domingo, 22 de julio de 2018

DEL PORQUE DE LOS ERRORES DE TRUMP FRENTE A PUTIN



Todos sabemos que el cerebro tiene sus límites en lo que pueda albergar, manejar o digerir. Sólo los supersabios son los privilegiados al tener un cerebro fuera de lo normal y Trump no es uno de ellos. El tiene un extraordinario cerebro que nadie lo puede negar. Cuando Trump se enfilaba a Helsinky a reunirse con Putin, mientras Putin estaba descansado, yendo al gimnasio o tomando un vodca, Trump desde hacía unos días tenía dentro de su cerebro una caldera hirviendo. Acababa de conversar con rocketman en Korea y lo tenía calmado, sin tocar ningún botón peligro, había puesto a la China en su lugar de pirata contumaz, con su política de ratería que hace mucho debió haberse denunciado para que esa China no llegara al poder que los mismos EU y los capitalistas del mundo, por su inmensa miopía y avaricia, cooperaron para hacer realidad. Había enfrentado la insensatez de los Demócratas de oponerse a la política de proteger a EU al insistir en tener una frontera segura y firme, a la vez señalándoles que las regulaciones del país frente s los migrantes era una deformidad legal, que naturalmente, el predecesor de Kenia, explotó a su conveniencia y que él estaba decidido a cambiar. Estaba al tanto de lo que un Agente del FBI Strzok y su amiga habían dicho y hecho en su contra al momento de ganar las elecciones, y lo que a favor de Hillary los mismos habían hecho. Tenía la espada de Mueller sobre su cabeza, tambaleándose, sobre colusión o no colusión. El problema de las dos mujeres con sus demandas en las Cortes y con el viraje de su ex abogado Cohen. La lucha titánica contra los canales de información, especialmente CNN, que nunca encontraban lo mínimo positivo para Trump y escarban al infinito, retorciendo todo, en busca de lo que le hiciera daño. Y al llegar a Europa, la que debe toda su existencia y libertad a EU con su inmenso sacrificio en la WW2 y a su Plan Marshal, sabía de la ingratitud de esa Europa cuando EU había subido algunos aranceles para compensar las distorsiones que se venían dando en la que como usual, EU llevaba la peor parte. Sus críticas y conflictos con esa Europa y por el absurdo de su política de defensa en la OTAN en la que sólo cinco de los 28 miembros cumplían con su obligación, mientras EU llevaba la mayor parte, y todo para defender a esa Europa ingrata de las amenazas de Rusia. Al  abofetear metafóricamente a Ministra Merkel por su doble anormalidad, cuando a la vez que quiería defenderse de Rusia, era un país cautivo con un 37% de su combustible dependiendo de los rusos, y sin que tampoco cumpliera como debía con la OTAN, mientras EU tenía gas y petróleo de sobra para venderle. Entonces, con un cerebro recargado así, es lógico que las cosas no todas debían salir bien. Algunas fallas debía haber por los límites del cerebro y la inmensidad de los asuntos. El cerebro de Trump estaba al explotar. Y se le veía cuando apareció con Putin. Ya no parecía el que iba firme, el primero, como cuando con la reina de Inglaterra. Parecía tímido, un Trump que a nadie temía y todos enfrentaba, excepto a Putin. Entonces, sumando, recordando los poderes extraños de los zaristas desde Rasputín, conociendo  los envenenados en Londres (el mismo Putin se negó a recibir una copia que el periodista Christ Wallace de Fox, le entregaba, y le señaló, de mala forma, que lo pusiera en la mesa, porque quizás recordaría que tendría veneno). Trump quizás recordaría que años antes había ido a Moscú en negocios, y que sabiendo quiénes eran los rusos, tendrían algo comprometedor contra él. Es decir, todos estos elementos fueron los que se combinaron para forzar a Trump a que hiciera y dijera lo que no debió frente a Putin, como creer en las palabras de Putin,  ir solo a la entrevista, que ni con Pompano quiso, ignorar lo agresor que era Putin, y al atacar a sus propias agencias de inteligencias, como para complacer a Putin. Así, aunque Trump ha sido un inmenso gladiador, hay que reconocer que el cerebro tiene sus límites y allí lo demostró con sus errores. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#498).

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