miércoles, 8 de octubre de 2014

LEONEL ES COMO EL ÉBOLA



La fama tenebrosa de la enfermedad del Ebola se ha extendido rápidamente desde el Suroeste del Africa hacia el mundo, creando un temor colectivo que no ha dejado a nadie sin preocupación. A tal punto es la fama que si una persona con Ebola es tocada, si estornuda, si suda, si tiene contacto sexual, labial, si le da la mano, si un toque de mejillas, cualquiera de esas manifestaciones puede ser mortal para adquirir el virus y morir rápidamente. Es decir, estar cerca o tocar o ser tocado por el Ebola o quien lo porte, es una condena de muerte segura. Así es también la fama de Leonel Fernández, que pidiéndole disculpa a los afectados en lo que significa la tragedia del Ebola, se debe usar para advertir de lo peligroso que es estar en contacto con ese funesto personaje ahora que quiere reelegirse desde fuera. Antes la mitología nos traía al rey aquel de que lo que  tocara lo transformaba en oro y belleza, en algo lindo, bello, pero hoy con Leonel, lo que ese político toca o se acerca a él lo transforma en enfermedad, en podredumbre por su pasado reciente de estar saciándose en lo más desperfumado del país que le dio el amparo de dejarlo nacer en su tierra. De una oscura inocuidad juvenil de cuando al Maestro honesto y enfermo se le levantó el brazo en señal de aprobación forzada, hasta pasar por doce años de gobernación, para dejar esa estela tenebrosa como el Ebola, de que a quien toca o lo deja, o si lo tocan a él, en el acto tiene la sentencia de muerte, facilitado en un país de poca altura moral. Leonel tocó al partido PLD y lo enfermó de muerte, pues de uno de estudiantes y estudiosos, lo llevo a uno de atracadores y mentirosos. Trocó al líder decente de ese partido en su antítesis para sustituirlo por un farsante, el que le persiguió y que le era todo lo  contrario moralmente. Enfermó aquello de ir al partido para servir al pueblo por ir al partido para robar y engañar con PEME. Se acercó al partido Colorao y lo contaminó hasta destruirlo. Lo mismo ha hecho con el del Jacho, ambos contagiados de muerte, quedando él solo reinando como el Ebola. Se introdujo dentro del Sistema Judicial y también lo enfermó al extremo que la Justicia se ha transformado en una risotada y burla burda. Hizo lo mismo con la Junta Electoral. El país que había estado enfermo por mucho tiempo, pero al caer en manos de Leonel lo ha casi matado,  enfermándolo al extremo que usó su dinero, el del Estado, como si fuera su botín personal con fama a nivel internacional, evidenciado entre otras cosas, en que el presupuesto de su heredero Danilo, el que gritó “El Estado me venció”, una quinta parte del mismo lo constituye dinero de préstamos internacionales, aumentando la deuda externa a extremos nunca visto, mientras Leonel vivía y vive pregonando que era el mago de la economía ‘blindada’, llevándolo a ser igual a ninguna. Pudrió al país al abrazarse orgásmicamente con Preval aquella vez para decirle que su gente tenía las puertas abiertas del país y luego hirió al orgullo nacional al salir corriendo de Haití en vez de pararse y pelear como los bravos andulleros de Mao. Y luego lo enfermó aún más cuando les dio la universidad para humillar al enano corredor. Y contagió lo del Reglamento de la Ley de Inmigración para poner más apestoso al enfermado país. Lo enfermó de ser uno de cantidad controlable de ladrones, a uno donde el que no es ladrón es porque no ha nacido todavía, llevándolo a ganarse el gran galardón de estar en todos los órdenes entre los primeros en lo malo y en lo bueno, lo ultimo, con el título supremo de ser el país más corrupto del mundo, excepto por unos dos. Por eso, y con el perdón de la memoria dolorosa del Ebola, entre Leonel y ésta está el gran parecido mortal. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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