LA TRISTEZA DE ESCRITORES DESBOLADOS (I de II)
Contra
los escritores siempre se han dicho ramilletes de ofensas, desde neuróticos,
raros, lunáticos, egocéntricos, locos o
excéntricos, porque generalmente no se asemejan mucho a sus congéneres, plasmados en cientos de páginas de otros
escritores, los normales. Un escritor puede ser un poeta, ensayista, novelista,
periodista, entrevistador, redactor, es decir, aquel que puede añadir a una
letra otra, formar una palabra, concepto o idea, acoplarlas y naturalmente, si
puede, publicarlas, en cuartillas, panfleto o libro. Un desbolado es que siendo
ese escritor poseedor de dos bolas colgantes, que con frecuencia se ultraufana
de tenerla así, colgantes, a veces no las tiene completa, le falta una, o la
mitad de otra, o a veces no tiene ninguna. Generalmente, el escritor se ufana
además, que se rige por algo llamado ética, decencia o moral, que añadido a las
colgantes, lo que resulta es a un súper humano. Pero no hay algo más triste
para ese escritor que no tener lo más preciado, aun por sobre las colgantes, su
mayor riqueza: su libertad. La de pensar, recoger y exponer lo que sus sentidos
le regalan, sin permiso de nadie. Cuando le falta, es cuando es o está cerca de
lo desbolante. ¿Pero quién admite esto? ¿Cómo se evidencia? Sencillo, cuando un
escritor percibe algo de interés literario o periodístico según sea el caso, y
siente el entusiasmo por ese algo (o en su defecto, no quiere percibirlo porque
sospecha que hay veneno), pero casi al instante recibe un fuerte golpe que lo
obliga a meditar o a reconsiderar lo que segundos antes lo ilusionaba, el
pobre, por ahí le comienza su evidencia, porque se produce inmediatamente el
choque entre lo que debe ser y lo que tiene que ser, que como decía aquel
inglés, de “to be or not to be”. El quisiera ser honesto, escribir sobre
cualquier cosa, pero ‘no puede’, no porque sea turulato o incapaz, sino porque
tiene miedo. Miedo al que dirán, pero no de cualquiera, si no de sus jefes, sus
amos, los que le pagan, porque es asalariado o aunque no le pagaran salario,
están sobre él los de “las tinieblas”, que todo lo imponen aun sin decírselo.
Claro, no todos los escritores caen en esta situación, sino los candidatos a
desbolados. La desbolación se parece a la autocensura o a la censura impuesta
como en los regímenes del viejo sistema ya superado, del que aún se conserva
Cuba. Allí la castración es impuesta y aunque no se podría catalogar como tal,
en los países que disfrutan de la democracia, la desbolación comienza con la
autocensura y luego por la censura impuesta. Un escritor que sienta al mundo y
se inquiete cuando se hace preguntas como las siguientes y que no pueda
elaborarlas, se frustra y se encamina a la castración-desbolación. Por ejemplo,
“?Qué contraste podría haber entre un rico millonario y unos neocomunistas que
dominan un periódico?”. “?Cómo se explicaría dentro de lo normal?” “¿Podría haber detrás algún fantasma del
desquite por la paliza del 98?”. “? O simplemente un desafío al Imperio?”. “?Cuándo se subutiliza la eficiencia entre el
que está mandando y el mandado?”. “?Podría lograrse un análisis profundo entre
el que tiene que escribir como un loco, lo que sea, con tal de mantener el
salario y el que no?”. “?No sería más provechoso usarlo donde más rinda con
menos esfuerzo?”. “Dada la fama real de la corrupción del lugar junto a los
precedentes de grandes ‘comercios’ ilícitos de ciertos europeos, ¿podría haber
alguna asociación entre los casos pasados con los presentes?”. “?Cómo se crean
las grandes fortunas en tiempos de cólera?”.
“?Podría haber alguna cortina de humo entre el humanismo filantrópico
con la intención de ocultar algo?”. “?Desde cuándo, si hay precedentes en el
lugar, un rico se asociaría a los neocomunistas sin ser obligado?”. “?Podría haber algún contraste entre la
desfachatez de esos asociados frente a lo que harían a los benefactores en caso
de que tuvieran el Poder, como lo hacen en Cuba?”. ¿”Qué haría un millonario si
esos tomaran el Poder allí?”. “?Le gustaría? Se acomodaría? ¿O saldría huyendo?”.
(continuará). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
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