Recordando al magnate australiano de los medios, Rupert
Murdoch, los Corripio, o mejor, José Luís Corripio, el patriarca del clan, es
de naturaleza española, radicado en SD desde hace muchos años y se ha ganado la
distinción de ser el personaje que más diversidad tiene en los negocios de
allí. Tiene dominio en los medios de comunicación, periódicos (tres), en la
radio, TV (dos), la impresión de libros y boletas electorales (imprimen todas
las boletas de las elecciones del país), las mascotas escolares, en la
industria de refrescos, comercio de muebles y efectos electrónicos, en la
fabricación de zinc, varillas, plásticos, en pintura y sus asociados, en la
banca, en el cemento, en la importación de madera de construcción, en los
políticos, hasta las lonas que cubren los camiones, etc., en decir, en casi
todo lo que produce, importa o se mueve en el país, los Corripio tienen algo
que ver. Tienen además, la distinción de anualmente regalar millones de pesos en
premios a los valores periodísticos, literarios, de teatro, etc. Cada año se
calcula que regalan unos $20 millones de pesos en estas actividades, lo que les
da gran realce. Y cualquiera tendría que aceptar que esto es bueno, es lo
ideal, pues así el país progresa, y se crean puestos de trabajo. Sin embargo,
hay una interrogante, especialmente relacionada a la actividad que más se
distingue, que es la del periodismo, pues cualquiera sabe que en ese campo es
muy frecuente que se destapen o denuncien las actividades irregulares de
aquellos débiles por la violación de la ley, estén en el servicio público o
privado, especialmente, con la rama del periodismo investigativo. Y la
interrogante se forma en que ¿cómo es posible, que una persona o clan tenga
actividades productivas y comerciales en tantas ramas en la sociedad, y que
nunca el país haya conocido nada malo, irregular, violatorio, abusivo de ese
clan? Y conociéndose su origen y cómo actúan los de su grupo, ahora mismo
España es de Europa la que está más mal económicamente, tiene a su primer
ministro Rajoy acusado de robo, tiene a un Rey que caza elefantes con bazuca y
acaban de hacer allí un edificio de 40 pisos y a los ingenieros españoles se
les olvidó hacer lugar para los ascensores, teniendo el público que subir todos
los pisos uno a uno. Con esta herencia y la lógica elemental a cualquiera le
indicaría, que por lo menos, alguna vez siquiera, debería haber sucedido algo
allí en algunos de esos negocios, que fuera digno de llevarse o denunciarse al
público. Pero nunca ha sucedido, lo que motiva perplejidad y admiración, al
menos, hasta donde sabemos. ¿Cómo se explica esto si esa lógica no lo acepta?
Si esto es cierto, entonces hay que hacer una aclaración, pues se creía que en
el mundo el único perfecto era Dios, pero entonces, hay que advertir, que
además de Dios, los Corripio también son perfectos. Nunca han hecho nada malo,
como abusar de un trabajador, contrabandear, dejar de pagar impuestos, abusar
de los precios o monopolios, ejercer presión social o psicológica, nada
irregular. Son perfectos. ¿Pero quién acepta tranquilamente esta igualdad con
Dios? Entonces, ¿por qué ni siquiera las periodistas como Alicia y Nuria han
hecho algún periodismo investigativo sobre este clan como lo han hecho con
otros casos? Y es aquí entonces, como se dice, que se le retuerce el rabo a la
puerca. Si ellas no lo han hecho y lógicamente tendría que haber material y
motivo para ello, se supone que mucho menos lo harían ninguno de los empleados
de esos medios, ni menos los que escriben allí, los columnistas o reporteros,
ni siquiera se podría atrever uno que no fuera su empleado, aunque escribiera
para otro medio o fuera independiente, porque el lazo lógico invisible, lo
cubriría y lo sacaría de foco. ¿En qué canales de TV éstas se presentan? Si se
atreven serían fumigadas. O sea, ¿qué empleado va a denunciar algo si sabe que
va a ser despedido y le será difícil otro trabajo? (continuará). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
domingo, 11 de agosto de 2013
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