En esa reunión solo se veían rostros confidentes,
mostrando sus blancos dientes en señal de felicidad o que iban a obtenerla. Y
era cundo el gobierno dominicano, junto a su plena mayor, con su Presidente, y
llevando la voz cantante el Canciller Vargas, que gritaba de emoción, ‘sí, sí,
ya seremos súper ricos, si ahora somos el país de América con mayor desarrollo,
¿qué será ahora cuando comiencen las relaciones entre China Popular, y Santo Domingo?
Cincuenta millones de turistas chinos vendrán, y da risa, porque la meta era
subir de 6 a 10 millones, y casi se le salían las lágrimas de alegría, ahora
serán 60 millones de turistas’. Era aquel momento en que SD abandonaba la
amistad que tantos años había mantenido con Taiwán, que durante 70 años nunca
había dejado de darle ayuda a ese país, en dinero, becas a estudiantes,
asesoramiento, ayuda en el estudio del arroz, tanto como para crearle uno que
ha sido la salvación del país, etc. Pero allí estaba la otra China esperando,
ella sabía que ese país se iría con ella, lo conocía, sabía que no tenía noción
de tener principios, por lo que iba a cambiar en cualquier momento y ese día
llegó. Y echaron a los chinos de Taiwán y se fueron tras los chinos de la
Popular, pero más se les desorbitaron los ojos por ese gran número de chinos
que vendrían, más los grandes préstamos o regalos y mercancías baratas. Todo eso
llenó la avaricia de los dominicanos, y no importo que en Taiwán aún estuvieran
dominicanos estudiando, no importaba, se iban también para allá con la nueva embajada
que se abría en la otra China. Pero no solo traicionó a Taiwán, sino al amigo
del Norte, que le advirtió, ten cuidado, ellos son una amenaza (¿era el virus
de una guerra bacteriológica?). Oh, pero de la justicia terrenal se puede
escapar, pero no de la celestial, y ahí está el castigo a los traidores e ingratos.
Llegó el temible coronavirus, acabando con todo, contagiando a todo el que se
acerca y el país ingrato, se espantó, ya no hablaba de cruceros chinos llegando
a Puerto Plata, ni de préstamos suaves, “nooo, que no vengan”. Ya no inventan
viajes hacia allá, “noo, no podemos”, aunque como siempre, reyes en la
charlatanería, ‘si, estamos preparados para lo que venga”, decían, cuando una
gripe corriente no la pueden parar. Y surgieron cinco estudiantes del país
ingrato, “ayúdennos”, gritaban a todo pulmón, y el Canciller que echó lágrimas
en aquella reunión, corrió hacia Brasil vía celular, y no esperó el sí de
ellos, y gritó que los estudiantes vendrían en un avión brasileño, que salía con
sus nacionales de China. Y Brasil no le contestó, porque él debía saber ya que
es un gran negociante, que eso no era tan fácil de traer 5 contagiados en
potencia, juntos con sus nacionales que quizás no lo estaban. Además,
contagiados o no, tenían que alimentarlos, cuidarlos, mantenerlos en cuarentena
por dos semanas y todo eso costaba dinero, pero el Canciller creyó que el Brasil
era tan corrupto y pendejo como el gobierno del que él formaba parte, y se los
dejó allá varados. Y gritó, ‘no, pudieron venir, no hubo cupo, pero ya hablé,
vienen vía Ucrania’, siguiendo en su costumbre de recostarse, en vez de hacer
lo que usualmente hacen en derroche, alquilar un avión privado, con personal médico,
e ir directo a China cubriendo todos los gastos y que fuera el mismo canciller
a buscarlo. ‘Ah no, eso no, es muy peligroso’, gritó de inmediato porque no
quería morir. Así los estudiantes siguen sufriendo, huyéndole al virus, por la
avaricia de tener muchos turistas y la ingratitud mostrada a Taiwán, que
disfruta la total ausencia del mortal virus. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#568,
19.2.20).
miércoles, 19 de febrero de 2020
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