martes, 22 de noviembre de 2016

LOS MEDIOS AL GARETE, UNIVISIÓN Y CNN ARDIENDO



Hace tiempo las críticas contra los medios de comunicación en Estados Unidos se venían calentando y al ganar Donald Trump, el calentón llegó a ebullición porque no perdió tiempo de arremeterles con la furia acumulada por la parcialización que en su contra muchos tomaron. El Washington Post, el NYTimes, Univisión, CNN, entre otros, fueron los que más sobresalieron en la rotura del principio de objetividad e imparcialidad de la ética periodística. Y hasta el “príncipe” del NYT se le vio rodando en la parcialización del folletín. Y en Español llevó la ‘gloria’ Univisión.  Fue la reina junto a la insolencia con su empleado Jorge Ramos. Este se presentó en la casa ajena, sin invitación, para hacer exigencias, a violar las normas impuestas en las conferencias de prensa y del dueño de la conferencia. Su insolencia y atrevimiento no ha tenido parangón al analizar cómo sucedió. Univisión rompe un contrato con Trump. Este la demanda, y surge el conflicto legal. Trump tiene una conferencia como aspirante presidencial. Jorge Ramos se cree un súper hombre y acude allí no como periodista, sino como representante de los intereses de Univisión, y allí, insolentemente pide que lo dejen hablar. Le dicen que se calle, que no le han dado permiso, que no ha sido invitado, además, que representa la parte hostil al conferencista. Pero él insiste en hablar, que era su “derecho”. Y es tan dichoso que en vez de tirarlo a patadas de allí, simplemente, los guardias le indican que tiene que salir por insolente. El protesta, y luego lo dejan entrar nuevamente. Hasta ahí fue dichoso el periodista parcializado. Y luego de ahí, hay que saber todo lo que ha escrito en la misma línea de parcialización él y su patrón Univisión, creyendo que Trump perdería. La CNN tanto en inglés como en español también ha sido criticada fuertemente, porque gran parte de sus periodistas se han parcializado en contra de Trump, sin guardar las apariencias. Hay varios y aunque CNN trasmitió muchos de los actos de Trump, siempre le criticaba que nunca enfocaban a la multitud, sino a la tribuna, sin que las personas pudieran apreciar el entusiasmo que tenían por él. Alegaba que todo era un plan de hacerle daño, de ocultar la realidad. El CNN en español tiene un caso muy llamativo en sus oficinas principales en el programa que llaman “Café CNN” en la que es el conductor Carlos Montero  demuestra el poco respeto que esa CNN tiene por su audiencia porque parece que allí hay un conflicto de poder entre los que halan por lo mexicano y los que se van por lo argentino en el que ninguno respeta la corriente de la “diversidad o el balance racial”. Allí no hay ningún negrito o negrita (En CNN inglés si los hay). Todos son rubios o rubias, con algunas excepciones, pero blancos. El último cuasi negrito fue Ismael Gala que fue sustituido por un blanco. Y es difícil creer que éste se fue de allí por voluntad propia cuando estaba en la cumbre de su éxito. Algo le sucedió para que se fuera, y sabiendo que era el único que no encajaba racialmente, pues ahí quizás está la razón. Y volviendo con Carlos Montero, éste también reafirma el poco respeto de esa CNN por su audiencia, cuando mantiene a un personaje que a pesar de los años de edad y experiencia, no sabe hablar correctamente y lo mantienen allí como un castigo a la audiencia, quizás por ser argentino. Este desde que comenzó la campaña presidencial nunca dejó de pronunciar muy mal el nombre de Trump y decía “Tramp”, “Tramp”, a pesar de que todos los de su alrededor decían Trump, inclusive sus invitados, pero insolentemente él seguía con “Tramp”. CNN no le importaba lo desagradable que era a oír a un profesional hablar tan bárbaramente, lo mismo de presentar noticias ya pasadas como si fueran de actualidad, en un sábado las del jueves como frescas. Y al pasar unos meses, parece que Montero se vio precisado a corregir su error, y comenzó a llamarlo Trump, pero otra vez, luego, el buen analfabeto volvía a llamarle “Tramp”, que quizás en su mala fe quería decir Trampa, o insultar a Trump, demostrando el poco respeto de esos medios. Muchos decían que oír la insistencia de Montero pronunciar mal el nombre del Presidente de EU parecía ser parte de la razón justa que tenia Trump contra esos medios tergiversadores. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#427).

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