantes de la
esencia del judaísmo, de cómo son, cómo han sido, y consecuentemente,
comprensible entonces por lo que han pasado? Si así son todos, decía, y quizás peores,
¿cómo entonces lanzar alguna lágrima sobre su suerte pasada y presente? Pero un
optimista le contestó, pero ¿cómo vas juzgar a todo un pueblo por tan sólo esos
cuantos?”. Y he ahí el dilema que ahora le acongoja, saber cuál de las dos
posiciones es la verdadera. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#416).
sábado, 22 de octubre de 2016
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