Fenómeno muy dado entre los dominicanos, que creen que porque tienen un
nombre con méritos, ya están por sobre la ley, la moral y todos en el país. Y aquí
no se incluyen aquellos que por su pretendida sangre azul exigen privilegio. No,
se refiere a los que se creen dioses intocables, con el derecho adicional de
también ‘pasar la cuenta’ para que les paguen por algún supuesto sacrificio
patriótico. Y ellos no son un cualquier ‘juan de los palotes’, que pudieran en
cierta forma estar justificados por su ignorancia o incultura. Son gentes con
dones sociales y profesionales, con prendas que en vez de templar su carácter,
los hace más proclives a la exigencia de no estar bajo ninguna tutela legal ni
moral. Y pecan de temerarios, pues es frecuente ver en los medios, como en los
países decentes, todos son iguales, y que no importan los galones del
ciudadano, tiene el mismo derecho y deber. Se vio cuando por ejemplo, la hija
de Busch cometió alguna infracción, con la hija del rey de España o cuando a
Obama le rechazaron su tarjeta de crédito en un restaurant, todos fueron
considerados como ciudadanos comunes ante la moral y la ley, con la misma
responsabilidad. En el Batey llamado Santo Domingo no es así, y para ilustrarlo
mencionaremos dos personajes, que sin decir sus nombres, por sus referencias,
se sacan. Una, hija de dos grandes personalidades que dieron sus vidas e
ideales por salvar a su país contra una tiranía, pero lo más lejos que ellos esperarían
que ella fuera una idólatra de una tiranía más feroz y cruel que la que había
matado a sus padres. Absurdo, por no llamarle traición. Tampoco esperarían que
su comportamiento como funcionaria en el Congreso fuera como una más dentro del
ganado, sino que por su recuerdo y herencia debía ser diferente y mantener los
ideales por lo que murieron sus padres. Amén del otro absurdo al ser miembro
del Partido Comunista Dominicano (ya difunto, pero con remantes por ahí). Allí,
ella disfrutó de los privilegios condenados por toda la sociedad como una
bofetada al sacrificio de sus padres y nunca, sino unos diez años después, “renunció”
a todas las inmoralidades que acompañaban al partido que también pertenecía.
Ella, perteneciente a ese grupo de que porque tiene un renombre, la moral no le
afecta, creía, y aún cree, que por esto está libre de rendir cuentas a nadie,
incluida la memoria de sus padres y hoy pretende que es digna de ser la
Presidenta del país al pasarle la “factura”. El otro, un hombre que después de
haber obtenido fama en su ejercicio del Derecho en las denuncias contra las
últimas tiranías del país, la de Trujillo y de Balaguer, pues también se creía
y se cree, que la moral no le afecta y que puede hacer o decir cualquier cosa
pero que por su renombre, está libre de recriminación. Y su desafío hacia la
moral se nota más cuando usando como escudo su lucha contra las tiranías, sin
embargo, nunca ha tenido el mínimo escrúpulo para no apoyar a otras tiranías
tan malas y perversas como contra las que luchó, por ejemplo, la de Cuba y
Venezuela. Y el choque moral se le presenta entre otros ejemplos, en que cuando
a un hijo suyo matarifes intentaron matar, él luchó como una fiera no sólo para
salvarlo de la muerte, sino para llevar a los asesinos a la justicia, mientras
al mismo momento por Cuba a las mujeres “Damas de Blanco”, a presos políticos y
a Osvaldo Payá asesinaban al estilo del
“accidente” de las Mirabal. Esos eran seres como los que defendió en aquella
vez que estaban siendo atacadas por esa tiranía. Para él, porque tenía renombre,
le eran indiferentes estos crímenes de su tiranía preferida, y así lo pregonaba
por los medios, sin considerar siquiera el gran abismo entre su moral antigua y
ésta. Y lo más chocante, es ver como el rebaño al estilo Corea del Norte, lo
sigue y aplaude con delirio insano, influido por su reclamo de no estar sujeto
a ningún canon de moralidad. ¿Cómo encajar luchar contra una tiranía (Trujillo)
y aplaudir otra peor, la de Fidel? ¿Una de 31 años y la otra de 56? Así son
ello(a)s, los libertarios de la Inmoralidad. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
lunes, 20 de octubre de 2014
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