miércoles, 9 de noviembre de 2016

INDESCRIPTIBLE ALEGRÍA GRACIAS AL TRIUNFO DE TRUMP


Hace tanto tiempo que no había sentido nada grato sobre la política y los políticos que ya estaba acostumbrado a la tristeza y desilusión, y se empeoraba porque generalmente veía y leía sobre la gran podredumbre de eso pasar todos los días en un lugar que es famoso por su mal olor: Santo Domingo. Y se agigantó la tristeza al ver cómo una mujer mentirosa y tramposa tenía la posibilidad de llegar a la Presidencia en Estados Unidos y que era una copia de la podredumbre de ese país que hiede, confirmado por la manifestación de apoyo político que recibió esa mujer de otra mujer (la Vice) de aquel lugar, tan mala y tramposa como ella. Y todo quería venirse abajo sobre el pobre Estados Unidos como una plaga maldita al estilo las siete del Egipto. Pero llegó Jehová (no soy religioso, pero hay que ceder), y ¡Ohh, señor de los cielos, qué bueno eres, aleluya, bendito sea tu nombre, amén…! y trajiste Donald Trump para aliviar,  borrar y evitar todo eso, pero para traer también, oh señor, esa inmensa alegría y paz interior de los santos y los corderos que iban a ser sacrificados por la bestia femenina. Y Trump ganó la Presidencia, y sin considerar lo que él hará en el futuro, con sólo su triunfo, ha sido inmenso el placer, traído la alegría, la emoción, la bendición a todos lados y niveles. Primero, gracias a Trump se podrá por fin salir de ese fantasma llamado Barack Obama, negro pretencioso, mentiroso y engreído que quería imponer su llamado ‘legado’ a como diera lugar, y como si su legado no fuera más que digno de lo repulsivo. Ya la Casa Blanca no será más un lugar marchitado por un infiel, un individuo que se vistió de cristiano para ponerse la bata del islámico asesino. Ya los hilos de la gran conspiración de la venganza dulce del afro resentido no será posible. Ya las ‘virtudes homosexuales” no serán igualadas a las demás. Ya no se verá jamás a un presidente irse a jugar golf en el mismo momento en que a un periodista de EU los asesinos de Isis lo degollaban públicamente. ¿Qué clase de presidente era ése? ¿Era parte de su venganza o ignorancia? Y gracias a Trump esa peste ya se fue o se está yendo. La Hillary ya no podrá seguir con su Org. de Donación, pidiendo dinero a cambio de favores en el Gobierno, dinero bien manchados con la sangre de sus pueblos, para ella enriquecerse y para aumentar su poder de corrupción, comprando fidelidades. Ya sus amigos del Dept. de Estado, Justicia, Casa Blanca, y demás conspiradores serán en sus cabezas cercenados, pues todos están señalados gracias al gran Wikeleaks que los encueró con sus inmoralidades de los emails, donde no sólo se les descubrieron sus inmoralidades, sino los peligros en que pusieron al país en sus asuntos de material confidencial y secreto. Gracias a Trump, la tiranía de Cuba, que respiraba por los favores de Obama, se recordará que las sanciones volverán. México, un país casi fallido, corrupto, dedicado en gran parte a la producción, tráfico de drogas y asesinatos en masa como los 43 estudiantes, tiene que asumir parte de la responsabilidad en que lo acusó Trump y el asunto de la Muro, pues México no puede jugar al inocente de los miles que cruzan la frontera para propagar sus drogas, vicios y actos criminales. Y tampoco le permitirán seguir jugando al juego de recibir las fábricas de EU que se mudan hacia allí para luego exportar su producción hacia EU como si fuera lo más normal del mundo económico. Trump es amigo de Israel, lo que significa que Irán y los terroristas, la Unesco y palestinos no podrán seguir haciendo lo que Obama le gustaba que hicieran. Y los musulmanes ya estarán preparando sus acostumbrados actos de terrorismo, pero sin esperar amor y complicidad como con Obama, sino con la mano fuerte de Trump, quien no sólo les cerrará las puertas de EU, sino que los deportará hacia sus países. Y Trump borrará todo lo que huela a Obama, especialmente aquellas órdenes a las agencias de inteligencias sobre observar e investigar a los terroristas del Islam. Así que solamente sabiéndose todas estas buenas noticias que ha traído el triunfo de Trump uno se siente feliz, porque las cosas cambiarán y los malos ya no serán los que dirán la última palabra, sino Trump. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#424).


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