(Nota: fuimos censurados por Google eliminando el penultimo articulo en este BLOG de 2.12.13, porqué, no se sabe)
No, no es con el veneno de las drogas ni a sustancias
alucinógenas, no, ésas no, es al veneno ideológico, que como ya habíamos
escrito en otro trabajo en el que preguntábamos cuál era peor, si la contaminación nuclear o la ideológica
del Comunismo, concluyendo que ésta última era peor, probado con un ejemplo
expuesto allí. Pues todavía siguen latiendo estos cautivos de ese veneno que no
tienen otra salida que permanecer idos. ¿Qué hacer, hacia dónde ir, qué alegar,
qué exponer, después de esa gran derrota que sufrió frente al ‘decadente’
Capitalismo? Se quedaron sin aire, atontados y sin voz, por eso fue que los vimos
correr tan deprisa cuando surgió un rayo de luz, una esperanza con el libertador
nuevo de Venezuela. Hasta papagayos de Italia (¿cómo se escribe la hembra del
papagayo, papagaya?) que daban risa como se apareció una luchadora de Marx,
italiana, entrevistada, cuando queríamos herirnos viendo a esa Telesur, voz
oficial de las mentiras del libertador, dando fe del amor del pueblo venezolano
por el libertador y de cómo fueron de limpias las últimas elecciones. ¿Asco es
que se dice cuando algo le revuelve el estómago? Eso mismo daba la papagaya. Y
ella era un paradigma y noble ejemplo de esos que desperdigados y cautivos aún
al veneno se desparraman por el mundo por no saber dónde ir ni qué hacer. Allí
a Venezuela, muchos se fueron a beber el néctar de la nueva fuente de la
juventud, porque creyeron que aunque aquella Muralla en Berlín había sellado su
suerte, todavía había esperanza de un renacer. Al derrumbarse también el barro
débil del libertador y no tener ni papel para el aseo del trasero, pues vuelven
al dolor antes de su llegada a casa del libertador. Pero aún así, todavía se
les ve por algunos países, que hasta conservan sus tenebrosos nombres -PC, y
hasta mencionan sus grandes logros para atraer al medio del uno por % de los votos que siempre sacan en
elecciones. En otros países se les ve ingresando a los partidos del “sistema
decadente”, y con mucho ánimo aunque sin alzar
la voz, porque qué decir, si les preguntan, pero ¿qué haces tú aquí? ¿Qué
diría ese camarada curtido de la verborrea cuando no de alguna sangre inocente,
de ¿qué hace en ese lugar? ¿Admitir que su sistema fracaso? O cuando se les ve
apoyando con su firma y nombre a algún político, corrupto o payaso para ver si
al subir o resubir él, el camarada también subiría. Eso sí, algunos saben, por
el tiempo en las marrullerías, que un buen enfoque hacia una víctima propicia
les abre las puertas y hasta los hace simpáticos entre los que odian al
enfocado. Estos ataques que debían provenir de otros y no de excamaradas, les
sirven para que se olviden de sus antiguas andanzas y por supuesto, les abre
las puertas para que practiquen las virtudes de las garrapatas, que se adhieren
a la presa para chupar de ella y estar seguras bajo su sombra. Es uno de los
últimos refugios que han tomado. Pero es
que también ese último refugio inspirador también se está yendo por el
precipicio. Entonces, hacia ¿dónde ir? ¿Alabar ahora a la democracia cuando
pasamos años maldiciéndola como enemiga de la felicidad del proletariado? ¿Escribir
sobre qué? ¿No mejor sobre quién? Sobre
quien les daría la ventaja de escoger a la víctima, siempre y cuando tenga debilidades
y ahí concentrarse y hacerse un defensor
de nuevo cuño, lo que también les da la ventaja de no dar motivos a
cuestionarlos sobre su pasado infame aliado a la negación del valor del
individuo. ¡Ah, pero no son bobos!, pues como se vio en Rusia que los mafiosos
y más ricos son los ex del Partido, así ellos, en su pequeña escala, se
acurrucan en las virtudes de las redes sociales de Facebook, Twitter, etc.,
para estarse al día, eso sí, sin meterse a escribir de sus tiempos ni de sus
grandes maestros de la caverna perdida, que es una forma de seguir cautivos al
veneno. Y es que son cautivos realmente no por que quieren sino porque
sintiendo lo que nunca tuvieron – vergüenza – ahora parece que saben su valor y
se abochornan que les enrostren su pasado. Dan pena porque la democracia los ha
conquistado, pero no pueden pregonarlo por ese pasado cómplice, por lo que
deben seguir siendo esos cautivos del veneno. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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