viernes, 11 de abril de 2014

DOS LITERATOS, 2 PREMIOS NOBEL, 2 SABANDIJAS




¿Quién podría en su sano juico, llamar sabandijas a García Márquez y a Pablo Neruda y no estar desquiciado? Nadie, excepto si se dice la verdad. Decir eso de García Márquez, el gigante de Cien años de Soledad, el que se considera tan grande como Cervantes, el premio Nobel de Literatura, el que creó el mundo mágico de Macondo? No, no se puede, excepto si es cierto. Y de Pablo, es lo mismo, porque no hay un estudiante y hasta ignorante de la poesía o por snobismo, que no se coloque en cuatro patas para oír y recitar las bellezas escritas por ese otro Nobel. Pero entonces, ¿qué tienen ambos para ganarse ese otro premio increíble de sabandijas? Primero, hay que responder a la pregunta, de si los escritores están sometidos a los mismos standards de moralidad y decencia que los demás mortales, o si por el contrario, por ser grandes literatos, pueden bañarse con las cosas más apestosas del universo, y siempre siguen siendo igual o impolutos. También para comprender hay que traer al contexto a otro escritor tan grande como ellos para sólo buscar un espejo comparativo, o sea el grande, Octavio Paz. Márquez, Neruda y Paz fueron todos amantes del la Izquierda y todos se aliaron a lo que se empujaba socialmente en aquellos años después de nacer la URSS. Neruda fue admirador y defensor incondicional del más grande criminal y genocida comunista de la Rusia soviética, o sea José Stalin y el Sistema completo. Márquez lo fue de Stalin, Lenin y de su heredero, Fidel y su Revolución. Paz también lo fue, pero tuvo la distinción honorable que no tuvieron ninguno de los dos, de que ya para 1960 se había dado cuenta lo que era ese monstruo totalitario que venía de Rusia y sus satélites. Neruda, a pesar de saber conscientemente de los grandes crímenes que se cometían en la Urss y los que ordenaba Stalin, hasta su muerte en 1973 junto a su colega Allende, fue un servil y sirviente lacayo de ese sistema y personajes. García Márquez nunca desperdició la oportunidad de visitar a Cuba para irse a charlar, a alabar, a darle apoyo al tirano más grande y sinuoso de América, Fidel. Siendo Márquez un escritor genial y sabio, la lógica elemental le debió haber dicho que quien tiene más de 50 años gobernando en un país, algo mal debe andar en ese lugar. Y cuando todas las voces gritaban que lo que allí había era una cruel e inhumana tiranía, él debía sentirse llamado a sentir la parte decente y humana que se esperaría de cualquiera aunque fuera un gran literato. Pero eso Márquez nunca lo hizo. Al contrario, iba a Cuba por unas semanas, nunca mucho tiempo, o sea, el sistema que apoyaba y tiranizaba al pueblo, él  no lo “disfrutaba”, sino que tenía su hogar en México, Colombia o París, así que era un amante del comunismo, pero a la distancia y que se jodiera el otro. ¿Qué moral podría tener él? Nunca oyó los golpes ni el gemido de los cubanos que por años han venido padeciendo a esa tiranía. El iba allí a abrazarse con el verdugo y a beber sus vinos y rones preferidos y disfrutar del sol caribeño. El, que sabía del Macondo que era Cuba, siempre lo apoyó. Y todavía, en que en estos días fue internado en un hospital, parece no tener ese arrepentimiento de todo el daño que le ha hecho a su nombre y a la decencia. En cambio, Paz repudió a Stalin, se alejó del sistema totalitario soviético, se alejó de Fidel, de los Sandinistas y hasta de los Zapatistas, quizás por esa influencia dañina de aquéllos y a pesar que fue repudiado por sus antiguos camaradas, él siguió considerándose hombre de izquierda, pero de la izquierda de la decencia y la limpieza, contrario a los dos ‘nobeles’ mencionados. Hoy Paz es universalmente glorificado sin mezquindad, mientras esos dos, motivan a alguien que con razón los llamen sabandijas. Por todo esto, Márquez y Neruda podrán ser todo lo grande que sea en el mundo de la literatura, pero lo que nunca podrán hacer es borrar el horror y el deshonor que como tales les hicieron al mundo, a su gente, a la literatura, a sus compueblanos, por eso el mérito a la sabandija está más que justificado para ambos, sin que se esté loco al decirlo. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM.


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