La fama tenebrosa de la enfermedad del Ebola se ha extendido rápidamente
desde el Suroeste del Africa hacia el mundo, creando un temor colectivo que no
ha dejado a nadie sin preocupación. A tal punto es la fama que si una persona
con Ebola es tocada, si estornuda, si suda, si tiene contacto sexual, labial,
si le da la mano, si un toque de mejillas, cualquiera de esas manifestaciones
puede ser mortal para adquirir el virus y morir rápidamente. Es decir, estar
cerca o tocar o ser tocado por el Ebola o quien lo porte, es una condena de
muerte segura. Así es también la fama de Leonel Fernández, que pidiéndole
disculpa a los afectados en lo que significa la tragedia del Ebola, se debe
usar para advertir de lo peligroso que es estar en contacto con ese funesto
personaje ahora que quiere reelegirse desde fuera. Antes la mitología nos traía
al rey aquel de que lo que tocara lo
transformaba en oro y belleza, en algo lindo, bello, pero hoy con Leonel, lo
que ese político toca o se acerca a él lo transforma en enfermedad, en
podredumbre por su pasado reciente de estar saciándose en lo más desperfumado
del país que le dio el amparo de dejarlo nacer en su tierra. De una oscura inocuidad
juvenil de cuando al Maestro honesto y enfermo se le levantó el brazo en señal
de aprobación forzada, hasta pasar por doce años de gobernación, para dejar esa
estela tenebrosa como el Ebola, de que a quien toca o lo deja, o si lo tocan a él,
en el acto tiene la sentencia de muerte, facilitado en un país de poca altura
moral. Leonel tocó al partido PLD y lo enfermó de muerte, pues de uno de
estudiantes y estudiosos, lo llevo a uno de atracadores y mentirosos. Trocó al
líder decente de ese partido en su antítesis para sustituirlo por un farsante, el
que le persiguió y que le era todo lo contrario moralmente. Enfermó aquello de ir al
partido para servir al pueblo por ir al partido para robar y engañar con PEME.
Se acercó al partido Colorao y lo contaminó hasta destruirlo. Lo mismo ha hecho
con el del Jacho, ambos contagiados de muerte, quedando él solo reinando como
el Ebola. Se introdujo dentro del Sistema Judicial y también lo enfermó al
extremo que la Justicia se ha transformado en una risotada y burla burda. Hizo
lo mismo con la Junta Electoral. El país que había estado enfermo por mucho
tiempo, pero al caer en manos de Leonel lo ha casi matado, enfermándolo al extremo que usó su dinero, el
del Estado, como si fuera su botín personal con fama a nivel internacional,
evidenciado entre otras cosas, en que el presupuesto de su heredero Danilo, el
que gritó “El Estado me venció”, una quinta parte del mismo lo constituye
dinero de préstamos internacionales, aumentando la deuda externa a extremos
nunca visto, mientras Leonel vivía y vive pregonando que era el mago de la
economía ‘blindada’, llevándolo a ser igual a ninguna. Pudrió al país al
abrazarse orgásmicamente con Preval aquella vez para decirle que su gente tenía
las puertas abiertas del país y luego hirió al orgullo nacional al salir
corriendo de Haití en vez de pararse y pelear como los bravos andulleros de Mao.
Y luego lo enfermó aún más cuando les dio la universidad para humillar al enano
corredor. Y contagió lo del Reglamento de la Ley de Inmigración para poner más
apestoso al enfermado país. Lo enfermó de ser uno de cantidad controlable de
ladrones, a uno donde el que no es ladrón es porque no ha nacido todavía, llevándolo
a ganarse el gran galardón de estar en todos los órdenes entre los primeros en
lo malo y en lo bueno, lo ultimo, con el título supremo de ser el país más
corrupto del mundo, excepto por unos dos. Por eso, y con el perdón de la
memoria dolorosa del Ebola, entre Leonel y ésta está el gran parecido mortal. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 8 de octubre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario