sábado, 15 de febrero de 2020

EL SIEMPRE TRISTE DILEMA DE LOS CUBANOS



Siempre buscando su libertad, en Cuba o en Miami, pendiente de su esfuerzo y de cualquier ayuda que pudiera llegarle, porque su lucha es grande, ha sido larga, la más larga de América contra una cruel tiranía que lleva ya 61 años reinando en el abuso, crimen y terror. Su andar sigue, su esperanza se mantiene, aunque incierta, porque han sido tantos los engaños o fallas, que casi no se cree ya ni en la fuerza ni en la ayuda por venir. Cuando Barack Obama inventó aquello del acercamiento, normalización, creyendo que la moderación tenía algún significado para un comunista, falló. Fue allí, comió junto a Raúl y demás y hasta le alzó la mano en señal no se sabe si de amor o de aprobación de que mandaba allí en forma aceptada por todos. Se abrieron las puertas, surgió la esperanza para algunos, pero se mantuvo la duda para muchos, y ganaron los de las dudas. Todo fue un engaño más. Recordaron a Kennedy cuando los envió sabiendo que no podrían contra los aviones del tirano, pero los envió y prometió aviones, pero no cumplió, perdieron todo, excepto el honor. Y siguen batallando y llegó Trump, tronando y despertó el letargo del cubano, recordando a Obama, y corrieron tras él, y le rindieron todas las pleitesías que un necesitado de libertad podía dar. Podría tener muchísimas cosas malas, como las tenía, pero en la esquina en que las aguas de Florida y Cuba se juntan , ahí cabía la esperanza, y se aceptaba aunque viniera no tan pura como se quisiera. Era lo único, porque decían y creían que sólo de los republicanos vendría su libertad, y así se acostaban todas las noches y seguían al otro día. Trump a diferencia de Obama quería la acción y no la tolerancia de supuesta amistad. Quería destruir aquel cáncer, y casi todos aplaudían, ¿y quién no? Y parieron a dos, uno local y el otro por Texas, que les alentó que de ellos saldría algo noble, bueno, con principios. Pero en una batalla de la Ley, los dos quedaron rodando por el suelo, al no tener la idea ni la capacidad de diferenciarse de la claque que pedía encubrimiento al presidente violador. Y ahí se le vino el agua al cuello, cuando otra vez surgía el dilema qué hacer. Aunque quisieran irse por lo sano, no podían, porque en aquel lado, en lo de mal olor era que estaba la esperanza. Pero aun forzados a irse por el lado malo, no atinaban a recordar que también les podía pasar como cuando Kennedy, y morder el polvo de la traición otra vez, y esto de los Judíos que deberían aprender, no lo hacen, confiar sólo en sus propias fuerzas, pues el Presidente violador podría decir un día, antes de la llegada de la Liberación, sí estoy con ustedes, pero los intereses del país van primero, y entonces, recordaran qué le hizo a los luchadores Kurdos por medio Oriente hace poco y a Ucrania. Los Kurdos, que habían dado 10,000 muertos luchando junto a los soldados de EU contra Isis, fueron entregados a su enemigo máximo, al verdugo de Turkía, quien no perdió tiempo después de la salida y señal acordada, para invadir y masacrarlos. Y a Ucrania, que de un aliado, miembro de la OTAN, pretendió culparla de la intervención de las elecciones del ‘16, siendo de todos conocido que fueron los rusos, y no sólo la traicionaron, sino que esa Rusia al momento que Ucrania recibía la estocada por la espalda, atacaba su territorio con mercenarios mientras las armas que necesitaba para su indefensa el “amigo” Presidente se las retenía. Así de triste le podría pasar a los cubanos en su lucha por su libertad para volver entonces otra vez a la posición anterior, de rendirse o esperar a un salvador. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#567, 15.2.20).

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