No, no es lucha libre de esa que gusta tanto a la gente para
pasar el rato. Es la de las palabras,
ideas, conceptos, o mejor, la conceptualización como dijo aquel inmenso
impostor. Son dos gladiadores, y quien ose meterse en el medio corre el riesgo
de salir aplastado por sus inmensas columnas de poder y sapiencia. Pero no
importa, lo correré y trataré de dar mi parecer entre estos dos titanes de las
letras. Advierto, que ninguno de los dos es santo de mi devoción. Sí, los leo y
no niego que leyendo a uno recibo una impresión muy diferente a cuando leo al
otro. Resulta que Mateo (a.l.) escribió un artículo celebrando como el
nacimiento de un hijo, el proyecto que un súper sabio tribuno del Congreso
Dominicano, de apellido Sosa, había presentado en esos días allí, para su
consideración y aprobación como ley y celebración (tal como el día de las
Madres), y tenía el bellísimo nombre del “Día del Compadre y la Comadre”. Mateo no cabía,
y segurísimo, la gran mayoría del pueblo tampoco, en la indescriptible alegría
y emoción de que por fin, alguien, (¡un Diputado tenía que ser!), había creado
ese proyecto, por supuesto, después de haber pasado días y meses meditándolo y
ya estaba listo allí. La descripción de la felicidad que le produjo esa
iniciativa, fue tan grande que provocó inquietud en su colega Báez (j.g.), pero
en un ángulo más agudo, y de paso, después de sentir también admiración no se
sabe si igual a la de Mato, señalándole como una especie de desliz el hecho de
mencionar el nombre de la esposa del glorioso diputado. Y esto fue, parece, lo
que más lo inquietó, pues él se preguntaba, qué tenía que ver su esposa en eso,
por qué mencionarla en esa manifestación de alegría. Luego Mateo arremetió
contra su contrincante Báez y le descargó una mezcla de elogios ligados a la
prostitución, cueros de las letras, el arte de ser bocina y una larga ráfaga de
balas hirientes. La contraréplica no tardó, pero en forma rara, pues mientras
pedía perdón, atacaba ofendiendo, hasta señalando incoherencia y faltas de eses
(“s”), y analizado el asunto, tenemos que escoger el de la razón. Primero con
Báez. Ese apellido viene siendo altamente funesto recordarlo para el país desde
el mismo inicio de la Republica. El
primer malandrín, farsante y oportunista “Mariscal” en el país para los años de
1850 fue de un Báez (b.). Por lo tanto, recordarlo es maldición. Al pasar unos
años, apareció otro Báez, (r.), y éste era banquero, amante del dinero,
parecido al otro, y quien pareciendo ser de la familia, también se ganó un buen
nombre pero en la cárcel, al atraparlo, juzgarlo y condenarlo a 10 años por
robarse el dinero ajeno. No sabemos si este último Báez, el gladiador, es de la
misma familia, aunque se cree que sí. De todas formas, dándole la bendición de
la duda, y que no lo sea, sin embargo, ese apellido es fatídico para todo el
que conozca al país. En consecuencia, ese Báez, lleva un punto abajo. Luego,
cuando se leen sus trabajos, se nota mucho esa insistencia de darse a querer
por los hombres de poder como Leonel Fernández y su grupo. Cada vez que puede,
lo defiende, habla bellezas de él, a pesar de que todo mundo sabe quién ha sido
ese personaje. Otro punto débil y extraño para quien sabe mucho, es no darse
cuenta qué significaba mencionar a la esposa del Diputado del proyecto
(educación-nuria-mansión-impunidad), tampoco por su extraña réplica. Por lo
tanto Báez tiene tres puntos abajo. De Mateo, no conocemos de su pedigrí por lo
que no podemos aventurarnos, pero sí podemos por las circunstancias en que se
desenvuelve y especialmente, en sus trabajos en artículos y opiniones. Del
estudio de éstos se saca claramente una clara diferencia entre ambos
gladiadores, pues Mateo no escribe para alabar ni proteger a los malos
(generalmente), sino al contrario, para denunciar lo mal hecho, lo abusivo, lo
aberrante que se nota en el país y sus hombres, especialmente los depredadores
políticos. Es decir, aquí hay un Báez de mala recordación y defensor de los
poderosos y un Mateo, que lucha por lo bueno y el castigo de los malos.
Lógicamente, al escoger el mejor no puede ser otro que el gladiador Mateo. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM
viernes, 23 de agosto de 2013
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