¿Quién duda a cuales mendigos se refiere? El que no lo sepa
daría pena por su desconocimiento social e histórico y si es escritor o
político, la horca merecería. Antes se creía que en América sólo existía un gran
mendigo, Haití, que vive pidiendo a todo el mundo (la última: US$20,000
millones, casi nada…), dólares, euros, comida, mercancías (¿se miente por esto y
se es racista?), ah, y lo más bello, que si no lo hacen se enoja y hasta
amenaza con diluvios de sus emigrantes para los vecinos cercanos. Francia, que
está lejos, se salva, aunque por Martinica y San Vicente, la agarran. A
Inglaterra por Nassau y las Bahamas. A EU por Puerto Rico y Miami y sólo Canadá
se salva, porque está muy lejos y al tener la barrera del hielo congelante, antitropical.
Pero nada de eso impide que ese mendigo trate de acorralar al pobre vecino que
le queda más cerca, porque sabe que allí los hombres valerosos hace tiempo murieron.
Y así como amenaza a los grandes, al pequeño Sto Dgo ya le comió los granos, y
pretende extirparle los ovarios a sus mujeres con sus amenazas mendigueras. ¿Resistirán
las mujeres lo que no pudieron los hombres? ¡Si no me das tus migajas, te mando
mis mutantes emigrantes para acusarte de discriminante! Pero por fin Haití ya
no está solo en la mendiguería. ¡Quién lo diría, que la Cuba orgullosa, revolucionaria,
del Fidel de las montañas, el que quiso crear tantos vietnams, que se creía un
dios, y eterno en la memoria de América, quien dispuso de tantos en La Cabaña, iba a acompañar en su mendiguería al único
mendigo que había en América? Hace tiempo Cuba estaba dando las señales. Los
habitantes de Miami recogían cuanta basura sobraba por allí y pagaban a un barco
para que las descargara en Cuba. Lo que Miami botaba como basura, en Cuba era
oro del puro. Lo que allí, en la tierra imperialista no valía nada, en Cuba,
oh, Virgen del Cobre, “no la boten, mándemela pa’aca, que aquí la reciclamos
porque nuestra gran revolución no tiene nada, ni jabón para el baño, igualito
como en casa del Libertador, que no hay papel para el aseo anal”. Eso sí, nada
de eso quitaba mérito a los ‘grandes logros de la revolución’ y si no, patria o
muerte, abajo los imperialistas. Ah, aquellos tiempos, quién diría que iban a mendigar
la basura de los capitalistas. Pero ¿cómo se ha llegado hasta allí? Habría que
indagar en la sabiduría de Marx y Engels y ver si eso lo menciona en alguna
parte El Capital… Bueno, quien ha perdido la moral y la dignidad, como estos
pordioseros revolucionarios, ¿qué deberían hacer, seguir viviendo como si nada
o ahorcarse públicamente? La gran revolución de Fidel le debía a la URSS, ahora
Rusia, más de $20,000 millones de dólares y por la tanta lágrimas derramadas y
los tantos argumentos de pérdidas del “periodo especial del 89”, que Rusia tuvo
que decirle, “está bien, no me debes nada”. Y la pobre Argentina, que lo que
tiene es deudas, hacía años quiso ser el poder independiente del Tío Sam y le
abrió crédito ilimitado al barbudo. Nunca le pagó un astral, y le aplicó lo
mismo del suplicio del mendigo moribundo y sin comida, hasta que también le
dijo, “OK no me debes nada, y preferible a ti a los buitres de Nueva York”. El
pobre México lleno de analfabetismo por
falta de fondos, también quiso inquietar al Tío Sam y le dio crédito al
tramposo, y después de mucho alegar, de quiebra, de pasar hambre, México tuvo
que regalarle el 70% de lo adeudado. Le daba asco oír el suplicio desde Cuba.
Japón, que es rico, pero negociante, le abrió crédito a la gran revolución, y
tuvo, después de sufrir los mismos embates plañideros del mendigo, que cederle
como mala paga el 80% de lo adeudado. China, también ingenuamente le estaba
prestando al revolucionario, también tuvo que aceptarle que no le debía casi
nada, para que el mendigo caribeño pudiera morir tranquilo. Después de engañar
a tantos, al farsante mendigo ahora espera que EU también le condone las
deudas, y para ello tiene preparado una contradeuda, superior varias veces a
las empresas que él le robó en 1960. Si lo logra, el mendigo revolucionario
habrá desalojado de su nicho por fin, al mendigo harapiento de Haití. ¿Lo logrará? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (Note: We are of the few that Google has
censured for our 12.2.13 article. It was removed after published in it.
Aleluya!).
lunes, 23 de diciembre de 2013
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