sábado, 3 de mayo de 2014



EL SANTÍSIMO  JUAN PABLO II

Según los reglamentos de la Iglesia Católica, para llegar al escalón rumbo a la santidad, un ex Papa debe haber hecho por lo menos un milagro, pero no dice qué merece aquél que en vez de uno, hace 48 millones de milagros, en un sólo país. Eso hizo Juan Pablo II, Karol Wojtyla, cuando liberó a su tierra natal Polonia, de las garras del Comunismo asfixiante. Polonia no había salido de la repartición de su tierra entre sus vecinos cuando cayó bajo la pesadilla nazi, y al desaparecer ésta, cae entonces en una peor, la comunista de la que el Papa los liberó junto a Walesa y Solidaridad. Y si sumamos este milagro con los que hizo en el resto del mundo, la cifra es escandalosamente grande, cuando por su poder se libró a todos de esa sombra tenebrosa y sangrienta, que se extendía por la mitad de Europa, parte de Asia, África y hasta por América.  Se podría decir que aunque después de los milagros millonarios que hizo todavía quedan dos países en pie, como Cuba y Corea del Norte, pero se afirma que aunque aparentemente están en pie, su pueblo, el que recibió el milagro, está libre a pesar de sus cadenas aún presentes. El y su iglesia pasarán a la historia del mundo como los hacedores de aquel gran milagro del desmantelamiento de la amenaza latente de la destrucción del mundo que pendía desde la formación de la Unión Soviética y su dominio nuclear. El mundo conoció con gran dolor lo que ese sistema había hecho y que se proponía imponerse por la fuerza de las armas por sobre la voluntad de los pueblos. Este Papa tuvo grandes momentos en sus 27 años de reinado, como el intento de asesinato del turco Ali Acga a quien perdonó, fue el primero en entrar en mezquita, pero uno de los mayores fue cuando visitó Cuba en 1998 en la que tuvo que conversar con zar cubano. Este ya desde 1992 había reculado, permitiendo otra vez la libertad religiosa, aunque con limitaciones, después de haberse declarado ateo y hostil a todas las religiones menos a la religión marxista. Fidel creyó que así como había podido imponerse por medio del terror y miedo y doblegar al pueblo cubano, iba a lograr lo mismo erradicándole su libertad religiosa, pero mientras oprimía y perseguía, el pueblo seguía creyendo en su dios en el secreto de sus hogares y corazones. Y cuando en 1992 se convence de la inutilidad de su represión, dio marcha atrás y también aceptó con profundo dolor, que el Papa que había tumbado al Comunismo ateo, viniera a su dinastía familiar. Se le veía el miedo en sus ojos, su mirar era del que temía a lo desconocido, miraba a su alrededor como si se escapara o quisiera hacerlo, porque no podía hacer nada más, no podía negarse a la visita y no sabía si el Papa iba a pedir su derrocamiento cuando estuviera en la tribuna, por lo tanto, él nunca había sentido tanto miedo que con esta visita papal. Pero el Papa no pidió ese derrocamiento que todo el pueblo en lo profundo deseaba, pero sí pidió una nueva sociedad en la que se respetaran los derechos humanos y la libertad religiosa, que en el lenguaje diplomático era lo mismo que pedir el derrocamiento de su régimen opresor. Y a los pocos meses se vio alguna consecuencia cuando el tirano tuvo que liberar a 300 prisioneros políticos que tenía pudriéndose en sus ergástulas y aunque con extrema lentitud, se ha estado viendo como ese estado opresor, vitalicio y totalitario como el de Corea del Norte, se ha estado aflojando, tanto que ya parece uno donde las características de una sociedad abierta y democrática está surgiendo, aún con el control opresor de la tiranía. Claro, el Papa como humano antes de ser ‘santo’, cometió sus pecaditos como aquél de no poner atención a los curas depredadores sexuales como el renombrado fornicador padre Marcial Marciel, quien más pareció hijo de Satanás que de su Iglesia. Dicen que quizás se debió a que estuvo desinformado por lo que no tomó acción, sea como sea, aunque con algún pecado mayor, este Papa Juan Pablo II será uno de los más honorables y benditos de su Iglesia, sólo por un hecho: haber limpiado al mundo de una de las pestes más terribles que se cernía sobre la humanidad. Ese sólo milagro lo impulsa a ser el más santísimos de los Papas de ahora y del porvenir. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM  (Próximo: ”El Narcisista y la Ciencia”).



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