Cuando la Sentencia 168-13 fue evacuada por el Tribunal Constitucional que
reconocía el derecho de RD a determinar quién era o no dominicano, muchos, especialmente
el grupo intelectual y la llamada izquierda, no perdieron tiempo para atacar a
dicha sentencia como discriminatoria, racista, que perjudicaría a los haitianos.
Y la otra parte, más tímida y arrinconada como “nacionalistas falsos”, creía
que traería lo que desde hacía tiempo era necesario para poner en orden el
desorden de la invasión y el desbordamiento abusivo de los haitianos hacia
Santo Domingo que ya por sí era preocupante para cualquier ciudadano digno del
nombre. El primer grupo gritó tanto que ciertos poderes extranjeros comenzaron a amenazar con sanciones a RD porque había “violado
los derechos humanos de esos seres inofensivos y merecedores de todo”. Se
recuerda que Chávez llegó a advertir que “ofender a los haitianos era como
ofender a los venezolanos” y Chávez, Petróleo y Miedo eran los mismos, y se
recuerda además, la actitud ‘machista’ del Presidente Danilo Medida en un acto
de la Celac por lo que había dicho un pseudo izquierdista de la islita mal
oliente aquella que lo obligó a ser como nadie esperaba, y oírlo defender al país
como no se creía que ningún peledeista pudiera hacerlo, al advertir a todos,
“grandes y chiquitos, que no debían meterse en los asuntos internos de Santo
Domingo, porque él estaba dispuesto a todo para impedirlo”. Y hasta creó una
frase que se hizo un merengue de que “a nadie se le puede quitar lo que nunca
ha tenido”. Oigase, cuando el pueblo oyó
a este hombre hablar así (más o menos) muchos comenzaron a buscar sus viejos
trabucos para añorarlos y engrasarlos por si acaso se repetían las viejas
glorias. Luego de la Sentencia, se preparó una ley y un reglamento para la
aplicación de la misma y en el acto los dominicanos pro haitianos comenzaron a
maquinar para ver cómo sacaban la mejor tajada de la misma para beneficiar a los
haitianos y a la vez cómo preparaban sus tácticas y tentáculos internacionales
para al mismo tiempo, atacar al país para acorralarlo y amedrentarlo. Y siendo
los haitianos y sus cómplices dominicanos más dinámicos y parecidamente más
inteligentes que los demás, comenzaron a lograr sus objetivos. Se dio la alerta
de que hasta la ONU, la OEA, EU, Europa, iban a sancionar a Santo Domingo por
su osadía de defenderse. Claro, como nunca lo había hecho, excepto cuando
Trujillo, ninguno esperaría que SD se defendiera por lo desconocido y además,
anormal y absurdo. Y lo lograron. Los dominicanos, a pesar de sus bravuconas corrientes
(bajo el alcohol o sustancias) comenzaron a temblar, hacer llamadas y buscar
padrinos, y a muchos les dio diarrea, al extremo que a un funcionario se le vio
con los ‘fundillos’ mojados y de un color raroso y con el perfume natural de
las heces líquidas. Por el lado de los haitianos, una muchedumbre alegre comenzó
a prepararse para mudarse hacia SD y si antes era una epidemia su emigración
hacia allí (imaginen el dolor, si en América nadie los quiere), ahora era una
avalancha incontrolable, ayudada por los mismos dominicanos que los llevaban en
sus jeepetas por algunos pesos y naturalmente, ayudados por los guardias
cobrando sus peajes. Los haitianos como no pendejos y más aguerridos que los
dominicanos, se contactaron con los abogados mafiosos, buscones y dominicanos
de buena fe, e inundaron las oficinas, las calles, las plazas, los hospitales,
todo el país, buscando y fabricando sus papeles que la sentencia del TC les
autorizaba a tener. Entonces, la pregunta es respondida, que la Sentencia con
su ley y reglamento que aparentemente iba a beneficiar a SD del perfume haitiano,
vino al fin ser el bombom inesperado, que naturalmente los dominicanos quizás
no querían, pero que los siempre combatibos haitianos han aprovechado al máximo.
“Que vive le Santo Domingué y lo dominiqué”, hay que irlo diciendo ya en creole
para estar con los amos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
viernes, 31 de octubre de 2014
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