Cuando Jimmy Carter salió a recorrer 50,000 millas y cientos
de pueblos dando la mano y predicando, empleaba una nueva táctica de ganar
adeptos para sus ambiciones políticas. Pero muchos no creían que un cultivador
de maní de Georgia, con cara de ángel y
religioso, pudiera salir presidente de una sociedad que exige hombres de pelo en pecho,
‘güevudos’, que sepan enfrentar a todos los malandrines mundanos. Sin embargo,
Carter salió presidente de EU en 1976,
pero falló en lo que todos siempre quieren: Gobernar dos veces. Fue
desde 1932 el único que no lo ha logrado. Fue derrotado por Reagan y se cree
que fue por flojo e incompetente. Y esa derrota tenía un peso grande, dada la
tradición de reeligirse, los que lo han hecho bien, que Carter vino a
significar el gobernante que no supo responder a lo que se esperaba. Y la serie
de sus derrotas daban razón a sus críticos, comenzando por aquellos hechos de
la toma de los rehenes norteamericanos por los ayatolas de Irán, mantenidos 440
días, humillados y poniendo el honor del
país por el suelo. Antes de Reagan tomar posesión los liberaron porque sabían
la diferencia entre un flojo y un duro. A ningún presidente en tiempos modernos
le habían hecho cosa semejante demostrando que verdaderamente era un presidente
incompetente, pues sus visitas y conversaciones, por ejemplo, con muchos
terroristas sin resultados positivos así lo confirman. Ahí están su inclinación
por la causa de los palestinos, con los terroristas de Hamas, besos con Arafat,
con los de Norcorea, Fidel, varias veces sin lograr nada sino fortalecerlo y
hasta favorecer las trampas de Hugo Chávez criticando absurdamente a EU. El
caso del Presidente Barack Obama va por
el mismo camino, el de un presidente incompetente frente a los enemigos y de un
sólo término presidencial. El también inició su campaña con métodos y
esperanzas innovadoras, como el extenso uso de la Internet para ganar
adeptos y fondos, su atractiva condición de ser negro, elocuente y de clase
humilde, pero al igual que Carter, nada de eso le dará fuerza para obtener un
segundo término, y todo indica que será de los pocos que sólo están una vez.
Como Carter, ha sido flojo, cometiendo errores desde su inicio. Enumerarlos
tomaría demasiado espacio, pero son conocidos por todos, desde su
‘sensibilidad’ sobre los terroristas en Guantánamo, las denuncias de las
prácticas positivas contra los mismos, su ingenuidad de que los demás son malos
porque no se les da la oportunidad, su debilidad de dejarse tomar rehenes como
Carter, con el caso de Alan Gross en Cuba. Su tolerancia de permitir el desafío
provocativo de los elementos del quinteto del eje del mal en Occidente, con
Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua en asociación abierta de conspiración
y atropello, con el jefe del eje del mal de Oriente, Irán. Las múltiples
provocaciones y humillaciones que ha hecho Chávez sin que aún haya recibido la
respuesta apropiada. Su ingenuidad de pretender dar a Cuba todo lo pedido, sin
exigir a cambio ni un mínimo de allí, especialmente al reconocerse que mientras
él promueve aflojamiento, aquel régimen aprieta la represión como respuesta y
burla. Su tolerancia a la ofensa de Cuba de tomar rehenes para exigir la
liberación de Cinco que fueron condenados por criminales espías contra el país,
sin que ni familia, ni la condición de deterioro físico del rehén lo impulse a
ser diferente a la pasividad de Carter, demostrado en forma descarada por la
hija de Raúl, Mariela, en su visita inusual a EU, donde pregonó que la
liberación de Gross era posible si se intercambiaba por los Cinco. Ni siquiera
valió la dispensa humanitaria a uno de los Cinco para ir a Cuba, reciprocidad
solicitada por Gross por su madre enferma. La otra burla que Cuba cuando disfruta del intercambio cultural
entre ella y EU, pero sólo permitiéndose que entren mensajeros de Cuba a EU sin
reciprocidad. Y por ultimo, su máxima metida de pata, de promotor del
matrimonio de los homosexuales, alegando razones familiares (él y sus hijas),
desconociendo que aquéllos piden eso, y más adelante exigen enseñar en las
escuelas sus tendencias y el derecho de adopción de niños. Todo esto lo llevará
irremediablemente a igualarse con Jimmy Carter como presidente perdedor de sólo
un término presidencial. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM
lunes, 25 de junio de 2012
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