Quienes han tenido la oportunidad de ver, leer y oír
a los protagonistas del juicio de Trump por la TV, se han dado un banquete como
nunca. Tantas las sorpresas, defensas, argumentaciones en este juicio que es difícil
saber cuál es la más grandiosa, importante y asombrosa. Fue tanto lo aprendido
que es difícil escoger cual ha sido la mejor lección. Lo más asombroso fue la
cantidad de mentiras que rodaron por aquel salón. Miles de veces repitiendo
hechos que fueron inventados o defensas que eran mentiras. Frente a la razón
del juicio por abuso de poder y por obstruir al Congreso como tercer poder, ¿qué
alegó el acusado? Que él era inocente, que no había hecho nada malo y que la llamada
aquella fue ‘perfecta’. ¿Y quiénes le
creyeron? Pocos, porque las evidencias fueron muy abrumadoras. ¿Y le dieron
oportunidad de defenderse? El y sus abogados dijeron que no, pero fue noticia
que no usó ese derecho a pesar de habérselo ofertado muchas veces. Sus abogados
se llevaron muchas banderas. Nunca se había visto en un juicio tantos abogados
hablar tantas mentiras en sus alegatos como los 4 abogados y uno, Alan Dershowitz siendo el abogado del Absurdo. La
posición que tomaron los Republicanos fue escandalosa, porque después de
defenderse con mentiras, admitieron que Trump hizo lo mal hecho, pero pelearon
hasta lo último negándolo, que no era cierto, que no había pruebas, pero cuando
el otro lado pedía las pruebas al gobierno, éste las negaba y los republicanos
lo apoyaban. Lo mismo cuando se pidió oír testigos, que hicieron todas las
maromas para impedirlo, porque sabían entonces que tendrían que ver de cerca la
verdad, y si eran personas con respeto a las leyes, tendrían que votar contra
su presidente, pero jamás querían eso, sin importar que el Presidente tuviera o
no razón. Y cuando todo estaba perdido por la mención testimonial de Bolton,
entonces, el temblor los invadió y después de mucho meditar, y la aberración
legal del abogado Alan Dershowitz, cambiaron la música y admitieron que sí, que
su presidente hizo lo indebido, pero que eso no era ¨impechable”, motivo de
botarlo del cargo. Y así se consolaron y votaron los hombres honestos del
Partido Republicano. ¿Y cómo levantarán sus cabezas mañana esos políticos? O
sea, que para los pueblos que han visto todo este circo, han aprendido que ya
los EU no son lo que eran antes. Pero hay una lección que se lleva la gloria en
la tristeza, y es que EU, después de este juicio parece que no volverá a ser el
mismo, un país hacia donde miraba para emular y admirar, cuando han encontrado
inocente a Trump, eso tiene un significado tan profundo, que probablemente
trastornara a ese país para siempre. Razonan, si él fue inocente violentando la
Ley, y la Constitución, y no pudieron hacer nada, ¿quién lo parará cuando quiera
hacer lo mismo o peor? Nadie. La Justicia, no podrá, como se demostró, al
escudarse que si los contrarios acudían allí, el usaría el privilegio
presidencial para bloquear todo y que tomaría años la litis. Y si la Justicia
no podía hacer nada, pues menos el Congreso, cuando lo acaban de anular como tercer
poder. ¿Qué queda? Camino abierto para Trump de hacer y deshacer a su antojo. Y
algo triste, fue tomar al Presidente Robert, de la SCJ como un juguete al que
lo pusieron allí sólo a mirar, leer nombres y papelitos, sin que pudiera
enderezar las torceduras a la ley que allí se practicó. Se cree que si hubiera
sido otro, como Marshall, hubiera declinado el trabajo o actuado como un verdadero
juez. No lo hizo, y quedó su mal imagen entre las lecciones aprendidas.
ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#565, 5.2.20).
miércoles, 5 de febrero de 2020
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