Cuando por todo el país se celebraba con júbilo el triunfo
del Clásico Mundial de Béisbol y se recreaban las imágenes en la TV, había cerca de allí un
adolescente que se moría de emoción al mirar aquellos fanáticos con su bandera
celebrando el triunfo, y él no cesaba de repetir del orgullo que sentía de ser
dominicano. Lo miré y le pregunté: “¿De verdad que te sientes tan orgulloso de
eso?” “Sí, sí, me siento bien orgulloso
de ser dominicano, ¿y tú?”, contestó. No le respondí a su pregunta, y sí le eché
otra: “¿Y de los apagones que te está
dando el Gobierno de seis horas, cinco minutos y hasta de dos, tan sólo para dañar
los electros, de eso también te sientes orgulloso? ¿De un Estado que sólo
existe para hacer daño a los ciudadanos?”. “Eso lo hacen los del gobierno” contestó,
“pero, ¿y esos del gobierno no son dominicanos, como esos que celebran ese
triunfo?” “Si, pero…”, y ahí parece que le comenzó abrirse la herida. Me detuve
y me pregunté si debía insistir en la verdad ahora o dejar que él mismo se
diera cuenta más tarde. Si lo hacía, podría decirme que le habría matado la
ilusión juvenil de sentir un orgullo por su país y le haría daño. Pero también
podría reclamarme porqué no se lo expliqué con la precaución de recibir la
verdad con cautela. Como quiera sería malo, así que tomé la decisión que creía más conveniente,
que era insistirle en la verdad ahora. Y le remaché: “¿Sabes qué es el Congreso
de este país del que te sientes tan orgulloso?” “No, y sí, porque creo que allí
están los diputados del país…” dijo. “Exactamente, pues esos allí son también
dominicanos y ellos hacen las leyes, se asignan sus salarios, excesivos, se dan
todo tipo de privilegio y protección, se reparten el dinero del pueblo en una
cosa llamada “barrilito”, en fin, son 90% amigos de lo ajeno. Esos son
dominicanos, ¿te sientes orgulloso de ellos también? ¿Viste ese anuncio de la Minera la Barrick?”. “Sí”, “Pues
esa minera fue amamantada por Leonel Fernández y apoyada 99% por esos diputados
que lo aplaudieron con delirio y ahora quieren otra tajada. Esa minera no hizo
nada malo ni ilegal. Simplemente hizo lo que todos los extranjeros y nativos
saben hacer en el país, como hacen los fugitivos de Europa. Tú sabías que cada
vez que hay un delincuente de Europa, huyendo de la justicia allí, a donde rápido
viene a vivir es a Santo Domingo, y ¿por qué? Porque es un secreto público que
aquí es que viven los ladrones y sinvergüenzas más grandes de América. ¿Todavía
tienes el orgullo? Sabías, que esa que te da clases en tu escuela pública, la Secretaria mayor,
cuando entró en funciones recibía un salario de $180,000 pesos cada 30 días (más
de $4,500 dólares en el país de hambrientos), pero como buena maestra y para
dar ejemplo, consideró que era muy poco y ella mismita, sin ayuda de nadie, sin
pedir permiso a nadie, se los aumentó a $300,000. ¿Y sabes que de esa misma
forma es como hacen todos los funcionarios públicos de este país del cual te
sientes tan orgulloso? Es decir, mientras tú y tu familia viven apretándose el
estómago y cortando tus necesidades, esos dominicanos que te dan orgullo, viven
de esa forma. Esa compañía Minera Barrick lo único malo que hizo fue que fue
mal asesorada, segurísimamente por un dominicano, pues ellos al llegar a obtener
el 97% de las ganancias, lo que hizo fue darle rienda suelta a sus desmedidas
ambiciones, pero tener ambiciones no es malo ni ilegal, y menos, si a cada lado
que mira en el país eso es lo que ves. “¿Y qué quieres que haga, que odie a mi
país?” preguntó derrumbándose. “No, no te pido eso, sino que no debes
entregarte tan rápidamente a sentimientos que no están bien orientados. Tu país,
no es digno de que te sientas así. Claro, que es emocionante, ver a su equipo y
pueblo celebrando algo tan importante, pero, después de la emoción, tómate un
momento para ver la claridad completa, y pregúntate, por ejemplo, si puedes
mencionar algo, fuera de ese béisbol, que te motive a sentir orgullo por tu país.
¡Si lo encuentras, eres un héroe! ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
jueves, 28 de marzo de 2013
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