viernes, 23 de agosto de 2013

LUCHA DE GLADIADORES: BÁEZ vs MATEO




No, no es lucha libre de esa que gusta tanto a la gente para pasar el rato. Es  la de las palabras, ideas, conceptos, o mejor, la conceptualización como dijo aquel inmenso impostor. Son dos gladiadores, y quien ose meterse en el medio corre el riesgo de salir aplastado por sus inmensas columnas de poder y sapiencia. Pero no importa, lo correré y trataré de dar mi parecer entre estos dos titanes de las letras. Advierto, que ninguno de los dos es santo de mi devoción. Sí, los leo y no niego que leyendo a uno recibo una impresión muy diferente a cuando leo al otro. Resulta que Mateo (a.l.) escribió un artículo celebrando como el nacimiento de un hijo, el proyecto que un súper sabio tribuno del Congreso Dominicano, de apellido Sosa, había presentado en esos días allí, para su consideración y aprobación como ley y celebración (tal como el día de las Madres), y tenía el bellísimo nombre del “Día del Compadre y la Comadre”. Mateo no cabía, y segurísimo, la gran mayoría del pueblo tampoco, en la indescriptible alegría y emoción de que por fin, alguien, (¡un Diputado tenía que ser!), había creado ese proyecto, por supuesto, después de haber pasado días y meses meditándolo y ya estaba listo allí. La descripción de la felicidad que le produjo esa iniciativa, fue tan grande que provocó inquietud en su colega Báez (j.g.), pero en un ángulo más agudo, y de paso, después de sentir también admiración no se sabe si igual a la de Mato, señalándole como una especie de desliz el hecho de mencionar el nombre de la esposa del glorioso diputado. Y esto fue, parece, lo que más lo inquietó, pues él se preguntaba, qué tenía que ver su esposa en eso, por qué mencionarla en esa manifestación de alegría. Luego Mateo arremetió contra su contrincante Báez y le descargó una mezcla de elogios ligados a la prostitución, cueros de las letras, el arte de ser bocina y una larga ráfaga de balas hirientes. La contraréplica no tardó, pero en forma rara, pues mientras pedía perdón, atacaba ofendiendo, hasta señalando incoherencia y faltas de eses (“s”), y analizado el asunto, tenemos que escoger el de la razón. Primero con Báez. Ese apellido viene siendo altamente funesto recordarlo para el país desde el mismo inicio de la Republica. El primer malandrín, farsante y oportunista “Mariscal” en el país para los años de 1850 fue de un Báez (b.). Por lo tanto, recordarlo es maldición. Al pasar unos años, apareció otro Báez, (r.), y éste era banquero, amante del dinero, parecido al otro, y quien pareciendo ser de la familia, también se ganó un buen nombre pero en la cárcel, al atraparlo, juzgarlo y condenarlo a 10 años por robarse el dinero ajeno. No sabemos si este último Báez, el gladiador, es de la misma familia, aunque se cree que sí. De todas formas, dándole la bendición de la duda, y que no lo sea, sin embargo, ese apellido es fatídico para todo el que conozca al país. En consecuencia, ese Báez, lleva un punto abajo. Luego, cuando se leen sus trabajos, se nota mucho esa insistencia de darse a querer por los hombres de poder como Leonel Fernández y su grupo. Cada vez que puede, lo defiende, habla bellezas de él, a pesar de que todo mundo sabe quién ha sido ese personaje. Otro punto débil y extraño para quien sabe mucho, es no darse cuenta qué significaba mencionar a la esposa del Diputado del proyecto (educación-nuria-mansión-impunidad), tampoco por su extraña réplica. Por lo tanto Báez tiene tres puntos abajo. De Mateo, no conocemos de su pedigrí por lo que no podemos aventurarnos, pero sí podemos por las circunstancias en que se desenvuelve y especialmente, en sus trabajos en artículos y opiniones. Del estudio de éstos se saca claramente una clara diferencia entre ambos gladiadores, pues Mateo no escribe para alabar ni proteger a los malos (generalmente), sino al contrario, para denunciar lo mal hecho, lo abusivo, lo aberrante que se nota en el país y sus hombres, especialmente los depredadores políticos. Es decir, aquí hay un Báez de mala recordación y defensor de los poderosos y un Mateo, que lucha por lo bueno y el castigo de los malos. Lógicamente, al escoger el mejor no puede ser otro que el gladiador Mateo. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM 

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