EL SANTÍSIMO
JUAN PABLO II
Según los
reglamentos de la Iglesia Católica, para llegar al escalón rumbo a la santidad,
un ex Papa debe haber hecho por lo menos un milagro, pero no dice qué merece
aquél que en vez de uno, hace 48 millones de milagros, en un sólo país. Eso
hizo Juan Pablo II, Karol Wojtyla, cuando liberó a su tierra natal Polonia, de
las garras del Comunismo asfixiante. Polonia no había salido de la repartición
de su tierra entre sus vecinos cuando cayó bajo la pesadilla nazi, y al desaparecer
ésta, cae entonces en una peor, la comunista de la que el Papa los liberó junto
a Walesa y Solidaridad. Y si sumamos este milagro con los que hizo en el resto
del mundo, la cifra es escandalosamente grande, cuando por su poder se libró a todos
de esa sombra tenebrosa y sangrienta, que se extendía por la mitad de Europa,
parte de Asia, África y hasta por América. Se podría decir que aunque después de los
milagros millonarios que hizo todavía quedan dos países en pie, como Cuba y
Corea del Norte, pero se afirma que aunque aparentemente están en pie, su
pueblo, el que recibió el milagro, está libre a pesar de sus cadenas aún
presentes. El y su iglesia pasarán a la historia del mundo como los hacedores
de aquel gran milagro del desmantelamiento de la amenaza latente de la
destrucción del mundo que pendía desde la formación de la Unión Soviética y su
dominio nuclear. El mundo conoció con gran dolor lo que ese sistema había hecho
y que se proponía imponerse por la fuerza de las armas por sobre la voluntad de
los pueblos. Este Papa tuvo grandes momentos en sus 27 años de reinado, como el
intento de asesinato del turco Ali Acga a quien perdonó, fue el primero en
entrar en mezquita, pero uno de los mayores fue cuando visitó Cuba en 1998 en
la que tuvo que conversar con zar cubano. Este ya desde 1992 había reculado,
permitiendo otra vez la libertad religiosa, aunque con limitaciones, después de
haberse declarado ateo y hostil a todas las religiones menos a la religión
marxista. Fidel creyó que así como había podido imponerse por medio del terror
y miedo y doblegar al pueblo cubano, iba a lograr lo mismo erradicándole su
libertad religiosa, pero mientras oprimía y perseguía, el pueblo seguía
creyendo en su dios en el secreto de sus hogares y corazones. Y cuando en 1992
se convence de la inutilidad de su represión, dio marcha atrás y también aceptó
con profundo dolor, que el Papa que había tumbado al Comunismo ateo, viniera a
su dinastía familiar. Se le veía el miedo en sus ojos, su mirar era del que temía
a lo desconocido, miraba a su alrededor como si se escapara o quisiera hacerlo,
porque no podía hacer nada más, no podía negarse a la visita y no sabía si el Papa
iba a pedir su derrocamiento cuando estuviera en la tribuna, por lo tanto, él
nunca había sentido tanto miedo que con esta visita papal. Pero el Papa no pidió
ese derrocamiento que todo el pueblo en lo profundo deseaba, pero sí pidió una
nueva sociedad en la que se respetaran los derechos humanos y la libertad
religiosa, que en el lenguaje diplomático era lo mismo que pedir el
derrocamiento de su régimen opresor. Y a los pocos meses se vio alguna
consecuencia cuando el tirano tuvo que liberar a 300 prisioneros políticos que
tenía pudriéndose en sus ergástulas y aunque con extrema lentitud, se ha estado
viendo como ese estado opresor, vitalicio y totalitario como el de Corea del
Norte, se ha estado aflojando, tanto que ya parece uno donde las
características de una sociedad abierta y democrática está surgiendo, aún con
el control opresor de la tiranía. Claro, el Papa como humano antes de ser
‘santo’, cometió sus pecaditos como aquél de no poner atención a los curas depredadores
sexuales como el renombrado fornicador padre Marcial Marciel, quien más pareció
hijo de Satanás que de su Iglesia. Dicen que quizás se debió a que estuvo
desinformado por lo que no tomó acción, sea como sea, aunque con algún pecado mayor,
este Papa Juan Pablo II será uno de los más honorables y benditos de su
Iglesia, sólo por un hecho: haber limpiado al mundo de una de las pestes más
terribles que se cernía sobre la humanidad. Ese sólo milagro lo impulsa a ser
el más santísimos de los Papas de ahora y del porvenir. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM (Próximo:
”El Narcisista y la Ciencia”).

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