Oscar Arias, ex presidente de
Costa Rica comentaba en CNN la cacería estudiantil en Venezuela y condenando a
Maduro, advertía que aquello no tenia nada que ver con el intento de un golpe de
estado contra ese gobierno, recordando lo terrible que eran, sin derecho a
repetirse. Sin embargo creemos lo contrario por lo que se ha estado viendo y
que él parece no darse cuenta en cuanto al padrinazgo por personajes que se
visten de decencia y corrección celebrándolo, destacándose la podrida OEA y su incompetente
Secretario General, Miguel Insulza, junto a políticos que como Correa y al ex
Chávez que alababan su prohibición como una conquista de la democracia. Al
quitarles el temor de que alguien pudiera sancionar sus violaciones con un
Golpe, cual delincuente, libre de su temor a la cárcel, sus fechorías se han
hecho más temerarias. Sólo hay que recordar ver a ese Correa advertir en la TV
con su cara histriónica decir: “No toleraremos más desestabilización de la
democracia”. Esto, de este personaje que lo menos que tiene es de demócrata y sí
de truhán, es una de las burlas más afrentosas de los farsantes. Y la verdad de esto fácilmente se logra
analizando porqué son estos personajes tan adictos a “la no repetición de los
golpes de estados” en AL. Comprobado al observar qué han hecho ellos con la llamada
Carta de la Democracia de la OEA, aditamento
a la condena del Golpe. Desde hace tiempo se ha comprobado que esos personajes,
han usado esa Carta con una burla digna de la doblez del Secretario Insulza, a la
que no sólo no la han respetado, sino que la han venido usando como se ha
denunciado, “para destruir la misma democracia desde dentro”. Y eso es noticia
de todos los días. Ya lo de Chávez dejó de ser noticia, pero lo que dejó de
herencia se ve en Ortega y su “derecho”, cambiando la Constitución por los
medios usuales del terror y del dinero, de ser candidato presidencial al
infinito. Y lo mismo con el indio de Bolivia, el payaso de Ecuador y la
bailarina de Argentina. Pero donde se ha visto con mayor crudeza es en
Venezuela, que no ha guardado el mínimo pudor de disimular su desprecio por la
democracia y su amor por la tiranía. Y todo sin que ese cómplice Insulza mueva
ningún resorte de su OEA para investigar qué está pasando con la democracia en Venezuela.
Eso no le interesa porque es un pelele que esta ahí porque los EU se acobardó y
no quiso echar el pleito para echarlo al zafacón. Al gobierno heredero de Chávez,
(ilegitimo por el fraude), no le falta ningún hecho para ver cuál es su intención.
Maduro ha hecho lo imposible por acorralar a las fuerzas cívicas de Venezuela, copiando
a Cuba, desde el ataque a los productores de alimento, a todos los medios de
comunicación, en la inmoralidad de entregar el Estado a los sicarios de Fidel
vestidos de médicos, ataques a los estudiantes universitarios, acosamientos a
las autoridades legítimamente electas en las ultimas elecciones, multiplicación
de la delincuencia programada, atacar como Cuba con lo de “mercenarios,
burgueses, fascistas” y ahora lo último, de negarle a esos medios periodísticos
el derecho de obtener el papel, para afianzar más la tiranía. ¿Necesita algo más
la OEA para intervenir en todas las violaciones a la Carta de la Democracia?
No, ese Insulza (¡ah Chile, que da bestias a pesar de tu civilidad!), no
necesita nada más. Es decir, no queda más por hacer, sino la esperanza de que
Maduro y su claque sean desalojados del poder por un Golpe de Estado, y la legitimidad
del mismo no sólo es porque la situación a la que esa claque ha llevado a los
venezolanos es tal de desesperación que lo pide, pero es que ellos mismos se
han encargado de decir al mundo que los golpes de estados son legítimos y
dignos, pues todos los años se desviven en recordar con grandes honores, el
golpe que Chávez quiso dar en 1992. Eso fue un golpe de estado como cualquier otro,
sin embargo, la moral invertida de ésos, maldicen los golpes que pueden
tumbarlos, pero glorifican el de ellos. Por lo tanto, ¿qué esperan los
militares venezolanos, dignos hijos de Bolívar, en destituir a ese usurpador? Deberían
hacerlo al oír el dolor de su pueblo, para recuperar su honra, en ese grito que
lo pide a voces teñidas de dolor y lágrimas. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM
sábado, 15 de febrero de 2014
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