miércoles, 19 de febrero de 2020

EL CANCILLER, EL VIRUS MORTAL, LOS ESTUDIANTES Y TAIWAN



En esa reunión solo se veían rostros confidentes, mostrando sus blancos dientes en señal de felicidad o que iban a obtenerla. Y era cundo el gobierno dominicano, junto a su plena mayor, con su Presidente, y llevando la voz cantante el Canciller Vargas, que gritaba de emoción, ‘sí, sí, ya seremos súper ricos, si ahora somos el país de América con mayor desarrollo, ¿qué será ahora cuando comiencen las relaciones entre China Popular, y Santo Domingo? Cincuenta millones de turistas chinos vendrán, y da risa, porque la meta era subir de 6 a 10 millones, y casi se le salían las lágrimas de alegría, ahora serán 60 millones de turistas’. Era aquel momento en que SD abandonaba la amistad que tantos años había mantenido con Taiwán, que durante 70 años nunca había dejado de darle ayuda a ese país, en dinero, becas a estudiantes, asesoramiento, ayuda en el estudio del arroz, tanto como para crearle uno que ha sido la salvación del país, etc. Pero allí estaba la otra China esperando, ella sabía que ese país se iría con ella, lo conocía, sabía que no tenía noción de tener principios, por lo que iba a cambiar en cualquier momento y ese día llegó. Y echaron a los chinos de Taiwán y se fueron tras los chinos de la Popular, pero más se les desorbitaron los ojos por ese gran número de chinos que vendrían, más los grandes préstamos o regalos y mercancías baratas. Todo eso llenó la avaricia de los dominicanos, y no importo que en Taiwán aún estuvieran dominicanos estudiando, no importaba, se iban también para allá con la nueva embajada que se abría en la otra China. Pero no solo traicionó a Taiwán, sino al amigo del Norte, que le advirtió, ten cuidado, ellos son una amenaza (¿era el virus de una guerra bacteriológica?). Oh, pero de la justicia terrenal se puede escapar, pero no de la celestial, y ahí está el castigo a los traidores e ingratos. Llegó el temible coronavirus, acabando con todo, contagiando a todo el que se acerca y el país ingrato, se espantó, ya no hablaba de cruceros chinos llegando a Puerto Plata, ni de préstamos suaves, “nooo, que no vengan”. Ya no inventan viajes hacia allá, “noo, no podemos”, aunque como siempre, reyes en la charlatanería, ‘si, estamos preparados para lo que venga”, decían, cuando una gripe corriente no la pueden parar. Y surgieron cinco estudiantes del país ingrato, “ayúdennos”, gritaban a todo pulmón, y el Canciller que echó lágrimas en aquella reunión, corrió hacia Brasil vía celular, y no esperó el sí de ellos, y gritó que los estudiantes vendrían en un avión brasileño, que salía con sus nacionales de China. Y Brasil no le contestó, porque él debía saber ya que es un gran negociante, que eso no era tan fácil de traer 5 contagiados en potencia, juntos con sus nacionales que quizás no lo estaban. Además, contagiados o no, tenían que alimentarlos, cuidarlos, mantenerlos en cuarentena por dos semanas y todo eso costaba dinero, pero el Canciller creyó que el Brasil era tan corrupto y pendejo como el gobierno del que él formaba parte, y se los dejó allá varados. Y gritó, ‘no, pudieron venir, no hubo cupo, pero ya hablé, vienen vía Ucrania’, siguiendo en su costumbre de recostarse, en vez de hacer lo que usualmente hacen en derroche, alquilar un avión privado, con personal médico, e ir directo a China cubriendo todos los gastos y que fuera el mismo canciller a buscarlo. ‘Ah no, eso no, es muy peligroso’, gritó de inmediato porque no quería morir. Así los estudiantes siguen sufriendo, huyéndole al virus, por la avaricia de tener muchos turistas y la ingratitud mostrada a Taiwán, que disfruta la total ausencia del mortal virus. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#568, 19.2.20).

sábado, 15 de febrero de 2020

EL SIEMPRE TRISTE DILEMA DE LOS CUBANOS



Siempre buscando su libertad, en Cuba o en Miami, pendiente de su esfuerzo y de cualquier ayuda que pudiera llegarle, porque su lucha es grande, ha sido larga, la más larga de América contra una cruel tiranía que lleva ya 61 años reinando en el abuso, crimen y terror. Su andar sigue, su esperanza se mantiene, aunque incierta, porque han sido tantos los engaños o fallas, que casi no se cree ya ni en la fuerza ni en la ayuda por venir. Cuando Barack Obama inventó aquello del acercamiento, normalización, creyendo que la moderación tenía algún significado para un comunista, falló. Fue allí, comió junto a Raúl y demás y hasta le alzó la mano en señal no se sabe si de amor o de aprobación de que mandaba allí en forma aceptada por todos. Se abrieron las puertas, surgió la esperanza para algunos, pero se mantuvo la duda para muchos, y ganaron los de las dudas. Todo fue un engaño más. Recordaron a Kennedy cuando los envió sabiendo que no podrían contra los aviones del tirano, pero los envió y prometió aviones, pero no cumplió, perdieron todo, excepto el honor. Y siguen batallando y llegó Trump, tronando y despertó el letargo del cubano, recordando a Obama, y corrieron tras él, y le rindieron todas las pleitesías que un necesitado de libertad podía dar. Podría tener muchísimas cosas malas, como las tenía, pero en la esquina en que las aguas de Florida y Cuba se juntan , ahí cabía la esperanza, y se aceptaba aunque viniera no tan pura como se quisiera. Era lo único, porque decían y creían que sólo de los republicanos vendría su libertad, y así se acostaban todas las noches y seguían al otro día. Trump a diferencia de Obama quería la acción y no la tolerancia de supuesta amistad. Quería destruir aquel cáncer, y casi todos aplaudían, ¿y quién no? Y parieron a dos, uno local y el otro por Texas, que les alentó que de ellos saldría algo noble, bueno, con principios. Pero en una batalla de la Ley, los dos quedaron rodando por el suelo, al no tener la idea ni la capacidad de diferenciarse de la claque que pedía encubrimiento al presidente violador. Y ahí se le vino el agua al cuello, cuando otra vez surgía el dilema qué hacer. Aunque quisieran irse por lo sano, no podían, porque en aquel lado, en lo de mal olor era que estaba la esperanza. Pero aun forzados a irse por el lado malo, no atinaban a recordar que también les podía pasar como cuando Kennedy, y morder el polvo de la traición otra vez, y esto de los Judíos que deberían aprender, no lo hacen, confiar sólo en sus propias fuerzas, pues el Presidente violador podría decir un día, antes de la llegada de la Liberación, sí estoy con ustedes, pero los intereses del país van primero, y entonces, recordaran qué le hizo a los luchadores Kurdos por medio Oriente hace poco y a Ucrania. Los Kurdos, que habían dado 10,000 muertos luchando junto a los soldados de EU contra Isis, fueron entregados a su enemigo máximo, al verdugo de Turkía, quien no perdió tiempo después de la salida y señal acordada, para invadir y masacrarlos. Y a Ucrania, que de un aliado, miembro de la OTAN, pretendió culparla de la intervención de las elecciones del ‘16, siendo de todos conocido que fueron los rusos, y no sólo la traicionaron, sino que esa Rusia al momento que Ucrania recibía la estocada por la espalda, atacaba su territorio con mercenarios mientras las armas que necesitaba para su indefensa el “amigo” Presidente se las retenía. Así de triste le podría pasar a los cubanos en su lucha por su libertad para volver entonces otra vez a la posición anterior, de rendirse o esperar a un salvador. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#567, 15.2.20).

sábado, 8 de febrero de 2020

DOS ESTRELLAS LATINAS REVENTADAS CONTRA EL SUELO



Y son de Miami y de Texas, con lazos unidos a Cuba, de la tiranía de los Castro. Sus padres salieron huyendo de allí porque prefirieron los principios antes que el beneficio de lo material, la libertad, la decencia, la justicia, el honor, la verdad, y no las promesas de un paraíso terrenal, educación, deporte, pensión, comida, teatro, todo gratis. Dijeron no, y llegaron a EU y allí tuvieron sus hijos, Ted Cruz y Marco Rubio. Pero diferentes a sus padres, en estos días en el juicio del Presidente Trump, siendo Senadores republicanos, prefirieron lo material a los principios, alejándose de sus padres,  porque temieron que si se iban con la verdad, Trump los iba a atacar y perderían sus cargos. En ese juicio los demócratas acumularon muchísimos hechos y pruebas contra Trump, que formaron las bases de dos artículos para destituirlo. Los republicanos nunca aceptaron que Trump había hecho lo malo, entre ellos los dos hispanos. Se opusieron a todo lo que acercara el juicio a la verdead,  a uno que tuviera similitud con los juicios usuales del sistema judicial de EU, y hasta el Presidente de la SCJ lo trajeron como partícipe, no garante de que lo harían bien. No permitieron testigos como pedían los acusadores. No permitieron la presencia de documentos probatorios, que Trump negó amparándose en el llamado ‘privilegio presidencial’, no valió nada. Sus abogados insistieron en lo mismo, que no había hecho nada malo y que la llamada aquella había sido ‘perfecta’ y que el juicio era nulo. Y el juicio siguió hasta que el  NY Times soltó la bomba de que Bolton, un ex asesor de seguridad de Trump, decía en un libro pronto a ser publicado, que sí, que todo de lo que se acusaba a Trump era verdad y no como él y los republicanos estaban sosteniendo. ¿Traicionarían los latinos a sus padres? ¿Fueron más inteligentes? Estos latinos por venir de donde vienen, no dejaron de luchar por la libertad de Cuba y sus patrocinadores porque aquella tiranía entre otras cosas, estaba sustentada en las mentiras, vg., cuando Fidel proclamó a todo pulmón que adoraba la democracia, con libertad, y elecciones, alejado del comunismo que rechazaba, lo que al poco tiempo de subir al trono, hizo todo lo contrario, los engañó, les mintió. Y el juicio de Trump debe haberles recordado de esas mentiras, porque a su ídolo se le acusaba de mentir más de 16,000 veces en tres años, mentía en todo lo que tocaba. Y los cubanos huyeron por las mentiras de aquel mentiroso, pero ¿se acordarían con las mentiras de éste a las de aquél? Ahora para ellos será difícil subir a una tribuna y hablar de libertad, honradez, el imperio de la ley y la verdad, porque todo se vino al suelo con ese juicio, donde los que quedaron con la peor parte fueron los cubanos y sus colegas republicanos del senado. Ante tanta anormalidad legal e inconsistencia argumental ninguno dijo nada, excepto Cruz, experto constitucionalista, que no vio que constitucionalmente Trump violaba la Constitución, pero calló y dio todo por defenderlo, cuando éste hasta lo ofendió junto a su familia y como nada. Suerte que el senador Romney salvó su honor y votó contra Trump, lo que no pudo motivar a ninguno a cambiar de postura. Y eso que ambos querían ser presidente de EU. Ambos lo que hicieron fue un ejercicio de política fallida, pues sabían que ninguno podía llegar cerca a ese cargo, y su actitud de preferir la ventaja de mantener sus cargos antes que los principios de la verdad, lo ha probado, opacando para siempre sus explotadas estrellas. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#566, 8.2.20).

miércoles, 5 de febrero de 2020

EL JUICIO DE TRUMP Y SUS LECCIONES MARAVILLOSAS



Quienes han tenido la oportunidad de ver, leer y oír a los protagonistas del juicio de Trump por la TV, se han dado un banquete como nunca. Tantas las sorpresas, defensas, argumentaciones en este juicio que es difícil saber cuál es la más grandiosa, importante y asombrosa. Fue tanto lo aprendido que es difícil escoger cual ha sido la mejor lección. Lo más asombroso fue la cantidad de mentiras que rodaron por aquel salón. Miles de veces repitiendo hechos que fueron inventados o defensas que eran mentiras. Frente a la razón del juicio por abuso de poder y por obstruir al Congreso como tercer poder, ¿qué alegó el acusado? Que él era inocente, que no había hecho nada malo y que la llamada aquella fue  ‘perfecta’. ¿Y quiénes le creyeron? Pocos, porque las evidencias fueron muy abrumadoras. ¿Y le dieron oportunidad de defenderse? El y sus abogados dijeron que no, pero fue noticia que no usó ese derecho a pesar de habérselo ofertado muchas veces. Sus abogados se llevaron muchas banderas. Nunca se había visto en un juicio tantos abogados hablar tantas mentiras en sus alegatos como los 4 abogados y uno, Alan  Dershowitz siendo el abogado del Absurdo. La posición que tomaron los Republicanos fue escandalosa, porque después de defenderse con mentiras, admitieron que Trump hizo lo mal hecho, pero pelearon hasta lo último negándolo, que no era cierto, que no había pruebas, pero cuando el otro lado pedía las pruebas al gobierno, éste las negaba y los republicanos lo apoyaban. Lo mismo cuando se pidió oír testigos, que hicieron todas las maromas para impedirlo, porque sabían entonces que tendrían que ver de cerca la verdad, y si eran personas con respeto a las leyes, tendrían que votar contra su presidente, pero jamás querían eso, sin importar que el Presidente tuviera o no razón. Y cuando todo estaba perdido por la mención testimonial de Bolton, entonces, el temblor los invadió y después de mucho meditar, y la aberración legal del abogado Alan Dershowitz, cambiaron la música y admitieron que sí, que su presidente hizo lo indebido, pero que eso no era ¨impechable”, motivo de botarlo del cargo. Y así se consolaron y votaron los hombres honestos del Partido Republicano. ¿Y cómo levantarán sus cabezas mañana esos políticos? O sea, que para los pueblos que han visto todo este circo, han aprendido que ya los EU no son lo que eran antes. Pero hay una lección que se lleva la gloria en la tristeza, y es que EU, después de este juicio parece que no volverá a ser el mismo, un país hacia donde miraba para emular y admirar, cuando han encontrado inocente a Trump, eso tiene un significado tan profundo, que probablemente trastornara a ese país para siempre. Razonan, si él fue inocente violentando la Ley, y la Constitución, y no pudieron hacer nada, ¿quién lo parará cuando quiera hacer lo mismo o peor? Nadie. La Justicia, no podrá, como se demostró, al escudarse que si los contrarios acudían allí, el usaría el privilegio presidencial para bloquear todo y que tomaría años la litis. Y si la Justicia no podía hacer nada, pues menos el Congreso, cuando lo acaban de anular como tercer poder. ¿Qué queda? Camino abierto para Trump de hacer y deshacer a su antojo. Y algo triste, fue tomar al Presidente Robert, de la SCJ como un juguete al que lo pusieron allí sólo a mirar, leer nombres y papelitos, sin que pudiera enderezar las torceduras a la ley que allí se practicó. Se cree que si hubiera sido otro, como Marshall, hubiera declinado el trabajo o actuado como un verdadero juez. No lo hizo, y quedó su mal imagen entre las lecciones aprendidas. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#565, 5.2.20).