domingo, 18 de agosto de 2013

LOS CORRIPIO: PERFECTOS COMO DIOS (y II)




En el #I asociábamos al magnate mediático Rupert Murdoch con los Corripio, y seguimos con el #II: ¿Qué periodista o columnista va hacer alguna pregunta sobre el clan, si sabe que sería despedido y no podría volver a ningún otro medio por ese Poder? ¿Qué escritor se atrevería hacerlo simplemente porque es independiente, si sabe que en el mañana cuando llegue el concurso de los Premios Anuales literarios a él le cerrarán las puertas directa o indirectamente? Esos escritores se desviven y siempre comentan quiénes serán los agraciados de los nuevos premios, premios buenos de un millón de pesos, que para el más exigente, le puede poner ziper a su boquita por unos años. Y esto de los premios literarios tiene un símil (no se sabe si copiado adrede o es coincidencia) pues ¿por qué Leonel Fernández le dio pensión del Estado a tantos escritores, periodistas, actores, pintores, escultores, etc., sin que necesariamente todos se lo merecieran o tuvieran derecho? ¿Quién de estos agraciados por ese magnánimo Presidente, que usaba el dinero del contribuyente para tal obra, se atrevería a decir o escribir algo contra Leonel Fernández? Ninguno, porque no iba a poner en riesgo sus $30 o $40 mil pesos mensuales de pensión. Y era lógico que callara, y también para el Presidente que así gratuitamente se agenciaba una cantidad grande de servidores y admiradores, y hasta de encubridores. Eso mismo parece significar los premios del Clan Corripio. Estos premios, para cualquier desprevenido, significan una obra altruista, promotora de la cultura y de los valores de la sociedad, pero a la vez también fácilmente pueden ser un instrumento para neutralizar cualquier intento por algún ‘cabeza caliente’ de investigar y decir ‘lo que no debe’. La misma cantidad de dinero, si se acepta que son $20 millones de pesos, realmente no serían nada en comparación con lo que se obtendría y se ha obtenido, y además, sería una especie de inversión en Seguro como hacen los mismos Diputados en el país. Los diputados y senadores acostumbran comprarse ese puesto, digamos por $5 millones de pesos. Ellos, si no los tienen, los toman prestado, porque saben muy bien que es una excelente inversión, y que en el primer año de ser Diputado en el Congreso, ya habría recuperado sus $5 millones y quizás habría obtenido el doble de eso. Es decir, todos esos movimientos son inversiones para sacar provecho de las características del país. Esto necesariamente nos lleva a pensar que si ninguno de estos independientes lo puede hacer, por lo menos podría pensarse en haber otra corriente como la de la Izquierda que se atreviera. Eso, conociendo quiénes son los de esa Izquierda, se podría afirmar que no habría ninguno capaz de hacerlo, porque precisamente allí dentro de esos medios es que están casi todos ellos incrustados como garrapatas, chupando, sin importar si la sangre está o no contaminada, y naturalmente, ninguno se atrevería a soltar la sangre y la teta. Hasta el Director del principal se dice que es de ellos, y de los demás son conocidos por ‘sus grandes aportes’ que todos los días escriben en los periódicos, claro, sin tocar en nada ‘aquello’ para no diferenciarlo de Dios. Todo esto entonces, nos lleva obligatoriamente, a conocer la clase de sociedad existe allí, una sociedad de adocenados, cautivos, falsamente de ideas y criterios de independencia, que la pueden poner en práctica con cualquiera, excepto con lo de un personaje o clan. Lo que lleva a la conclusión, que la sociedad que reina allí es acomodaticia con las conveniencias momentáneas, olvidando las obligaciones sociales o morales de sus quehaceres que los obligarían a escarbar la verdad. Quizás muchos dirían que esa autocensura no les atañe a ellos, pero la prueba entonces, sería, si alguna vez, alguno de ellos, habría escrito algo para demostrarlo, fuera de las víctimas públicas y privadas de otros, menos del clan mencionado. Y de seguro, todos quedarían mudos, eso sí, con la moral más alta que el Pico Duarte para seguir pregonando lo serios, capacitados y rectos que son. Y que si fuera un país de letrados de decencia, recordarían para aprender, quién fue y lo que le pasó al insaciable Rupert Murdoch en Inglaterra, parecido al pulpo endiosado de los Corripio. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

No hay comentarios:

Publicar un comentario