miércoles, 14 de mayo de 2014

¡EL GRAN PODER DE FACEBOOK! (Narci 4)




Como en la sociedad se da frecuentemente el fenómeno, que luego es criticado duramente, de que mientras al gran merecedor de un reconocimiento no se lo dan sino después de muerto, como le sucedió a García Márquez, y como el autor de este blog no quiere esperar tanto, se ha visto forzado a tomar la justicia en sus manos y aclamarse a sí mismo del gran triunfo obtenido por medio de feisbuc en contra de un narcisista. Y el triunfo no es pírrico, pues quien vence a un narcisista, es lo mismo que vencer a un Goliat. Bueno, se aclara, que no fue realmente en contra, sino el enfocado, el objeto de los trabajos publicados aquí sobre el narcisismo y sus virtudes. Y el último parece que fue el golpe final y que lo obligó a salir del closet y admitir, “Sí, lo soy, ahora apedréenme…”. Pero hay que ser justo, el narcisista no estaba obligado a salir públicamente, porque en nuestros trabajos no dijimos quién era ni siquiera dimos señas de quién podría ser, aunque algunos de esos muy averiguones, pudieran sumar uno más uno y saber quién era. Bueno, sería para ésos, pero para la gran mayoría, no sabría a quién se referían. Y para hacer más justicia y poner las cosas en contexto, entrevistamos a un psicólogo literario (nueva rama de la Literatura) para que nos explicara el fenómeno, del porqué el narcisista tuvo que admitir que lo era y no seguir donde estaba, sin delatarse. Según el experto: “El hizo eso por un conflicto inter-interno, es decir, allí hubo una especie de sublevación del yo, el yo dos y el nuevo yo, en que todos estaban contra todos. La novedad del nuevo yo, resultaba de la pelea entre los dos primeros, pues éste siguiendo la tendencia actual, se inclinó por el nuevo género y salió homosexual y era lógico, pues en todo narcisista hay un homosexual luchando por salir al aire. El yo uno alegaba contra los dos cuando se les enfrentaron, que si ellos existían era por él, pues él podría eliminarlos simplemente con su suicidio como hizo Narciso. Se supone, que cuando éste mencionó esa posibilidad, los demás entraron en pánico y reforzaron no sólo sus defensas, sino su agresión, pues no creían que era justo que ellos estuvieran a merced de la voluntad de uno, siendo tres. Y el narcisista uno, tuvo que salir en claro, porque además, tenía la presión de esos dos, pues ellos le exigían que saliera del closet, que se defendiera, y por supuesto, al hacerlo, ellos tendrían que tomar vida y no ser meros reflejos del deseo egoísta del número uno”. En este punto el psicólogo me preguntó, que qué evidencias yo tenía para asumir que el narcisista enfocado hubiera salido del closet. Y entonces fue que tuve que mostrarle las últimas de las cosas que él había puesto en feisbuc como siempre hacía, pero ahora con una exageración a nivel de escándalo, tipo admisión legal, sus docenas de fotos en todas las posiciones, pero la que más lo delataba era aquélla en la que estaba frente al espejo y se le veía conversando así:  “Dime espejo, mi mejor amigo y confidente, tengo o no razón de venir a verte? Sabes que eres la confirmación de todo mi ser, porque me eres fiel, nunca me mientes, nunca me das una muestra diferente a lo que soy, es más, creo espejo mío, que me ayudas, pues he notado que al pasar algunos años, eres tan bueno, que hasta las arrugas me estás borrando, por eso de quiero y sólo creo en ti y lo que tú me digas, te quiero espejito mío”. Cuando el psicólogo vio la foto y el diálogo, no le quedó más que admitir, que verdaderamente yo tenía razón y siguió: “El estaba forzado a salir, no podía quedarse allí solo con sus dos seres que ahora eran rivales y que probablemente, su salida también fue para señalar quién era el factor dominante entre ellos allí. Al salir, y como bien se lo dijo, él era el que mandaba, y que ellos se debían a él, aunque de seguro le temía mucho al homosexual. Pero no hay que perder de vista, que él se sentía también mejor, saliendo a admitirlo como decía este blog, porque lo engrandecía, lo sacaba más a la luz, y probablemente como este blog era leído hasta en Hollywood, desde allí enviarían a alguien para ver cuán hermoso era, y quizás hasta allí se lo llevarían”. Así el psicólogo aclaró lo que quería oír, que yo había ayudado a un narcisista, aunque al principio quería fumigarlo. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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