domingo, 26 de marzo de 2017

Y SI EL PADRE NO SIRVE ¿CÓMO HAN DE SALIR LOS HIJOS?

Como ya en el artículo anterior nos metimos a llamarnos filósofo y recordando que antes unas filosofas nos habían ‘afuereado’,  abandonado, sin terminar sus clases de filosofía sobre mí, dejándome huérfano de ese profundo saber, ahora pretendo ampliar mis pretensiones en ese campo metiéndome en la arena movediza de lo justo, la verdad y lo moral, y es en la relación que debe haber o es entre padre e hijos. Es una creencia que cuando el padre en una familia no sirve, los hijos serán malos todos o en parte. Si sólo es uno, las probabilidades de que sea como el padre aumentan por la lógica de que ésa será su mayor fuente de referencia e inspiración. Estas son creencias fundadas en la observación de la práctica diaria de la vida, y que puede ser cierto o no, quizás dependiendo de la llamada ‘suerte’. ¿Y qué es un “padre que no sirve”? Casi todo el mundo lo sabe, pero especialmente las esposas o las madres que son los seres que siempre más cerca están de los hombres. No sirve cuando no cuida ni ama a su madre, maltrata a la esposa o su mujer, se descuida o no atiende a los hijos, prefiere más a los amigos que a la familia, no le da calor a la familia, es débil por el alcohol y por las mujeres de la vida alegre, no educa, es mal ejemplo, miente a los hijos con fines de tortura, usa el bullying para sus fines abusivos, etc.  Cualquier hombre con estos atributos se gana el título de ‘que no sirve’, aunque haya tenido algún resplandor de luz temporalmente. Pero supongamos (dándole la ventaja de la duda) que frente al hijo del padre que no sirve se presenta un conflicto,  ¿cómo se debe mirar a ese hijo que aún se considera que “sirve”? Si todas las evidencias se van en contra del padre, ¿cuál debe ser la actitud del hijo? ¿Debe ser fiel aún en lo mal hecho e inclinarse por aquello de que  “la sangre pesa más que al agua” y aliarse totalmente y aún más, añadiendo algunos puntitos de su cosecha personal hacia la alineación con el padre? ¿O por el contrario, aliarse con la razón, lo justo y la verdad condenando sutilmente lo mal hecho por su padre? ¿O debería aun sin oponerse abiertamente al padre, llamarlo a la reflexión y él, como más educado, por algún título universitario, más joven y de ambiente social más elevado, indicarle lo que está o estuvo mal hecho de parte de su padre? ¿O debe albergar una “carta escondida en la manga” que se alié a sus planes o a un pasado cercano? ¿O debe más servir como especie de intermediario, persuadiendo al padre que su posición ha sido la errada, la causante del problema hipotético? ¿Debe el hijo temer a la ira del padre conociendo lo abusivo que siempre ha sido o arriesgarse todo en pro de la verdad? Son posiciones que se supone se presentaría entre el padre malo y la otra parte en la que el hijo estaría al tanto. Pero si además de todo esto, el padre a quien se enfrenta es a un miembro de la misma familia, ¿variaría la actitud del hijo, o le sería más rigurosa la observación sobre su comportamiento? ¿Sería más difícil su posición o simplemente se va por el que ‘le da el pan’, despreciando lo justo y la verdad? Bueno, según Sócrates lo mismo que Aristóteles, lo justo está asociado a lo moral y lógicamente, a la verdad. No puede haber justicia sin moral y siempre es preferible tener los dos valores juntos sin importar el dolor que por ello se pague. Sócrates bebió la cicuta, aun sabiéndose inocente, para demostrar no sólo su grandeza, sino la mezquindad de los que lo juzgaban. Claro, pedir esto del hijo de un padre que no sirve es pedir demasiado, pero como dijo Paquito Escribano, nunca es tarde si la justicia y la verdad prevalecen y se va por el camino correcto. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#453). (Próximo: El ‘bullying’ comenzó en Santo Domingo antes que en E.U.).



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