miércoles, 12 de octubre de 2016

ENTRE MUJICA Y BALAGUER… SIMILITUDES DEL SABER


Todos los seres tienen dos lados (y a veces más), y los que no, caen dentro de los anormales, o los excepcionales, que son pocos. Y lo importante es que teniendo esos dos lados siempre se alaba el que más digno sea y la decencia obliga el recordar el otro lado aunque no guste al apologista, creyente o idólatra. Es lo lógico y decente, claro, en este mundo, y especialmente en la República Dominicana, no basta con que alguien tenga esos dos lados, sino que siempre realzan el bueno y olvidan el malo o cuando no, realzan el malo y olvidan al bueno. Y no es de extrañar pues ese país ocupa según una organización internación, el quinto lugar en las Américas (de 35 paises) y el octavo en el Universo entre los más corruptos e indecentes. Con un record así, qué se puede esperar cuando un personaje como Pepe Mujica le hace una visita y le aplican ese bagaje de inmoralidad, pero no para bien, sino para resaltar el mal. Esta última afirmación da a equívoco, pues no para el mal de Mujica sino para el mal de la moral cuando a él le aplican lo bueno y olvidan todo su mal. Y las similitudes entre ambos personajes son llamativas, casi hermanadas, pudiéndose afirmar que uno podría fácilmente intercambiarse por el otro y no se alterarían en nada. Balaguer fue un ermitaño citadino, vivía del aire y apenas bebía agua. Su comida diaria: unas hojas de cualquier vegetal, un poco de aire fresco, lectura de algún autor predilecto, más lectura y la mayor frugalidad que ser humano podría conllevar. No le atraía el dinero, reconocía su inmenso valor, pero no lo deslumbra ni lo buscaba. Su mayor debilidad era el Poder, el poder de dominar a los hombres y las mujeres, algunas sexualmente. No tenía mujer para no tener que gastar y así ahorrar al Estado su dinero. Y tenía otra debilidad, y era que no reconocía el derecho de sus congéneres a tener la libertad conque a todo humano le acompaña al nacer. El la concebía limitada a su criterio personal y en caso contrario, reprimía como todo un monarca negador de libertades. Era bajito tirando a gordito y tenia años para regalar y tenia además, grandes multitudes que lo seguían con adoración y le resaltaban todo, menos sus cosas negativas, haciendo honor a la moral del país. Pepe Mujica es gordito, bajito, gran economizador, nunca usó un vehículo más caro que un escarabajo de la Volkswagen, el que hizo Hitler para los más pobres de los Nazis. Fue perseguido, luego electo Presidente de Uruguay donde duró unos cuantos años y se retiró con los honores igualitos que Balaguer. El pueblo lo adoraba porque era frugal, no era ambicioso ni ostentoso, tampoco usó el dinero del Estado para gastos excesivos y cuando dejó el Poder dejó montañas de seguidores, por eso, porque no robó, como Balaguer, porque no se dejó sonsacar por el dinero, como Balaguer, pero también tenía una debilidad. El era amante de la negación de la libertad del individuo. A su pueblo no pudo negársela como Balaguer, porque a Uruguay ya le llamaban  la Suiza de América, así que no podía directamente, pero sí podía negársela indirectamente, por ejemplo recorriendo las Américas y besándolo el trasero a todos los tiranos y dictadores que negaban a sus pueblos ese sagrado derecho de sus libertades, igualito que Balaguer pero en forma más sutil por las circunstancias. Iba a Cuba, Venezuela, a Nicaragua y se sentía en su verdadero paraíso, porque allí él veía y sentía lo que hubiera querido hacer en su país, negar la libertad de su pueblo, y al no poder, se consolaba con ver su negación en otros. Y Mujica, al igual que Balaguer jamás le dicen que era un negador de la libertad del individuo, no, jamás, la hipocresía de muchos, como el que dijo: ”Pepe Mujica viene de lejos, viene del contexto ideal y cultural de las luchas contra las dictaduras…”. Aparentemente para el lacayo (César Pérez Hoy 12-10-16) la dictadura más cruel y larga de América no es dictadura, no, es un paraíso, un jardín de libertades y valores. Tampoco la de Chávez ni Ortega, y le dieron un “Honor y causa”. Esa es la moral de los que aclaman a Mujica, pero que en cierta forma se niegan a darle el mismo valor a su similar Balaguer. Pero no se puede esperar más, es del “quinto y octavo” lugar del desagüe inmundo. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#416).


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