jueves, 12 de diciembre de 2013

LOS CAUTIVOS DEL VENENO



(Nota: fuimos censurados por Google eliminando el penultimo articulo en este BLOG de 2.12.13, porqué, no se sabe)

No, no es con el veneno de las drogas ni a sustancias alucinógenas, no, ésas no, es al veneno ideológico, que como ya habíamos escrito en otro trabajo en el que preguntábamos cuál  era peor, si la contaminación nuclear o la ideológica del Comunismo, concluyendo que ésta última era peor, probado con un ejemplo expuesto allí. Pues todavía siguen latiendo estos cautivos de ese veneno que no tienen otra salida que permanecer idos. ¿Qué hacer, hacia dónde ir, qué alegar, qué exponer, después de esa gran derrota que sufrió frente al ‘decadente’ Capitalismo? Se quedaron sin aire, atontados y sin voz, por eso fue que los vimos correr tan deprisa cuando surgió un rayo de luz, una esperanza con el libertador nuevo de Venezuela. Hasta papagayos de Italia (¿cómo se escribe la hembra del papagayo, papagaya?) que daban risa como se apareció una luchadora de Marx, italiana, entrevistada, cuando queríamos herirnos viendo a esa Telesur, voz oficial de las mentiras del libertador, dando fe del amor del pueblo venezolano por el libertador y de cómo fueron de limpias las últimas elecciones. ¿Asco es que se dice cuando algo le revuelve el estómago? Eso mismo daba la papagaya. Y ella era un paradigma y noble ejemplo de esos que desperdigados y cautivos aún al veneno se desparraman por el mundo por no saber dónde ir ni qué hacer. Allí a Venezuela, muchos se fueron a beber el néctar de la nueva fuente de la juventud, porque creyeron que aunque aquella Muralla en Berlín había sellado su suerte, todavía había esperanza de un renacer. Al derrumbarse también el barro débil del libertador y no tener ni papel para el aseo del trasero, pues vuelven al dolor antes de su llegada a casa del libertador. Pero aún así, todavía se les ve por algunos países, que hasta conservan sus tenebrosos nombres -PC, y hasta mencionan sus grandes logros para atraer al medio del uno por  % de los votos que siempre sacan en elecciones. En otros países se les ve ingresando a los partidos del “sistema decadente”, y con mucho ánimo aunque sin alzar  la voz, porque qué decir, si les preguntan, pero ¿qué haces tú aquí? ¿Qué diría ese camarada curtido de la verborrea cuando no de alguna sangre inocente, de ¿qué hace en ese lugar? ¿Admitir que su sistema fracaso? O cuando se les ve apoyando con su firma y nombre a algún político, corrupto o payaso para ver si al subir o resubir él, el camarada también subiría. Eso sí, algunos saben, por el tiempo en las marrullerías, que un buen enfoque hacia una víctima propicia les abre las puertas y hasta los hace simpáticos entre los que odian al enfocado. Estos ataques que debían provenir de otros y no de excamaradas, les sirven para que se olviden de sus antiguas andanzas y por supuesto, les abre las puertas para que practiquen las virtudes de las garrapatas, que se adhieren a la presa para chupar de ella y estar seguras bajo su sombra. Es uno de los últimos refugios que han tomado.  Pero es que también ese último refugio inspirador también se está yendo por el precipicio. Entonces, hacia ¿dónde ir? ¿Alabar ahora a la democracia cuando pasamos años maldiciéndola como enemiga de la felicidad del proletariado? ¿Escribir sobre qué? ¿No  mejor sobre quién? Sobre quien les daría la ventaja de escoger a la víctima, siempre y cuando tenga debilidades y ahí concentrarse y  hacerse un defensor de nuevo cuño, lo que también les da la ventaja de no dar motivos a cuestionarlos sobre su pasado infame aliado a la negación del valor del individuo. ¡Ah, pero no son bobos!, pues como se vio en Rusia que los mafiosos y más ricos son los ex del Partido, así ellos, en su pequeña escala, se acurrucan en las virtudes de las redes sociales de Facebook, Twitter, etc., para estarse al día, eso sí, sin meterse a escribir de sus tiempos ni de sus grandes maestros de la caverna perdida, que es una forma de seguir cautivos al veneno. Y es que son cautivos realmente no por que quieren sino porque sintiendo lo que nunca tuvieron – vergüenza – ahora parece que saben su valor y se abochornan que les enrostren su pasado. Dan pena porque la democracia los ha conquistado, pero no pueden pregonarlo por ese pasado cómplice, por lo que deben seguir siendo esos cautivos del veneno. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM


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