Y son de Miami y de Texas, con lazos unidos a Cuba,
de la tiranía de los Castro. Sus padres salieron huyendo de allí porque prefirieron
los principios antes que el beneficio de lo material, la libertad, la decencia,
la justicia, el honor, la verdad, y no las promesas de un paraíso terrenal,
educación, deporte, pensión, comida, teatro, todo gratis. Dijeron no, y
llegaron a EU y allí tuvieron sus hijos, Ted Cruz y Marco Rubio. Pero
diferentes a sus padres, en estos días en el juicio del Presidente Trump,
siendo Senadores republicanos, prefirieron lo material a los principios,
alejándose de sus padres, porque
temieron que si se iban con la verdad, Trump los iba a atacar y perderían sus
cargos. En ese juicio los demócratas acumularon muchísimos hechos y pruebas contra
Trump, que formaron las bases de dos artículos para destituirlo. Los
republicanos nunca aceptaron que Trump había hecho lo malo, entre ellos los dos
hispanos. Se opusieron a todo lo que acercara el juicio a la verdead, a uno que tuviera similitud con los juicios
usuales del sistema judicial de EU, y hasta el Presidente de la SCJ lo trajeron
como partícipe, no garante de que lo harían bien. No permitieron testigos como
pedían los acusadores. No permitieron la presencia de documentos probatorios,
que Trump negó amparándose en el llamado ‘privilegio presidencial’, no valió
nada. Sus abogados insistieron en lo mismo, que no había hecho nada malo y que
la llamada aquella había sido ‘perfecta’ y que el juicio era nulo. Y el juicio
siguió hasta que el NY Times soltó la
bomba de que Bolton, un ex asesor de seguridad de Trump, decía en un libro
pronto a ser publicado, que sí, que todo de lo que se acusaba a Trump era
verdad y no como él y los republicanos estaban sosteniendo. ¿Traicionarían los
latinos a sus padres? ¿Fueron más inteligentes? Estos latinos por venir de
donde vienen, no dejaron de luchar por la libertad de Cuba y sus patrocinadores
porque aquella tiranía entre otras cosas, estaba sustentada en las mentiras,
vg., cuando Fidel proclamó a todo pulmón que adoraba la democracia, con libertad,
y elecciones, alejado del comunismo que rechazaba, lo que al poco tiempo de subir
al trono, hizo todo lo contrario, los engañó, les mintió. Y el juicio de Trump
debe haberles recordado de esas mentiras, porque a su ídolo se le acusaba de
mentir más de 16,000 veces en tres años, mentía en todo lo que tocaba. Y los
cubanos huyeron por las mentiras de aquel mentiroso, pero ¿se acordarían con
las mentiras de éste a las de aquél? Ahora para ellos será difícil subir a una
tribuna y hablar de libertad, honradez, el imperio de la ley y la verdad,
porque todo se vino al suelo con ese juicio, donde los que quedaron con la peor
parte fueron los cubanos y sus colegas republicanos del senado. Ante tanta
anormalidad legal e inconsistencia argumental ninguno dijo nada, excepto Cruz,
experto constitucionalista, que no vio que constitucionalmente Trump violaba la
Constitución, pero calló y dio todo por defenderlo, cuando éste hasta lo
ofendió junto a su familia y como nada. Suerte que el senador Romney salvó su
honor y votó contra Trump, lo que no pudo motivar a ninguno a cambiar de
postura. Y eso que ambos querían ser presidente de EU. Ambos lo que hicieron
fue un ejercicio de política fallida, pues sabían que ninguno podía llegar
cerca a ese cargo, y su actitud de preferir la ventaja de mantener sus cargos
antes que los principios de la verdad, lo ha probado, opacando para siempre sus
explotadas estrellas. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#566, 8.2.20).
sábado, 8 de febrero de 2020
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