Los incoherentes son
aquellos seres que reciben el castigo de las personas cuando les dicen “Tu
predicas lo que no practicas, o practicas contrario a lo que predicas”, es
decir, son los que dicen una cosa buena y al momento hacen otra mala, y en los
asuntos religiosos es que más se ven a estos seres porque allí abunda mucho la
hipocresía, pero también la Política es otro huerto fértil, cuando reciben el
nombre de Farsantes. La hipocresía es una mina y si quieres saberlo, haga esto:
reúna 10 amigos que se conozcan, divídalos en grupos de dos. Hágales unas cuantas preguntas como estas:
¿Qué harías si encuentras que tu amigo es un farsante, charlatán, ladrón, embustero…
seguirías con su amistad? Si no siguiera, ¿por qué lo harías, razones? ¿Y si siguieras,
razones? ¿Qué pensarías que harían tus demás amigos frente al mismo problema? De
seguro que las respuestas los encuerarían a todos, quizás con alguna excepción,
mostrando el lugar social al que pertenecen, al maravilloso mundo de la Hipocresía,
y por supuesto, de la Incoherencia. Y es cuando se ve a una pareja corriendo el
domingo a oír la misa, persignándose y a veces con una biblia en las manos, y
al otro día Lunes, van como siempre a sus negocios de compra-venta en que
revientan a los infelices con la usura y los abusos ante el débil en apuros. A
veces es a un colmado que van a robar como siempre, con pesos alterados y demás
trampas, o a las oficinas del gobierno a maltratar a los que van allí con sus
problemas o robar algo para sus casas o en los hospitales, trabajar menos horas
de las obligadas, desaparecer algún equipo o hacer todas las marrullas para no
cumplir y abusar de los enfermos. Esos sufren de la falla de la Incoherencia en
cuanto su obligación Humana y moral, los
que no pueden por debilidades intrínsecas mantener una línea recta en sus vidas,
la coherencia entre el sí y el sí y el divorcio entre el sí y el no, y que
viven torciéndose a cada momento, aunque a veces no se den cuenta a menos que
se les señale, o a veces, sabiéndolo, pero por su maldad, siguen en lo mismo. Pero
hay dos seres que están perdonados en ser incoherentes: los niños, por ser
santos inocentes y porque sus pequeños cerebros aún no están plenamente
desarrollados, y los mayorcitos, los
llamados Viejos Chochos. Estos últimos, no todos por supuesto, son los que al
acercárseles Satanás previo a llevárselos, salen corriendo a buscar sus
biblias, y corriendo van a las iglesias, llevándose por las greñas a sus
mujeres aunque ellas no quieran ir. Son los que comienzan a decir, exponer,
escribir cosas que se salen del común de los denominadores, y muchos, sin saber
que son chochos, los llaman los mansos idiotas, por eso, por la incoherencia
que los ataca. Son los que comienzan a delirar sobre sus años y a ver en las
bellezas de la Naturaleza, cosas que antes, por su mediocridad, incapacidad o
maldad, no alcanzaron a notar. Claro, ellos, están perdonados, mas no así los
que aparentemente manteniendo sus facultades íntegras, actúan como esos viejos
chochos. Son dignos de la crítica más agria de la incoherencia, especialmente
si vienen de la mina de la Política cuando lo hacen por ignorancia deliberada,
la moneda que podría venir y por su mala
fe. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#425). Próximo artículo: “Obama fue más triturado
que derrotado”.
viernes, 11 de noviembre de 2016
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