lunes, 25 de junio de 2012

OBAMA Y CARTER, DOS PERDEDORES



Cuando Jimmy Carter salió a recorrer 50,000 millas y cientos de pueblos dando la mano y predicando, empleaba una nueva táctica de ganar adeptos para sus ambiciones políticas. Pero muchos no creían que un cultivador de  maní de Georgia, con cara de ángel y religioso, pudiera salir presidente de una sociedad  que exige hombres de pelo en pecho, ‘güevudos’, que sepan enfrentar a todos los malandrines mundanos. Sin embargo, Carter salió presidente de EU en 1976,  pero falló en lo que todos siempre quieren: Gobernar dos veces. Fue desde 1932 el único que no lo ha logrado. Fue derrotado por Reagan y se cree que fue por flojo e incompetente. Y esa derrota tenía un peso grande, dada la tradición de reeligirse, los que lo han hecho bien, que Carter vino a significar el gobernante que no supo responder a lo que se esperaba. Y la serie de sus derrotas daban razón a sus críticos, comenzando por aquellos hechos de la toma de los rehenes norteamericanos por los ayatolas de Irán, mantenidos 440 días,  humillados y poniendo el honor del país por el suelo. Antes de Reagan tomar posesión los liberaron porque sabían la diferencia entre un flojo y un duro. A ningún presidente en tiempos modernos le habían hecho cosa semejante demostrando que verdaderamente era un presidente incompetente, pues sus visitas y conversaciones, por ejemplo, con muchos terroristas sin resultados positivos así lo confirman. Ahí están su inclinación por la causa de los palestinos, con los terroristas de Hamas, besos con Arafat, con los de Norcorea, Fidel, varias veces sin lograr nada sino fortalecerlo y hasta favorecer las trampas de Hugo Chávez criticando absurdamente a EU. El caso del Presidente Barack Obama  va por el mismo camino, el de un presidente incompetente frente a los enemigos y de un sólo término presidencial. El también inició su campaña con métodos y esperanzas innovadoras, como el extenso uso de la Internet para ganar adeptos y fondos, su atractiva condición de ser negro, elocuente y de clase humilde, pero al igual que Carter, nada de eso le dará fuerza para obtener un segundo término, y todo indica que será de los pocos que sólo están una vez. Como Carter, ha sido flojo, cometiendo errores desde su inicio. Enumerarlos tomaría demasiado espacio, pero son conocidos por todos, desde su ‘sensibilidad’ sobre los terroristas en Guantánamo, las denuncias de las prácticas positivas contra los mismos, su ingenuidad de que los demás son malos porque no se les da la oportunidad, su debilidad de dejarse tomar rehenes como Carter, con el caso de Alan Gross en Cuba. Su tolerancia de permitir el desafío provocativo de los elementos del quinteto del eje del mal en Occidente, con Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua en asociación abierta de conspiración y atropello, con el jefe del eje del mal de Oriente, Irán. Las múltiples provocaciones y humillaciones que ha hecho Chávez sin que aún haya recibido la respuesta apropiada. Su ingenuidad de pretender dar a Cuba todo lo pedido, sin exigir a cambio ni un mínimo de allí, especialmente al reconocerse que mientras él promueve aflojamiento, aquel régimen aprieta la represión como respuesta y burla. Su tolerancia a la ofensa de Cuba de tomar rehenes para exigir la liberación de Cinco que fueron condenados por criminales espías contra el país, sin que ni familia, ni la condición de deterioro físico del rehén lo impulse a ser diferente a la pasividad de Carter, demostrado en forma descarada por la hija de Raúl, Mariela, en su visita inusual a EU, donde pregonó que la liberación de Gross era posible si se intercambiaba por los Cinco. Ni siquiera valió la dispensa humanitaria a uno de los Cinco para ir a Cuba, reciprocidad solicitada por Gross por su madre enferma. La otra burla que Cuba  cuando disfruta del intercambio cultural entre ella y EU, pero sólo permitiéndose que entren mensajeros de Cuba a EU sin reciprocidad. Y por ultimo, su máxima metida de pata, de promotor del matrimonio de los homosexuales, alegando razones familiares (él y sus hijas), desconociendo que aquéllos piden eso, y más adelante exigen enseñar en las escuelas sus tendencias y el derecho de adopción de niños. Todo esto lo llevará irremediablemente a igualarse con Jimmy Carter como presidente perdedor de sólo un término presidencial. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM

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