“Tun, tun, tun”, ¿quién eh? La
Embajadora… Ah, epérese, epérese, ya voy, ya voy” y se oía un golpe como el que
se cae al suelo, por la prisa, el corre corre por el salón, el choque de algún
pie con alguna silla, una maldición a la silla por estar en el medio, y el
corre, corre, un pantalón que se alarga en sus patas y se lo pone corriendo…y
abre la puerta desgreñado, ah, no, si tiene calvicie y pelo malo, “¿qué?”. Es
la Embajadora, está en el salón, lo espera. Sí, sí, sí, ya voy” y sólo el
recuerdo que ella venía a él y no a la SCJ lo calmaba y no se enojaba que lo
tumbaran así de la cama, a las diez… ¿cómo estará Germán?, y sonreía y se
calmaba, él se va y yo renombrado, y ahora con la embajadora, jajaja, a ponerse
las pilas. Y recordaba, no sabía porqué cuando hacía poco estaba por las escuelas
llamando a los estudiantes adolescentes a que estudiaran la Constitución, para
que la amaran, la protegieran siempre y era que veía en la TV a esos
comentaristas hablando otra vez de la constitución, que la van a modificar, cambiar,
para que el Honorable vuelva a seguir como antes, como hizo hace poco, para poder
estar donde está. Y quiso cambiar el canal o apagarlo, pero al oír que lo
mencionaban, ah, se detuvo a ver ahora qué se traían los hermanos políticos. “¿Y dónde está el Guardián Mayor, el Guachimán
de la Constitución, el que más bla, bla y figurea? No se le oye, ni se le ve, ¿qué
espera para salirle al frente al Presidente Medina, su hermana, y demás
seguidores y advertirles que solamente con tener en vilo de si va o no, o que ‘se
reeligen todos’, es lo mismo que alterarla otra vez, violar la Constitución, darle
la puñalada otra vez como en el ’16? El Guardián debería saber que sólo hablar
de eso es atentar contra la paz, contra la constitucionalidad, que el país no
puede darse el lujo que desde por allá nos sigan llamando Letrina, shithole,
pues eso es lo que somos, cuando vemos a un gobernante que no obstante haber cambiado
en forma irregular la Constitución para poder participar en esas elecciones del
‘16, todavía hoy a dos años de las próximas, nuevamente pretende, el insaciable,
modificarla, mientras el Guachimán Mayor, el obligado a defenderla, queda callado, mudo, cómplice y estamos
recordando que él no se cansa de decir por la prensa y TV, en escuelas, que hay
que proteger la Constitución, pero como le recordó aquél en un artículo en FB,
que a quien él debía recordar esa misión no era a los estudiantes, sino a los políticos,
sus amigos, los del partido al que pertenecía y que a sus gracias él estaba
allí como Guardián Supremo, ésos que no se cansaban de tergiversar y cambiar todo
a fin de acomodarse a sus intereses personales. ¿Dónde está ese Guardián tan
callado? ¿Acaso no es su obligación salir al frente y defender lo que con tanto
cacareo dice defender? ¿Qué le pasa, acaso está pensando más en conservar el
puesto y el de sus asociados antes que mantener los principios que enarbola,
pero que ahora parece rehuir? ¿Dónde está ese Guardián cuando oye el clamor de
toda la gente sensata de que es inmoral, burlesco, abusivo que Medina otra vez
retuerza la Ley por medio de la compra de conciencias, como se compran cerdos,
los votos para alterar esa Constitución, acertadamente llamada ‘pedazo de papel’?
¿Ese Guardián acaso no leyó que hasta un obispo lanzó su grito de agonía contra
esa pretensión, mientras él sigue
durmiendo en su guarida disfrutando de la hipocresía que da el poder y la venta
de consciencia. ¿Acaso se cree el Guardián que porque la Embajadora le hiciera
una visita de cortesía significaba que aprobaba todas las complicidades y anormalidades
del Sistema Judicial del país, incluido el Tribunal Constitucional?”. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#530, 20.3.19).
miércoles, 20 de marzo de 2019
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