domingo, 18 de diciembre de 2011

¡CUANDO CAIGA FIDEL!!!

A la gente de Miami le han asado el orgullo y el fondillo por los fallidos pronósticos de cuando Fidel iba a caer. Las esperanzas fueron docenas y las predicciones de la caída también y ambas parecen haber sufrido la indiferencia del Señor para hacer sufrir al único pueblo del mundo que ha padecido la tiranía más cruel de un hombre por tantos años. ¿Qué pecado tan grande pagan los cubanos para merecer tal castigo? Innegablemente, que algunos se lo merecen, pero no la mayoría, sin embargo, la esperanza hay que mantenerla, pues sin ella ¿qué valor tiene la vida? Cuando Fidel caiga será como aquel día glorioso en que cayó Nerón, cuando cayó Calígula, como cuando le regalaron el bazucazo a Somoza. O cuando cosieron a tiros a Trujillo. O cuando cayó el muro de Berlín o la URSS. Cuando colgaron a Mussolini, y a Hitler lo forzaron a matarse. O cuando ahorcaron a Husein. O fusilaron a Ceausescu de Rumania. Será tan bello como cuando atraparon en paños menores a Bin Laden. O cuando fusilaron a Noriega, a no, sólo fue capturado. O cuando le dieron el tiro de gracia al guerrillero, aventurero de Argentina en Bolivia. O cuando arrastraron a Kadafi por las barbas. O a Reyes, El Mono J. y Cano de las FARC, terroristas impenitentes, los abatieron justicieramente. Todos fueron momentos de enorme alegría y placer. Cuando caiga Fidel, en Cuba muchos lo llorarán como se ha visto en otros países a la muerte de sus tiranos. Cuando caiga, los EU pagarán como siempre, los platos que no rompieron. Entonces, los milicianos que con tanto ardor estuvieron gritando “abajo los yanquis y viva Fidel”, ahora correrán hacia Miami “perseguidos” por la justicia contrarrevolucionaria de la contrarrevolución (Los cubanos deben prometer, que estas dos palabras y la de Gusano, deberán revalorizarlas y engrandecerlas, para que quede en la mente de todos que los verdaderos malos eran los del lado allá. Tienen el precedente de que “los contras” en Nicaragua evitaron que el pálido transformara aquello en otra tiranía opresora. Deberán usar todos los medios para lograrlo, con poesía, ensayos, concursos, teatro, para borrar aquel pasado horroroso y preservar lo que les salvó: “la Contra Gusanera”). Entonces, los EU tendrán que aceptarlos, aun sabiendo que eran comunistas del régimen opresor. Devolverán algunos, pero muchos se quedarán y EU tendrá que cargar otra vez por el pecado no cometido. Seguirán asustados por la ola de nuevos refugiados que volverán, pero la felicidad, la libertad y el comercio compensarán todo. Para cuando caiga Fidel los cubanos deben estar preparados para que aprendan de los antecedentes como cuando cayó la URSS, que todos los mafiosos ex comunistas, se adueñaron del país e invadieron a EU y se escaparon de la justicia rusa. Nacieron montañas de ladrones, sino ¿cómo se explica que en tan pocos años del derrumbe aparecieran tantos grandes millonarios? También para evitar lo que pasó en un pedazo de isla del Caribe que cuando cayó el tirano, los que se suponía que vendrían a sustituirlo, fueron tan malvados como el removido, multiplicándose especialmente, los ladrones, apoderándose de toda la herencia del tirano. Cuando caiga Fidel los cubanos deben estar preparados para aplicar la justicia contrarrevolucionaria, implantando, por ejemplo una modalidad diferente al desacreditado fusilamiento, como el ahorcamiento. Deberán abrir el ojo de los ‘líderes’ o arrepentidos de último momento, los oportunistas de siempre, y apresarlos antes de que se adueñen del país o hagan algún daño. Se supone que ya deben tener una lista bien elaborada, sin importar la reacción de los que caerán que pudieran aferrarse aún más a la tiranía moribunda. Cuando caiga Fidel ¡cuánta felicidad habrá en el mundo! El cubano podrá opinar, leer un libro, creer en algún dios, viajar de pueblo a pueblo o al extranjero, podrá escribir un poema, un libro, botar por sus gobernantes, alegar asuntos sociales o políticos, podrá inventar, fabricar, vender, sin que nada de esto le cueste la cárcel o la muerte. Cuando caiga Fidel se abrirá el cielo, el sol ya no será opacado, las flores tendrán más perfume, el aire será más puro, a las Damas de Blanco ya nadie las golpearán a patadas y los chivatos desaparecerán, porque habrá llegado la felicidad del cubano. ¡Ojalá, los hados del más allá se lo concedan pronto! ANTICRITICA. Blogspot.com

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