domingo, 7 de agosto de 2016

BRASIL, GRANDEZA EN EL DOLOR



¿Qué país, aun de los desarrollados, podría haber hecho lo que ha terminado Brasil? Pocos, y eso es un orgullo inmenso para los latinos o hispanos América, que acostumbrados siempre a la discriminación y a los deshonores, cuando suceden milagros como éste, hay que celebrarlo en grande porque es así, gigante y hermoso. Brasil tuvo la tristeza de haber perdido el mundial de fútbol que por pasión le correspondía, por celebrarse allí y porque Brasil es el rey de ese deporte, y eso le hirió en lo más profundo de su alma. Y luego tuvo la deshonra de tener a un Ignacio Lula y para colmo de males y dolor a Dilma, ambos del mal llamado Partido de los Trabajadores de la izquierda moribunda. Ellos predicaron la pureza terrenal, celestial y el paraíso de Fidel, y duraron poco con el engaño al llevarlos la Justicia a donde pertenecían, al escarnio y a la cárcel. Y Vilma, con mucho pataleo, pretendió, el amparo de la inocencia imposible por lógica del ejercicio del Poder, infamemente nombrar a Lula como su Ministro asistente para que así escapara, y retorciera la investigación sobre los dos, que habían formado un nido de corruptos y ladrones alrededor de Petrobras y la Constructora mafiosa en que casi todos los ejecutivos estaban asociados, que como era natural, Santo Domingo no podía faltar en el festín pútrido, con su Leonel, sus Tucanos (avión) y la constructora, pues el famoso asesor delictivo de Lula y Vilma allí, en SD lo era también. Y sobre esto se le acercaban los juegos olímpicos 2016. Se acusó al Lula que se creía un dios, se destituyó a Vilma, por incompetente y encubridora y se iniciaron los juicios contra los dos, con el embrollo de nombrar a un nuevo Presidente del país y nuevos ministros y todo, mientras los juegos olímpicos seguían acercándose.  ¿Qué país aguanta todo esto al mismo tiempo y sale airoso? Y para empeorar, económicamente, el boom que antes había disfrutado Brasil, se le vino abajo y su crecimiento bajó, mientras la población pedía justicia no sólo laboral, social sino política contra los políticos y hasta la misma policía se le fue en huelga y ayudaba a espantar el triunfo de los Juegos, pues a los visitantes no les garantizaban su seguridad, mientras los juegos seguían acercándose y las aves de mal agüero y rapiña se frotaban los picos esperando desguazar al cadáver de Brasil al caer vencido. De América Latina ¿habría algún país entre estas aves? Se duda, aunque sí podrían haber dos, por aquello de la maldad innata y la envidia carroñera, y serían Cuba y Venezuela, nadie más porque todos querían a un Brasil triunfante. Pero el dolor de Brasil no para ahí mientras los Juegos seguían cayéndole encima. También le visitaban los famosos mosquitos Zicas que también vino a alejar y a empañar a los juegos, y fueron muchos los que le temieron y no vinieron y otros aunque llegaron, lo hicieron con mucho temor. Pero todavía había problemas: las obras físicas, casi todas tenían atrasos, y no se sabía si estarían al día; las Favalas atracantes estaban en asecho mientras 80,000 militares guardaban el orden y las cloacas seguían vertiendo su perfumadas aguas contaminantes a donde los veleros extranjeros debían competir y los bañistas turistas nadar y tomar el sol. ¿Cómo resolverlo? Pero en eso le llega otra nueva: la mortal bacteria que no aceptaba antibióticos  en su camino, como una campeona de la medicina negativa. Si Brasil hubiera sido como la Cuba llorona de Fidel, hubiera dicho que esa bacteria había sido puesta allí por la CIA o los europeos que querían dañar la imagen de los juegos, pero no fue así, Brasil tenía hombres serios, lo que faltaba en Cuba. Y Brasil siguió y sus biólogos luchaban como todos en Brasil por vencer el últimos obstáculos, esas bacterias, aunque no se sabía si lo lograría, o si quizás en algo podría fallar Brasil, pero para su consuelo, por fuerza mayor, pues el nacimiento de una bacteria no era su culpa, aunque sí indirectamente porque los hospitales y demás, echaban sus descargas horribles al lindo mar de las playas y embarcaderos. Y la bella inauguración confirmó el gran éxito de Brasil a pesar de todo el dolor y dificultades que enfrentó, sólo sobresaliendo dos puntos negativos: la fea contaminación de sus aguas y ríos y los inconformes de la izquierda boicoteando los juegos, que probablemente eran pro Cuba y Maduro. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM. (#403).

No hay comentarios:

Publicar un comentario