viernes, 11 de noviembre de 2016

LA FALLA DE LOS INCOHERENTES


Los incoherentes son aquellos seres que reciben el castigo de las personas cuando les dicen “Tu predicas lo que no practicas, o practicas contrario a lo que predicas”, es decir, son los que dicen una cosa buena y al momento hacen otra mala, y en los asuntos religiosos es que más se ven a estos seres porque allí abunda mucho la hipocresía, pero también la Política es otro huerto fértil, cuando reciben el nombre de Farsantes. La hipocresía es una mina y si quieres saberlo, haga esto: reúna 10 amigos que se conozcan, divídalos en grupos de  dos. Hágales unas cuantas preguntas como estas: ¿Qué harías si encuentras que tu amigo es un farsante, charlatán, ladrón, embustero… seguirías con su amistad? Si no siguiera, ¿por qué lo harías, razones? ¿Y si siguieras, razones? ¿Qué pensarías que harían tus demás amigos frente al mismo problema? De seguro que las respuestas los encuerarían a todos, quizás con alguna excepción, mostrando el lugar social al que pertenecen, al maravilloso mundo de la Hipocresía, y por supuesto, de la Incoherencia. Y es cuando se ve a una pareja corriendo el domingo a oír la misa, persignándose y a veces con una biblia en las manos, y al otro día Lunes, van como siempre a sus negocios de compra-venta en que revientan a los infelices con la usura y los abusos ante el débil en apuros. A veces es a un colmado que van a robar como siempre, con pesos alterados y demás trampas, o a las oficinas del gobierno a maltratar a los que van allí con sus problemas o robar algo para sus casas o en los hospitales, trabajar menos horas de las obligadas, desaparecer algún equipo o hacer todas las marrullas para no cumplir y abusar de los enfermos. Esos sufren de la falla de la Incoherencia en cuanto su obligación Humana y moral,  los que no pueden por debilidades intrínsecas mantener una línea recta en sus vidas, la coherencia entre el sí y el sí y el divorcio entre el sí y el no, y que viven torciéndose a cada momento, aunque a veces no se den cuenta a menos que se les señale, o a veces, sabiéndolo, pero por su maldad, siguen en lo mismo. Pero hay dos seres que están perdonados en ser incoherentes: los niños, por ser santos inocentes y porque sus pequeños cerebros aún no están plenamente desarrollados, y los  mayorcitos, los llamados Viejos Chochos. Estos últimos, no todos por supuesto, son los que al acercárseles Satanás previo a llevárselos, salen corriendo a buscar sus biblias, y corriendo van a las iglesias, llevándose por las greñas a sus mujeres aunque ellas no quieran ir. Son los que comienzan a decir, exponer, escribir cosas que se salen del común de los denominadores, y muchos, sin saber que son chochos, los llaman los mansos idiotas, por eso, por la incoherencia que los ataca. Son los que comienzan a delirar sobre sus años y a ver en las bellezas de la Naturaleza, cosas que antes, por su mediocridad, incapacidad o maldad, no alcanzaron a notar. Claro, ellos, están perdonados, mas no así los que aparentemente manteniendo sus facultades íntegras, actúan como esos viejos chochos. Son dignos de la crítica más agria de la incoherencia, especialmente si vienen de la mina de la Política cuando lo hacen por ignorancia deliberada, la moneda que podría venir  y por su mala fe. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#425). Próximo artículo: “Obama fue más triturado que derrotado”.



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