Para
aquellos que tienen ojos y oídos para oír, manos para tocar, corazón para
sentir, y practican la observación de la vida, habrán notado este fenómeno, que
muchas personas cuando son jóvenes, incluye a las mujeres, no suelen tan buenas
como cuando ya son viejas. Cuando jóvenes, y a la adultez, son arrogantes,
impetuosos, etc., pero cuando ya están con unos años arriba, se les ve yendo a
la iglesia, con su biblia, implorando a todos los santos que los protejan, los
iluminen a él, o ella, y a sus allegados. Y a veces no están muy seguros, y se
van por la India, el Tibet, donde los monjes budistas y si no pueden darse el
viaje, visitan chamanes, brujos, videntes, tocados, iluminados de las múltiples
religiones del continente. Esto podría tener varias interpretaciones. Una, que
los años cambian todo, dos, que la vejez abre los ojos y corazones, tres,
porque temen al recibir el ¨ring¨ de allá abajo, diciéndole que el fin de su
tiempo se acerca, y cuarto, simplemente por cultivar el arte de la hipocresía.
Y la hipocresía, se reconoce, es uno de los valores más preciados del ser
humano, tanto como el oro. Cuando éstos notan estas 4 señales corren, se
apresuran a ganar el tiempo perdido, pero el que más lo perturba es el ¨ring¨ del
más allá, cuando se dicen, ¨Ay cónchole, tengo que limpiar mi resumé para que
diosito vea que no fui tan malo como me han tachado¨. Y se le ve por las
iglesias, visitando enfermos, formando cadenas de oraciones, por calles y
barrios, predicando amor y perdón. Y son de los que siempre están diciendo y
recomendando ¨vive tu vida, deja que el otro viva, no juzgues, no critiques, no
quieras cambiar al mundo, acepta las cosas como son¨, etc. Y es que además
pretenden vivir en una burbuja que los aísla sin que esto impida que sigan
predicando las buenas obras de Jesús. Pero son tan inconscientes, que si fueran
verdaderos seguidores de Jesús lo menos que harían sería su propia recomendación,
porque si el mismo Jesús se hubiera llevado de sus consejos, cuando llegó
por Jerusalén, él no hubiera ido al
templo a desalojar a los mercaderes que violentaban el templo de su señor, ni
tampoco hubiera dicho, dadle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de
Dios, ni que su reino sería el de los pobres, los perseguidos. El no fue un
conformista o indiferente a lo que sucedía a su alrededor como quieren los
nuevos que reconocieron lo bueno que era ser bueno sin llegar a viejo, que es
cuando a la verdad la retuercen para producir la hipocresía. ¿Cómo vivir
aislados, indiferentes sin importar lo que le pase al vecino, a su sociedad, a
lo que hagan los gobiernos, los políticos, ladrones, traficantes, los
mentirosos, farsantes. Cada uno de éstos ataca y afecta a uno y a todos los ciudadanos,
por lo tanto aquéllos que dicen no juzgues, no haga nada, vive tu vida, son
verdaderos indiferentes, egoístas, hipócritas, que porque quizás algo no les
afecte, pero sí a los demás, no les importa, no dicen nada, no ven nada, no oyen
nada, no huelen nada y se consuelan con salir en el maravilloso Facebook, y que
a cualquiera desnuda sin darse cuenta, y sólo sonreír mientras los demás gimen
en silencio, esperando la solidaridad verdadera del hermano que no llega, sino
su indiferencia y el conformismo de vivir su vida, sin meterse en la de los
demás. Cuando los ve por ese FB, los que lo(a)s conocen, sólo dirán, miren a ése(a),
después que jodió tanto, dio tanto palos, robó tanto, engañó a tantos, presumió,
ahora como de ovejita mansa se pinta, ¨ah,
no jodas, a otro con ese cuento, te conozco…camaleón, que te compre quien no te
conozca¨. Nadie espera que salgan a combatir a los malos o criticable, sino que
no sean indiferentes como enseñó Jesús. Y es que para muchos, es mejor ser a la
libre, malo o sin control moral, que decente y justo, porque saben que lo
pueden seguir haciendo hasta cuando lleguen al final de sus días, porque ¨para
arrepentirse nunca es tarde¨. Es decir esos tienen dos problemas, ser lo más
malo hasta que llegue el ¨ring¨ y luego ¨arreglar¨ el resumé.ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
(#499). Ahhh, para los amigos y enemigos, a ley de uno para los quinientos
(500).
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