Da
gusto disfrutar de la fauna de algunos lugares cuando se ha tenido la
oportunidad de salir de sus países y ver cuán ancho es el mundo y cuán
diferente es el comportamiento y la moral de los de la fauna local y los de allá
afuera, aunque con las tecnologías del Internet, no necesariamente hay que
salir del país para conocer las diferencias. Generalmente, el decente que tiene
esa oportunidad de salir, cuando regresa al país empieza a notar las
diferencias, pero no para alabar a la fauna nativa, sino para maldecirla, por
la repulsa que le da notarlo. Claro, hay algunos seres que aunque logren salir
del país y tengan todas las informaciones en sus PC, no dejan de pertenecer a
la fauna enferma y siguen chocando le cabeza, no dándose cuenta o si se dan,
son indiferentes, porque en su vida poca veces han conocido el tener vergüenza.
(Hay otro grupo que nunca ha conocido la virtud de la vergüenza, son los
comunistas, socialistas, compañeros de viajes, etc. Quien los ha conocido lo
sabe muy bien). Fuera de éstos, hay a quien basta una sola vez conocer la vergüenza
para tenerla como norte de su vida, pero hay otros, que aunque la conozcan no
la quieren porque choca con la estructura deforme de su propia naturaleza, y sin
importar las veces que le recuerden el de tener vergüenza, no la aceptan y en
ese paisito donde abundan tanto los corruptos, charlatanes, ladrones,
vividores, simuladores, acostumbrados a acomodarse a las migajas que les dejan
dejar caer los poderosos o políticos, viven conformes y nunca se les ve mover
un dedo para señalar algo malo que le afecte a su comunidad. Al contrario,
alaban a su corrupto preferido y en su fauna inmoral no les da pena, lo ignoran
o explotan y se ven cómo se disfrazan, se mezclan dentro del jolgorio social,
cultural y allí se les ve predicando la moral como se decía, sin calzoncillos,
encueros. Se mueven de allí hacia acá, del amigo conectado al otro más conectado
y así viven medrando en la fauna, en sus prédicas personalistas llena de engreimientos
y falsedades, aunque crean que tienen sustancia y decencia. Y ya al ser
¨profesionales¨ porque al viajar conocen la diferencia entre la fauna nativa y
la del exterior, a veces son además, temerarios que pretenden ser orientadores,
vehículos para ilustrar a los nativos, de las bellezas que él ha visto allá
afuera o con quien se codeó. Pero su carencia de vergüenza es tal, que sabiendo
que lo que él sabe lo pueden saber otros, tiene la cachaza de irrespetar al qué
dirán, señalando en algunas fotos digamos, heme aquí en tal sitio, con tal
personalidad, aquí yo por una calle de la vieja ciudad, aquí yo disfrutando de
tal belleza del mar, pero esa carencia de decencia no le permite, sabiendo que
otros lo saben, decir la verdad que oculta, por ejemplo, detrás de una foto
hermosa, allí probablemente fue el lugar que la tiranía asesinó a unos ciudadanos
sólo por pedir ¨Libertad¨, o en la vista al mar, no mencionar que en tal puerto
se embarcaron en un solo día 125,000 ciudadanos de ese país, que huían a EU
como el diablo a la cruz, de la maravilla que esa tiranía ofrecía y que el
visitante adoraba, o en otra foto, no decía que detrás en aquel edificio era el
lugar en que la fuerza de la represión del Estado encarcelaba a las mujeres,
llamadas Las Damas de Blanco, sólo por caminar por sus calles y querer un país
con un poco de libertad. No, nada de eso el visitante decía, sólo lo que le
gustaba aunque fuera tenido de sangre y dolor, claro que bien se ajustaba a su
condición de no tener vergüenza. Y lo llamativo del caso es que esos son los
que a veces hacen normas en el país y si toman el poder, masacran y sacian su
sed de sangre que ocultan entre sus fotos, y tienen pocos críticos, porque los
de la fauna temen perder su amistad, que los llamen traidores, agentes de la cia, y callan y
aplauden al que nunca ha tenido vergüenza y ellos aunque la tuvieran, actúan igual.
Son los hijos legítimos de los ¨shitholes¨. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#497).
jueves, 19 de julio de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario