Y SI EL PADRE NO SIRVE ¿CÓMO HAN DE SALIR LOS HIJOS?
Como ya en el artículo anterior nos metimos a llamarnos
filósofo y recordando que antes unas filosofas nos habían ‘afuereado’, abandonado, sin terminar sus clases de
filosofía sobre mí, dejándome huérfano de ese profundo saber, ahora pretendo
ampliar mis pretensiones en ese campo metiéndome en la arena movediza de lo
justo, la verdad y lo moral, y es en la relación que debe haber o es entre
padre e hijos. Es una creencia que cuando el padre en una familia no sirve, los
hijos serán malos todos o en parte. Si sólo es uno, las probabilidades de que
sea como el padre aumentan por la lógica de que ésa será su mayor fuente de
referencia e inspiración. Estas son creencias fundadas en la observación de la
práctica diaria de la vida, y que puede ser cierto o no, quizás dependiendo de
la llamada ‘suerte’. ¿Y qué es un “padre que no sirve”? Casi todo el mundo lo
sabe, pero especialmente las esposas o las madres que son los seres que siempre
más cerca están de los hombres. No sirve cuando no cuida ni ama a su madre,
maltrata a la esposa o su mujer, se descuida o no atiende a los hijos, prefiere
más a los amigos que a la familia, no le da calor a la familia, es débil por el
alcohol y por las mujeres de la vida alegre, no educa, es mal ejemplo, miente a
los hijos con fines de tortura, usa el bullying para sus fines abusivos, etc. Cualquier hombre con estos atributos se gana
el título de ‘que no sirve’, aunque haya tenido algún resplandor de luz
temporalmente. Pero supongamos (dándole la ventaja de la duda) que frente al
hijo del padre que no sirve se presenta un conflicto, ¿cómo se debe mirar a ese hijo que aún se
considera que “sirve”? Si todas las evidencias se van en contra del padre, ¿cuál
debe ser la actitud del hijo? ¿Debe ser fiel aún en lo mal hecho e inclinarse
por aquello de que “la sangre pesa más
que al agua” y aliarse totalmente y aún más, añadiendo algunos puntitos de su
cosecha personal hacia la alineación con el padre? ¿O por el contrario, aliarse
con la razón, lo justo y la verdad condenando sutilmente lo mal hecho por su
padre? ¿O debería aun sin oponerse abiertamente al padre, llamarlo a la
reflexión y él, como más educado, por algún título universitario, más joven y
de ambiente social más elevado, indicarle lo que está o estuvo mal hecho de
parte de su padre? ¿O debe albergar una “carta escondida en la manga” que se
alié a sus planes o a un pasado cercano? ¿O debe más servir como especie de
intermediario, persuadiendo al padre que su posición ha sido la errada, la
causante del problema hipotético? ¿Debe el hijo temer a la ira del padre
conociendo lo abusivo que siempre ha sido o arriesgarse todo en pro de la
verdad? Son posiciones que se supone se presentaría entre el padre malo y la
otra parte en la que el hijo estaría al tanto. Pero si además de todo esto, el
padre a quien se enfrenta es a un miembro de la misma familia, ¿variaría la
actitud del hijo, o le sería más rigurosa la observación sobre su
comportamiento? ¿Sería más difícil su posición o simplemente se va por el que ‘le
da el pan’, despreciando lo justo y la verdad? Bueno, según Sócrates lo mismo
que Aristóteles, lo justo está asociado a lo moral y lógicamente, a la verdad.
No puede haber justicia sin moral y siempre es preferible tener los dos valores
juntos sin importar el dolor que por ello se pague. Sócrates bebió la cicuta,
aun sabiéndose inocente, para demostrar no sólo su grandeza, sino la mezquindad
de los que lo juzgaban. Claro, pedir esto del hijo de un padre que no sirve es
pedir demasiado, pero como dijo Paquito Escribano, nunca es tarde si la
justicia y la verdad prevalecen y se va por el camino correcto.
ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#453). (Próximo: El ‘bullying’ comenzó en Santo Domingo
antes que en E.U.).

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