Al pobre Presidente Obama no dejan de caerle peñas, y no es
que sea inocente del todo, pues muchas de ellas, él mismo se las ha buscado por
su inexperiencia, poca inteligencia y su color. ¿Quién lo mandó a escoger ese
color pudiendo escoger el otro del que venía? ¿Quién lo mandó a recordar que
era musulmán? (Aunque muchos no lo dudan cuando se remontan a escarbarlo en sus
días por Hawai y su primo en Kenia).
Lo han acusado de muchas cosas, pero dos principales. Una,
de ser un presidente musulmán en la Casa Blanca y, dos, de ser un presidente Gay,
homo o como le dicen por allí, cundango. Y en ambos casos ha querido dar
muestras de que las acusaciones no son infundadas. Con los musulmanes, es
secreto público que ha hecho cosas criticables, y que ponen en peligro la
seguridad de EU, por su amistad con una organización (entre otras) musulmana
CAIR, ligada a grupos terroristas y al depuesto Morsi en Egipto, cuando dispuso
que las agencias del gobierno eliminaran de sus libros lo referente a
terrorismo ligado a los musulmanes, para no herirlos y ceder ante su exigencia.
Con los Gays es quien más lejos ha ido, pues si antes se
decía “no pregunte, no conteste” referente al ingreso de los reclutas en el
Army, de si eran o no pro homosexuales, él eliminó eso en el 2011 y formalizó
que los gays tenían tanto derecho como el que más a estar en el Army sin ningún
tipo de discriminación. Nombró también diplomáticos declarados gays. Al
disponer esto, el orgullo gay dio un salto como el de los astronautas en la Luna, y comenzaron a salir de
los closets y a mostrar su desafío y a exigir derechos desconocidos. De aquí la
abundancia de Estados que comenzaron a aprobar los matrimonios gays, como si
fueran iguales a los de la familia tradicional.
Es decir, Obama ha sido un Presidente que le ha dado a los
gays lo que ningún gobernante le había reconocido en EU, y en consecuencia,
proyección de su reconocimiento a nivel mundial. Claramente, ante esta gran
defensa de los gays, era lógico esperar que ellos como individuos o grupos se
dedicaran a crear una especie monumento al presidente que con ellos había sido
tan generoso. Sin embargo, la cosa no parece haber salido así. El primer
cundando que le dio una puñalada trapera al Presidente fue Bradley Manning, el
gay que siendo militar entregó a Wikileaks las informaciones que han hecho un
gran daño a EU. Este pequeño y parecidamente insignificante personaje fue
recientemente juzgado y condenado a sólo 35 años de cárcel. El quedó satisfecho
y más cuando días antes había suministrado a la prensa una fotografía en que
aparecía como mujer rubia, y al terminar el juicio anunció orgulloso, que se
transformaría ya en mujer completa, que
eso era lo que era y que se llamaba Chelsea.
La segunda gran puñalada se la han dado a Obama hace unas
semanas por otro joven llamado Snowden, que aunque no se sabe ciertamente si es
gay, (Manning tampoco al principio se sabía que lo era), por lo menos sí se
está seguro que los dos periodistas que lo ayudaron a filtrar las informaciones
de las agencias de espionajes de EU, fueron gays ambos, uno marido del otro, un
británico y el otro brasileño. Es decir, en este caso, hay dos cundangos
traicionando, y lógicamente, tiene que surgir, la pregunta de si entre estos
dos y Snowden no debe haber una relación de la misma naturaleza. Por lo tanto,
lógicamente hay que presumir, que Snowden es gay también. Entonces, admitir
esto, es admitir que Obama estaba errado, que había metido hondamente la pata
con los gays, que aunque tuviera simpatía por ellos, no debió ir tan lejos. A
él quizás le consolaría mencionar a aquel gay que recientemente salió del
closet y que era de las Fuerzas Especiales, condecorado combatiente del Army,
que también dijo que a pesar de sus proezas, también era mujer. ¿Acaso no
significaría esto que a los gays habría que discriminarlos, no confiar en
ellos? (Esto, sin entrar en otras historias del espionaje y la debilidad
natural de los gays en caer). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
