La maldad infinita de Fidel se iguala en la misma intensidad con la de Lenin porque ambos eran sobrevivientes perversos de la incompetencia. Lenin sobrevivió porque el Zar era un incapaz y lo mismo Fidel, porque Batista lo fue también. En esta infinidad maléfica, Fidel se fue a Corea del Norte a buscar los últimos instrumentos y métodos usados por una familia de dementes que gobernaba allí. Fue recibido como un discípulo y héroe. Quedó asombrado y admirado de lo mucho que podía aprender de esa Dinastía y que el para 1986 estaba dando forma. Aprendió cómo se domesticaba a la población sin destruirle mucho la capa exterior. En cómo se le disecaba el cerebro y se le succionaba a los individuos desde su niñez para que vivieran sin él y sin morir físicamente. Aprendió a fabricar marionetas humanoides que se movían programadas, adelantadas a los robots modernos. Aprendió cómo se perfeccionaban los controles de los vecinos, para que nadie pudiera salir ni entrar donde no vivía. Aprendió a borrar en las mentes ese defecto de ser libre o pensar como un ser humano. Cómo se controlaba a la población a que en nombre de la igualdad, siempre hubiera escasez de todo para que el pueblo en vez de pensar en sublevarse, pensara y se preocupara en cómo podría comer ese día. Confirmó que el temor, el hambre controlada más el terror eran las maravillas del control social. Aprendió en cómo se traspasaba, sin el rigor Occidental, la continuidad del gobierno entre la misma familia, copiando sabiamente a los gobiernos monárquicos del siglo XV de la Europa decadente y combatida re-aceitada por Corea. Regresó eufórico e inmediatamente puso en práctica las lecciones aprendidas en Corea del Norte. Como alumno de Lenin ya él había hecho parte de su trabajo, en cómo eliminar a todos los que pudieran hacerle sombra, a Camilo, a Hubber Matos, a Ochoa, quedando sólo los totalmente sumisos. Tenía hijos al granel, como los tenía Kin Jong il lo que garantizaba la sucesión, si es que su hermano no aguantaba mucho ni dejaba su ñoñería amanerada. Como sabio perverso, notó algo que no tenía King Jong en Corea y era que aquí no estaban esas dos murallas de perversión como Rusia y China y que en cambio tenía a su mortal enemigo “pegaíto” al Norte. También que había mucho más formas de salidas y entradas que allá, por lo que se hacía más difícil llevar a cabo plenamente todo lo aprendido en Corea. Y Corea no sabía lo que era un Mariel, lo que era “írsenos o quedársenos los héroes” en el extranjero tan pronto salían de Cuba. No sabía lo que era tener otra Cuba a 90 millas, ni que una cosa llamada Facebook y Twitter iban a salir volando sobre toda Cuba. De todas formas como buen discípulo de aquel canalla ruso, comenzó a preparar la sucesión, porque ya sabía que sus días estaban contados sobre la tierra, acortados, sino por la CIA y sus regalos, por el pueblo que quería darle el beso negro o por sus largos años haciendo daño. Fidelito estaba ahí, en primera línea del linaje, un hombre nuclear o el sobrino, un médico o el hermano que ya parecía más recto. Y llegó el día de la sucesión, pero como todo estaba aprendido de Corea, no hubo ni trauma ni problemas, ante la enfermedad justiciera que le atacó, y rápidamente nombró como Presidente a su hermano, heredero de su Presidencia lograda gracias a el 98.5% del voto de la población. Claro, con esto la sucesión dinástica no estaba asegurada como en Corea, porque su hermano caminaba por los 80 años y a esa edad se está más cerca de la tumba que de la vida, y le quedaba entonces al moribundo Fidel, la aún pesadilla de señalar a otro sucesor, no de él, sino de su hermano, sin saber a ciencia cierta si nombrara a su sobrino o a su hijo, o si su hermano se rebelaría y también pudiera pretender tener derecho a nombrar sucesor, lo que en todo caso podría provocar una guerra de sucesión, como en su querida madre patria gallega. A pesar de su salud, Fidel, ante el dilema e inseguridad que tenía, planeaba encaminarse a ir nuevamente a Corea del Norte para aprender las últimas novedades de la sucesión familiar, por lo que el pueblo de Cuba tiembla una vez más por lo que pudiera traer el tirano de allá. ANTICRITICA. Blogspot.com

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