Todo el que fuera cuerdo tenía que darse
cuenta que cuando Chávez llegó, traía una disposición ya clara, aunque
camuflada en la idea del Bien. Vino alegando que traería un ‘nuevo amanecer’, que
lógicamente, debía calar a su favor, como la de hacer justicia contra los
explotadores locales e internacionales, dedicarse a los humildes y contra los
grandes robos de los políticos, etc. ¿Quién
no aceptaría eso sin cuestionar? Muchísimos le aplaudieron, (gracioso es ver como
algunos aún se atreven a realzar a Chávez y su proyecto, aunque la mayoría
guarda silencio, quizás como castigo a su ciego antiguo servilismo) porque le
creyeron. Y precedentes sobraban con el último embaucador de ilusiones, el ‘salvador’,
trocado en tirano. Pero al poco tiempo todos debieron darse cuenta, que además
de estas promesas, traía otras, las verdaderas, las ocultas, las que soñaba
imponer. Cuando lanzó sus diatribas contra todo el mundo y realzó las bellezas
del régimen de Cuba y comenzó a poner restricciones a la población, no había más
duda: él venía con el mensaje del infierno. Su misión clara era la que venía
cocinando con el barbudo, que como sus planes liberación de las Américas habían
quedado incompletos, ahora aparecía la oportunidad no sólo para salvar al
promotor, sino completarlos por la riqueza de Venezuela. Al caer en las garras
de Cuba (Fidel), lógico era entonces, iniciar inmediatamente el proceso de
amarre para asegurar que esa bendición no se escapara, porque quizás sería la última
en la que los sueños fantasiosos del barbudo, se podrían realizar. Se formó rápidamente
el Comité de Consolidación de la Revolución
y Cuba puso a su disposición sus mejores cerebros, curtidos en la práctica de
50 años de tiranía, para lograr que Venezuela se quedara justo ahí, “al lado de
Cuba y sus grandes principios”. Claro, entre Cuba y Venezuela había algunas
diferencias, por ejemplo, en Cuba todo fue el producto de una revolución
violenta y el país cayo totalmente en manos de ésta, y Venezuela, se
conquistaba por medio de una votación democrática (con un fallido golpe de
estado, que hubiera sido lo mejor para
sus planes), por lo tanto había que hilar fino para no provocar alguna reacción
de la sociedad y de los países del mundo, cuando se dieran cuenta de los planes
de Cuba. La orden entonces se dio de que no se podía perder tiempo, había que
irlo haciendo con firmeza pero con lentitud, forzada sí, lo que exacerbaba al
barbudo, pero tenia fe en que nada malo sucedería. La primera regla que Cuba
dispuso fue sobre las Fuerzas Armadas. Había que crear un ejército paralelo y
se creó la Guardia Bolivariana, especie de contrabalance para en caso de un
intento de golpe. Segundo, era controlar la libertad de prensa. No se podía
permitir que la población siguiera teniendo todos esos medios de comunicación,
un peligro para los planes, y se dispuso el acosamiento y el encadenamiento de
los medios cuando Chávez quisiera, y así
se amarraron a todos, radio y TV. A los periódicos se les controló por el papel
que escaseaba a voluntad del Estado. Se creó la KGB criolla y persecución un
poco disimulada para crear a la vez, la autocensura junto a la inseguridad ciudadana,
en la cual un atentado contra un opositor, podría achacarse a la criminalidad
incontrolable. Vinieron los Comités de Defensa de la revolución para el control
de la población, en qué hacía, dónde iba, quién venía. Se les llamó “Los
Colectivos Motorizados” para evitar sospechas y similitudes. La producción y el comercio debían regularse al
ser instrumentos de un derrocamiento, y
las medidas contra estos crearon así la natural escasez, clave para el
programa de racionamiento de los comestibles y el control social, pues cuando
el pueblo se preocupa por la comida, no tiene tiempo para conspirar. Ahí
estaban las libretas de racionamiento. Se crearon cárceles modelos donde se
torturaba y se aislaban los enemigos. La moneda, también había que controlarla y
así se hizo, aunque no se dio como se quería con el Sucre natimuerto. Se
crearon los Comités de Solidaridad internacional y se comenzó a usar el
lenguaje que en Cuba había dado tan buenos resultados, usando la mentira como
primer arma, acusar y siempre repetir a los oponentes de fascistas, burgueses, mercenarios,
agentes de la CIA y del imperialismo, etc. Se creó Petrocaribe, especie de
fuerza económica que movería a los países en la dirección que se les indicara,
so pena de perder el petróleo. Estas fueron las medidas más vitales ordenadas
por Cuba, algunas calcadas fielmente, otras con variedad y algunas nuevas, pero
todas planeadas por Cuba para hacer de Venezuela un país seguro para los planes
del barbudo, claro, sin calcular que la reacción del venezolano no iba a ser
igual que la del cubano y que nunca aceptarían que les impusieran dócilmente el
comunismo como sistema de vida. (Próximo: “Diálogo entre Narcisistas”). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM.
sábado, 19 de abril de 2014
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