sábado, 23 de marzo de 2013

EL MANILO MADURO, de venezuela



      
 (anticritica.blogspot.com)
 En algunos países de América, dentro de los amantes de los gallos, el término ‘manilo’ significa un tipo de gallo, pero con un tamaño descomunal, grande, fuerte, patudo y ‘crestudo’, diferenciándose con los que llaman  gallos de cría o pelea o con aquellos llamados ‘kikirikí’, especie de gallos enanitos. Claro, un gallo Manilo es buscado para hacer un gran caldo o comilona, aunque no saben iguales. Y al lado de un Kikirkí hace un gran contraste, y quien no sabe el secreto de los Manilos, inmediatamente, diría que el Kikirikí la lleva perdida en cualquier disputa por maíz o el amor de una gallina. Pero el Manilo tiene un pequeño inconveniente y es que muchos no pueden reproducirse, no crean descendientes. No se sabe, el porqué ya que la ciencia no dice nada,  pero ésa es la triste realidad, aunque pudiera ser como le pasa a los gigantes, que por su propio peso aplastan a sus espermatozoides y no pueden reproducirse como hacen los demás, especialmente si son mentirosos, que eso es un Manilo, un mentiroso, porque ‘dice’ lo que no es. Su fortaleza es puro ‘bluff’ o embuste. El otro secreto de los manilos es que son cobardes, sacan el pecho como los lagartos, pero tienden a huir al primer picotazo o espuelazo de un gallo ‘enamorao’ y de pelea como el kikirikí. Muchas veces se ha visto al manilo salir corriendo frente al agresivo kikirikí, y no es para menos, pues éstos son como los chihuahuas, feroces. El manilo impresiona a las gallinas, ¡como no!, por su enorme tamaño y cabezota, con su ‘crestota’, pero hasta ahí llega, pues todo es mentira.  Bueno, ¿pero y qué tiene que ver Maduro con los Manilos? ¿No lo ha visto? Caramba, creía que hablaba con una mente alerta. Pues mire mi camarada, ellos se juntan en que Maduro es el mismo retrato de un gallo manilo (sin ofensa), grandote, con cara de gladiador, pelo abundante que impresiona no más y que frente al pequeño Capriles, está haciendo como los manilos frentes al kikirikí, que pretende conquistar a la gallina con espaviento de su gran tamaño y boca grande, pero que como el Manilo, está presto a correr, o a esconderse en la memoria del gallo ya ido a otro lugar donde hace mucho calor y que ocultaba su manilaje embarrándose de petróleo. (¿Recuerdan cuando huyó del Paraguay, al pretender arengar golpísticamente a sus militares allí?).  Su tamaño y cabezota son dos veces las de Capriles, pero éste hace tiempo notó que Maduro venía de los manilos y está segurísimo, que al faltarle su gallo salvador, Maduro saldrá corriendo y haciendo los entretejidos naturales, con mentiras, amenazas y genuflexiones a los gallos de Cuba. Y lo otro mejor del kikirikí, y que lo diferencia, es que éste nunca miente, y se presenta por sus virtudes, no como el manilo que ataca por su tamañote, patazas y crestaza, es decir, mintiendo porque parece que no le basta su falsa impresión para sacar ventajas. Y se podría decir que imita a otro manilo, si aquél no lo pareciera, aunque sí era maestro en la mentira, de donde saca Maduro el deseo de continuar con ellas. Los pobres manilos por sus características, viven aislados, aunque se acercan a las gallinas, pero éstas les salen huyendo cuando de pisar se trata, y por eso no crean familia. Sea por su peso o por lo que fuere, hay mucho de común entre Maduro y los manilos, pues al saludar en aquel momento de su juramentación como vice sin haber sido elegido, mencionó a todos, menos a lo más cercano que tienen los gallos normales, que es a sus gallinas que le dan pollitos y amor. Maduro Manilo no mencionó nada de esto, quizás, señalando, sin querer, la realidad de su tristeza de ser grandote físicamente, pero mentalmente puro manilote. Y su última mentira lo confirma cuando más que pendejamente, denuncia que los enemigos del Norte planean asesinar al kikirikí Capriles, sin notar en su manilada, que sería más fácil llevárselo a él que a Capriles por lo útil que sería y lo fácil de dar en el blanco por lo grandote que es. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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