Muchos idiotas gritaron
que los colombianos no querían la paz, sino la guerra, y que al votar por el NO
en el referendo, lo confirmaron, pero era todo lo contrario, como desde un
principio ese gran político y ex presidente Alvaro Uribe, lo vino denunciando,
que ese pacto con las FARC era injusto porque les daba demasiados privilegios a
los narcos terroristas y les exigía muy poco, resaltando la impunidad, además,
que lo que traería en vez de paz duradera, serían más problemas en el futuro. Y
el pueblo comprendió y no le creyó al Presidente Santos, quien a pesar de sus
buenas intenciones (le dieron el Nóbel de la Paz), no pudo ocultar que estaba
muy de prisa por concluir ese pacto con los subversivos porque les otorgaban lo
impensable. Todos sabían que digerir 297 páginas complejas no era asunto fácil,
pero con las explicaciones que dieron Uribe y Pastrana se logró que el pueblo
comprendiera lo que encerraban esas tantas páginas. Y tiene que dar vergüenza e
ira intensa cuando al Jefe mayor de las Farc, Longono (Chimochenco), salía en los
medios con aquella desfachatez como si él (era el supremo, y todo los crímenes
que pasaban allí tenían sus instrucciones) no fuera culpable de nada y que
hasta podría en un futuro cercano, subirse a una tribuna y predicar a los
colombianos cómo debían votar por él para traerles su felicidad. Era insoportable,
inaceptable, y claro, tenía que hacerlo desde lejos, Cuba, porque si estuviera
en algún lugar de Colombia probablemente no duraría mucho. Y muchos dicen que a
pesar que Santos y sus seguidores estaban muy seguros de que iban a ganar con
el SI, no sólo por la intensa propaganda y maniobras a todos los niveles, y a
pesar de las grandes personalidades internacionales que le dieron su apoyo,
todo se le vino abajo de una manera sorprendente, como un golpetazo en un ojo
que uno no espera. Y muchos añaden, que quizás hubo dos razones escondidas para
la sorpresa. Una, que la misma población sintió algo de temor en decir por lo que
iba a votar, y dos, al efecto producido en la población por los medios cuando
entrevistaban a las víctimas de las atrocidades de las FARC, como las lágrimas
y expresiones de aquella niña que fue raptada por los guerrilleros y llevada a
la fuerza a formar parte de ese grupo terrorista y el mal trato que recibió
durante todo el tiempo, alejada de su familia por cinco años. Y de otra, que
narraba lo que había pasado en uno de dos pueblos de Colombia cuando los
terroristas asaltaron al pueblo y asesinaron a casi todos sus habitantes, así, sin
decir o pedir nada, simplemente asesinando a todos como si fuera animales. Esos
dos testimonios y otras docenas más, les
abrieron sensiblemente las heridas contra el pacto diciéndose, pero cómo vamos
a ver con buenos ojos a esos criminales que tanto daño han hecho, y entonces,
surgió la oleada del NO. Y se preguntaron, pero cómo recibirlos así, sin
castigo o penas leves, tan leves que de los grandes culpables, si aspiraban a
un cargo electivo y salían los juicios y las condenas no tendrían efecto sobre
ellos. Pero cómo olvidar como trataban a los personas secuestras para pedir
dinero o trueque, y los encadenaban en la selva en una forma completamente inhumana
por años. Allí hubo mujeres y hombres que duraron en esas condiciones dos,
tres, seis y hasta diez o más años en manos de esos criminales. ¿Y cómo verlos
ahora como angelitos y olvidar todo? ¿Cómo aceptar como válido en la guerra,
cuando esa FARC tomaba por ejemplo a un burro y le ataba explosivos y lo
enviaba a cualquier pueblo para explotarlo y así asesinar a muchísimas personas?
¿O cuando en vez de explosivos, los enviaban con cilindros de gas para explotarlos
e incendiar al pueblo y su gente? ¿En nombre de qué moral o principio militar estos
criminales hacían esto? No podían y por eso fue la revuelta natural y justa del
tremendo NO. Ese NO, además, sirvió para castigar a la cúpula cubana, Raúl, Fidel,
que por años amamantaron a estos criminales en sus actos y logística, y
decirles que todavía no era hora de recoger laureles sino desvergüenza. Y que
si estaban en negociación rompiendo las esperanzas aquellas de los “muchos
Vietnams” del tirano salvaje, era porque se veían derrotados como lo estaba la
misma Cuba. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#415).
domingo, 9 de octubre de 2016
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