jueves, 7 de junio de 2012

LA TRISTEZA DE ESCRITORES DESBOLADOS (I de II)


Contra los escritores siempre se han dicho ramilletes de ofensas, desde neuróticos, raros, lunáticos,  egocéntricos, locos o excéntricos, porque generalmente no se asemejan mucho a sus congéneres,  plasmados en cientos de páginas de otros escritores, los normales. Un escritor puede ser un poeta, ensayista, novelista, periodista, entrevistador, redactor, es decir, aquel que puede añadir a una letra otra, formar una palabra, concepto o idea, acoplarlas y naturalmente, si puede, publicarlas, en cuartillas, panfleto o libro. Un desbolado es que siendo ese escritor poseedor de dos bolas colgantes, que con frecuencia se ultraufana de tenerla así, colgantes, a veces no las tiene completa, le falta una, o la mitad de otra, o a veces no tiene ninguna. Generalmente, el escritor se ufana además, que se rige por algo llamado ética, decencia o moral, que añadido a las colgantes, lo que resulta es a un súper humano. Pero no hay algo más triste para ese escritor que no tener lo más preciado, aun por sobre las colgantes, su mayor riqueza: su libertad. La de pensar, recoger y exponer lo que sus sentidos le regalan, sin permiso de nadie. Cuando le falta, es cuando es o está cerca de lo desbolante. ¿Pero quién admite esto? ¿Cómo se evidencia? Sencillo, cuando un escritor percibe algo de interés literario o periodístico según sea el caso, y siente el entusiasmo por ese algo (o en su defecto, no quiere percibirlo porque sospecha que hay veneno), pero casi al instante recibe un fuerte golpe que lo obliga a meditar o a reconsiderar lo que segundos antes lo ilusionaba, el pobre, por ahí le comienza su evidencia, porque se produce inmediatamente el choque entre lo que debe ser y lo que tiene que ser, que como decía aquel inglés, de “to be or not to be”. El quisiera ser honesto, escribir sobre cualquier cosa, pero ‘no puede’, no porque sea turulato o incapaz, sino porque tiene miedo. Miedo al que dirán, pero no de cualquiera, si no de sus jefes, sus amos, los que le pagan, porque es asalariado o aunque no le pagaran salario, están sobre él los de “las tinieblas”, que todo lo imponen aun sin decírselo. Claro, no todos los escritores caen en esta situación, sino los candidatos a desbolados. La desbolación se parece a la autocensura o a la censura impuesta como en los regímenes del viejo sistema ya superado, del que aún se conserva Cuba. Allí la castración es impuesta y aunque no se podría catalogar como tal, en los países que disfrutan de la democracia, la desbolación comienza con la autocensura y luego por la censura impuesta. Un escritor que sienta al mundo y se inquiete cuando se hace preguntas como las siguientes y que no pueda elaborarlas, se frustra y se encamina a la castración-desbolación. Por ejemplo, “?Qué contraste podría haber entre un rico millonario y unos neocomunistas que dominan un periódico?”. “?Cómo se explicaría dentro de lo normal?”  “¿Podría haber detrás algún fantasma del desquite por la paliza del 98?”. “? O simplemente un desafío al Imperio?”.  “?Cuándo se subutiliza la eficiencia entre el que está mandando y el mandado?”. “?Podría lograrse un análisis profundo entre el que tiene que escribir como un loco, lo que sea, con tal de mantener el salario y el que no?”. “?No sería más provechoso usarlo donde más rinda con menos esfuerzo?”. “Dada la fama real de la corrupción del lugar junto a los precedentes de grandes ‘comercios’ ilícitos de ciertos europeos, ¿podría haber alguna asociación entre los casos pasados con los presentes?”. “?Cómo se crean las grandes fortunas en tiempos de cólera?”.  “?Podría haber alguna cortina de humo entre el humanismo filantrópico con la intención de ocultar algo?”. “?Desde cuándo, si hay precedentes en el lugar, un rico se asociaría a los neocomunistas sin ser obligado?”.  “?Podría haber algún contraste entre la desfachatez de esos asociados frente a lo que harían a los benefactores en caso de que tuvieran el Poder, como lo hacen en Cuba?”. ¿”Qué haría un millonario si esos tomaran el Poder allí?”. “?Le gustaría? Se acomodaría? ¿O saldría huyendo?”. (continuará). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

No hay comentarios:

Publicar un comentario