En estos años el mundo ha tenido la oportunidad de ser
testigo del gran número de funerales famosos y que al analizarlos y
compararlos, se pueden sacar algunas enseñanzas de los mismos. El primero de
esos famosos fue el de Kim Jong, el dios
del Korea del Norte, que como buen hijo del marxismo, se viene corriendo en la
familia desde el abuelo, al padre y ahora el hijo rechoncho, amante del payaso
(Dennis) del basketbol y de las excentricidades africanas y que cuando hubo el
último funeral se probó allí que todavía se podían formar ríos artificiales que
simplemente corrían de los ojos llorosos de todos los coreanos para formarlo.
Aquello fue un espectáculo esplendoroso que demostró que el miedo más que la
ignorancia, podía cambiar la superficie física de la tierra creando el río de
lágrimas más grande del mundo. Era el funeral del miedo. Otro famoso fue el de
Chávez, aquel Quijote que un día amaneció conque Sancho le había nombrado como
el nuevo libertador de Venezuela y en consecuencia, tenía que tomar posesión de
su cargo. Este no fue un consagrado marxista como el coreano, pero sí un
afiebrado seguidor, que para despistar, usó un nuevo nombre de ‘libertador del
siglo xx1’. Diferente al Quijote que amaba y buscaba la justicia, este Chávez
trajo el odio y la consabida represión de los marxistas, lo que no impidió que
al morir, su pueblo, como si buscara a alguien de quien sentir sobre sus
espaldas la pesadez de las botas de la opresión, lo adoró y también lanzó ríos
de lágrimas por el funeral del libertador. Pero mientras las lágrimas de Korea
respondían al miedo, las de Venezuela parecían responder al sentimiento de la
ignorancia y de la falsedad. Los coreanos eran sinceros en llorar porque nunca
conocieron más que las cadenas y el látigo, pero los venezolanos, habían
respirado desde hacía años, la hermosura de la libertad y la vergüenza, por lo
que obligatoriamente las lagrimas tenían que ser la gran obra maestra de la
falsedad. Era el funeral de la falsedad. Luego surgió el otro, el de Mandela,
del que no se puede decir cosas más que buenas. El también era marxista, pero
fue más un visionario, y a lo lejos logró ver la perversión que había inyectado
Marx, y sin denunciarlos con palabras, los echó por la borda como cosa
inservible. Su funeral lo confirmó, porque allí no hubo lágrimas, bueno, sí
algunas de hondo dolor y con plena sinceridad, pero más hubo alegría, al
recordar al hombre bueno que supo sufrir, aglutinar, amar y perdonar, virtudes
extrañas a los marxistas, que naturalmente los expulsaba de su pensar y
accionar. Su funeral ha sido la obra del arte del festejar la muerte, no como
ella, sino lo que ella permitió hacer antes de llegar. No hubo una sola
persona, aun los racistas más puros, que no sintiera la obligación de reconocer
la grandeza del muerto en su funeral. Fue un funeral excepcional, el del amor,
la reconciliación y el perdón. Entonces vino el último, el de Fidel. ¿Cómo si
Fidel no ha muerto? Gritarían algunos, pero es que olvidan las palabras divinas
de que hay muertos que no necesitan estar muertos para morir. Fidel murió hace
años y su funeral es el que estamos viendo ahora, en el presente. Es el último
de los grandes funerales que ha pasado en estos años. Las lágrimas que se están
derramando por él son una mezcla de las virtudes de los coreanos, las de los
venezolanos, y las de las cosechas propias de los cubanos. Allí se llora el
cúmulo de medio siglo de ignominia, división, opresión, falsedad, ignorancia
prefabricada, no la natural del ser humano, sino la que poco a poco se va
condicionando para que el ser no pretenda saber lo que es normal. Añadiéndole
los grandes llantos por las “reversas al proceso del nuevo hombre” después de
décadas de mentiras y dolor. Ha sido, como es propio en el Macondo de la
América, el funeral más llamativo, más raro y anormal de todos, y decir esto
frente al de Korea suena a un verdadero desafío de la argumentación. Pero es la
verdad. Fidel creó un nuevo estilo de mentira, de opresión y dolor lo que le da
la gloria del campeón de los últimos funerales. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 18 de diciembre de 2013
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