sábado, 22 de octubre de 2016

ASÍ SON ALGUNOS JUDÍOS

Según cuenta un amigo, que no sabe si llamarlo dicha o desdicha el haber vivido entre los judíos por un tiempo, aunque no realmente dentro de ellos, pues eso es imposible excepto si eres judío. Quiso decir, cerca de ellos, aunque no muy cerca, pues como el vivió por NY por unos años, y NY es la patria casi principal de los judíos, pues no está mal la afirmación. Cada vez que tenía que pagar el alquiler, decía, en los diferentes lugares en que vivió, ahí estaban ellos cobrando, y cuando de aumentar la renta y no reparar era, ahí estaban ellos. Eran los dueños de todo y como se sabía allí, cuando ellos tenían sus fiestas, NY se cerraba, quedaba a oscuras. Más luego fuera de allí, conoció a uno que tenía varias características. Una, que cada vez que se veían él comenzaba a criticar al gobierno, a los políticos y lo mal que estaba todo. Su amigo no esperaba que el otro hablara, sino que siempre comenzaba como una máquina con su prédica de carretilla. La segunda, que también comenzaba a hablar de religión, criticando al Cristianismo y discutiendo con cualquiera, especialmente con mujeres,  cuando  defendían las cosas de vírgenes y rituales del catolicismo. Siendo su amigo, le advertía, que él no debería enfrascarse tan fácilmente en esas discusiones, porque eso era práctica del pasado, y que siendo los judíos una minoría que tenía muchos enemigos, él no debía buscar aumentarlos, que con los que tenía bastaban. Pero no le hacía caso. El amigo lo consideraba medio lunático, pero era buena gente, aunque un día lo hirió absurdamente. Ellos mantenían comunicación por Facebook, o mejor, él le enviaba algunos artículos que al mencionar a los judíos siempre era para defenderlos. Un día le dijo: ‘fulano, no me envíes más tus trabajos, porque yo ya sé todo eso” asumiendo que era sobre los judios. Eso le sorprendió, pues consideraba que en vez de dar gracias como lo haría otro, él parecía ingrato. Se alejaron un poco aunque mantuvieron la amistad. Luego conoció a otro judío por Facebook que parecía amistoso aunque nunca lo demostró. El lo presumía por su forma en que manifestaba sus sentimientos y el apoyo a las cosas buenas sobre Israel y los judíos. Como él era sociable y por gustarle escribir sobre muchos temas incluyendo Israel y lo religioso, pues, quiso ampliar esas tibias relaciones por medio del Internet, pero el judío le parecía reticente a la amistad, quizás por aquello de que él no era judío, de su grupo o clase. Decía que también este judío pudo notar que casi todo, un 90% de lo que él escribía sobre Israel y los judíos (tenía unos cuantos artículos donde hablaba bien de ellos y el apoyo que les daba), sin embargo, decía como que eso al judío no le bastaba para demostrar amistad por Facebook. Y en estos días había escrito un trabajo sobre Israel, en el que según él, “se desangraba alabando a Israel”. Pero su amigo judío no le dijo nada. Lo ignoró y le sorprendió. Le pidió su opinión por Facebook porque quería saber lo que pensaba, pero no contestó, cosa imperdonable para un ser civilizado, dijo. Luego escribió otro que trataba otra vez sobre los judíos, en cuanto a ser un “Pueblo Elegido”, cuestionando si realmente lo fue. Pensaba que como no contestó sobre el otro, quizás éste tampoco le habría gustado aunque los dos, eran también de buena fe sobre Israel y los Judíos, y su silencio se hizo presente y casi ofensivo, pues antes parecía persona cordial. (Los enemigos de los judíos, decía, le dijeron  “Ta bueno que te pase, por lambón, ¿quién te manda a defender a esa gente, no sabes que ésos lo único que aman es a ellos y al dinero?”). Y después de estas experiencias entre feas y absurdas con los judíos, en el amigo surge una pregunta: ¿Podrían estos dos judíos que parecían ser sus amigos (incluyendo a los de NY), ser auténticos representantes de la esencia del judaísmo, de cómo son, cómo han sido, y consecuentemente, comprensible entonces por lo que han pasado? Si así son todos, decía, y quizás peores, ¿cómo entonces lanzar alguna lágrima sobre su suerte pasada y presente? Pero un optimista le contestó, pero ¿cómo vas juzgar a todo un pueblo por tan sólo esos cuantos?”. Y he ahí el dilema que ahora le acongoja, saber cuál de las dos posiciones es la verdadera. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#416).




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