Por supuesto que para los cubanos tanto de dentro como de
fuera no hay quien les diga que podrá haber nadie más feliz cuando por fin
caiga el verdugo de Cuba. Y podrían tener razón por el rigor bajo su esclavitud,
la sandunguería del látigo y por el largo tiempo sufrido. Claro, ya a los
cubanos se les podría alegar que no sería tanta, pues al pasar más de medio
siglo en ese zumbao, pues ya ellos estarían acostumbrados y domesticados a lo
que le impone el verdugo, por lo tanto, su felicidad estaría determinada al
grado de naturalización que ya se habría auto impuesto al pueblo. Pero con
Venezuela sería diferente, porque ellos por lo menos, tendrían menos tiempo en
la tiranía, y la que nunca llegó al nivel de depravación que la cubana, y hay otro
ángulo, de que el venezolano no estaba acostumbrado a esas salvajadas, aunque
tuvieron a un Rojas Pinilla, pero jamás como un Batista o de la bestia mayor,
Fidel. Y por esta diferencia de salvajismo, es que quizás a los venezolanos les
seria más glorioso, y los haría más felices que nadie, pues ellos podrían alegar
que nunca, jamás en su puta vida, se habían visto tan cerca de las garras de
las fieras tiránicas como ahora con Maduro. Con Chávez al principio, dirían, bueno,
aquello era algo que los llevaba a la prensa diaria, a ser noticia, a que se
dijera de lo importante que era Venezuela, independiente de su petróleo, sino
por tener el líder de estatura supranacional que podía insultar a los yanquis,
patearlos, ir a su casa, humillarlos y embarrar con azufre a su Presidente
Busch, y todo eso causa alegría en mentes calenturientas, en los amantes del
marxismo y por extensión, a la clase inculta y hasta algunos de la culta del
país. Pero ¡carajo llanero!, cuando el libertador comenzó a cojear, no jodas
hombre, ya no era lo mismo. Ahora teníamos a un marica, dizque pidiéndole al
Papa que lo bendijera, y con un rosario de la virgen besándola, y llorando en público.
¡Qué socialista era ése! No jodas, che, ya la cosa era de charlatanería y
payasada, por lo que el venezolano se recogió un poco, aunque ya estuviera
sintiendo los latigazos que Fidel le había recomendado que le aplicara a
Venezuela, para irlos metiendo al corral del socialismo. Al espantarse Chávez
al más allá, pues, dejó a su mejor discípulo, un Goliat (ventaja para un
francotirador) con cara de niño, ignorante e inofensivo y que tenía ciertos
rasgos que mantenían la línea, pues no era blanco ni mestizo, sino puro indio,
el indio que venia a reivindicar los 500 años del látigo español. Al Chávez tener
un poco de más estudio que Maduro, porque este pobre sólo llegó a superar el
curso de buen conductor de guagua, las cosas comenzaron a empeorar para los
venezolanos, porque ahora a las debilidades y ridiculeces ideológicas del libertador,
había que añadirle las incapacidades del heredero, sin que las visitas a toda
prisa, que hacía a Cuba, pudieran compensarle en su vacio intelectual, porque
no daba para más, excepto lo malo, que era donde encajaba perfectamente en los
planes de Cuba. ¿Qué le interesaba a Cuba (Fidel) tener en Venezuela a un
blanco y de ñapa intelectual? Nooo, eso jamás, con ese podrían presentarse las
grietas naturales de estos seres, por lo tanto Maduro era el perfecto para
competir con Cuba para ser la segunda república socialista del Continente y a
la vez poner en disputa a dos pueblos hermanos de cuál sería el verdadero más
feliz cuando ambos cayeran abatidos por la ira de sus pueblos. Pero hay que ser
justo, se sabe que ambos han sufrido en
América como ninguno, y peor, pues mírese que mientras por otras partes del
mundo el sistema de las bestias ha sido abandonado como en China, Vietnam,
Rusia, etc., en la triste Cuba, en vez de salir de esa podredumbre como aquéllos,
ésta lo que ha pretendido es salvar los destrozos que aun quedan, martirizando
hasta lo indecible a su pueblo, con tal decir al mundo, que mientras aquellos ‘traidores
del socialismo’ claudicaron, nosotros, los verdaderos revolucionaros, los
cubanos y venezolanos, miren como hemos hecho renacer lo que muchos dieron por
muerto. Y en post de ello, fue que Maduro tomó mayor velocidad y le dio más
hiel al venezolano, casi igualándolo al cubano, por lo tanto, realmente es
difícil saber cuál de los dos pueblos será más feliz cuando sus tiranos dejen
de respirar por el fuego justiciero. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
sábado, 22 de febrero de 2014
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