Como un
sobresaliente discípulo de la tenebrosa KGB de la antigua Rusia, minúsculamente
“urss”, el ex coronel ya ha tomado cuerpo suficiente como para catalogarlo como
la reencarnación descarnada de Hitler y Stalin en un solo cuerpo, una mente, un
plan, una revancha, el del presidente ilegitimo de la Rusia moderna Vladimir Putin.
Ilegitimo porque todos saben las trampas que vino haciendo para reelegirse
después del rejuego con su alzacola Dmitry Medvedev, en el convenio de “uno
ahora, el otro después, tu de Primer Ministro, luego el yo, tu Presidente, ahora yo”. Sus trampas
comenzaron desde que Boris Geltsin metió la pata y lo recobró de la sombra y le
dio un puesto en la Rusia post hecatombe. Desde entonces ha ocupado diferentes
cargos en Rusia y su sueño de ambición nunca dejaron de crecer, y con cada
golpe que daba, se animaba más en su temeridad y desafío, desde aquellos
envenenamiento con Polonio 210 conque envenenó al ex agente exiliado Alexander
Litvinenko en Londres en 2006 y contra otros disidentes, los apresamientos y
juicios amañados para condenar y quitar los bienes a los enemigos políticos
como el caso de la petrolera Yukos y Khordorkovsky. Putin fue un verdadero
gánster con saco y corbata que miró al pasado y vio el presente creyendo que
tenía dos modelos perfectos a su disposición para recuperar a la desaparecida ‘urss’
con los nuevos recursos que el boom del gas y su petróleo le comenzó a traer. Es
innegable que sus gobiernos en cierta forma, trajeron estabilidad y progreso a
Rusia, especialmente respecto a la seguridad de los armamentos nucleares, pues
es de recordar como los rusos estaban vendiendo bombas y secretos atómicos a
los terroristas del Oriente, teniendo el Oeste que irle a dar dinero para que
no lo hicieran. Les compraban el uranio y las bombas que se robaban de sus
arsenales, para paliarles el hambre y que no cayeran en manos criminales. El
espíritu deshumanización y de recuperación le llegaba de Hitler, cuando se
recuerda las humillaciones y patadas que Alemania había sufrido en la WW I. El
de Stalin le llegó vía su salvajismo y venganza contra su propio pueblo, y helo
entonces ahí, amenazando al mundo con la Tercera Guerra Mundial con sus tanques
y bombas otra vez como los viejos tiempos después de 1945. Su triunfo fácil
contra Georgia y Moldavia le dio ánimo para seguir y anexarse a Crimea y ahora
pretende partir a Ucrania con su instrumento preferido: la fuerza bruta de las
armas y el uso extensivo de la propaganda de la mentira. Revivió esa mentira
del pasado soviético para imponerse a los pueblos y ahora la ha empleado
extensamente en Ucrania. Y fue que el ex coronel nunca pudo digerir en paz que
el gran imperio del mal que era la ‘urss’ pudiera derrumbarse así, sin tirar
siquiera una atómica, y eso le venía perturbando, porque él pensaba que
teniendo 10,000, era injusto que se rindieran sin lanzar siquiera una. Y ya
dominando todo en Rusia, con sus oligarcas a su lado, su control de Europa
cautiva por el gas que Rusia le vende y de quien depende, con los políticos presos,
exiliados o en el cementerio, con la Justicia doblegada y el ejercito a su
lado, no le teme a la débil oposición de su pueblo, y ha creído que podía hacer
renacer a la ‘urss’ totalitaria como antes, aunque con el candor de la
democracia al estilo chino. Pero así como en Venezuela la influencia de ser
chofer de guagua le ha impedido caminar erguido como un humano, asimismo a Putin,
por sus madre haber sido cocinera de Lenin y de Stalin, lo mismo le ha llegado
y no puede comprender que su sueño de grandeza son más que imposibles, a menos
que esté dispuesto a decimar al lugar llamado Tierra. Su sueño perverso lo ha
querido también extender a la pacífica América, y por eso vemos el dolor y luto
en Venezuela con balas y bombas rusas y el llanto perenne de la isla mártir,
sacrificada del barbudo stalinista y putintiano. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 30 de abril de 2014
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