¿Qué país, aun de los
desarrollados, podría haber hecho lo que ha terminado Brasil? Pocos, y eso es
un orgullo inmenso para los latinos o hispanos América, que acostumbrados
siempre a la discriminación y a los deshonores, cuando suceden milagros como éste,
hay que celebrarlo en grande porque es así, gigante y hermoso. Brasil tuvo la
tristeza de haber perdido el mundial de fútbol que por pasión le correspondía,
por celebrarse allí y porque Brasil es el rey de ese deporte, y eso le hirió en
lo más profundo de su alma. Y luego tuvo la deshonra de tener a un Ignacio Lula
y para colmo de males y dolor a Dilma, ambos del mal llamado Partido de los Trabajadores
de la izquierda moribunda. Ellos predicaron la pureza terrenal, celestial y el
paraíso de Fidel, y duraron poco con el engaño al llevarlos la Justicia a donde
pertenecían, al escarnio y a la cárcel. Y Vilma, con mucho pataleo, pretendió,
el amparo de la inocencia imposible por lógica del ejercicio del Poder,
infamemente nombrar a Lula como su Ministro asistente para que así escapara, y
retorciera la investigación sobre los dos, que habían formado un nido de
corruptos y ladrones alrededor de Petrobras y la Constructora mafiosa en que
casi todos los ejecutivos estaban asociados, que como era natural, Santo Domingo
no podía faltar en el festín pútrido, con su Leonel, sus Tucanos (avión) y la
constructora, pues el famoso asesor delictivo de Lula y Vilma allí, en SD lo
era también. Y sobre esto se le acercaban los juegos olímpicos 2016. Se acusó
al Lula que se creía un dios, se destituyó a Vilma, por incompetente y
encubridora y se iniciaron los juicios contra los dos, con el embrollo de
nombrar a un nuevo Presidente del país y nuevos ministros y todo, mientras los
juegos olímpicos seguían acercándose. ¿Qué
país aguanta todo esto al mismo tiempo y sale airoso? Y para empeorar, económicamente,
el boom que antes había disfrutado Brasil, se le vino abajo y su crecimiento
bajó, mientras la población pedía justicia no sólo laboral, social sino
política contra los políticos y hasta la misma policía se le fue en huelga y
ayudaba a espantar el triunfo de los Juegos, pues a los visitantes no les
garantizaban su seguridad, mientras los juegos seguían acercándose y las aves
de mal agüero y rapiña se frotaban los picos esperando desguazar al cadáver de
Brasil al caer vencido. De América Latina ¿habría algún país entre estas aves?
Se duda, aunque sí podrían haber dos, por aquello de la maldad innata y la
envidia carroñera, y serían Cuba y Venezuela, nadie más porque todos querían a
un Brasil triunfante. Pero el dolor de Brasil no para ahí mientras los Juegos
seguían cayéndole encima. También le visitaban los famosos mosquitos Zicas que
también vino a alejar y a empañar a los juegos, y fueron muchos los que le
temieron y no vinieron y otros aunque llegaron, lo hicieron con mucho temor.
Pero todavía había problemas: las obras físicas, casi todas tenían atrasos, y
no se sabía si estarían al día; las Favalas atracantes estaban en asecho
mientras 80,000 militares guardaban el orden y las cloacas seguían vertiendo su
perfumadas aguas contaminantes a donde los veleros extranjeros debían competir
y los bañistas turistas nadar y tomar el sol. ¿Cómo resolverlo? Pero en eso le
llega otra nueva: la mortal bacteria que no aceptaba antibióticos en su camino, como una campeona de la medicina
negativa. Si Brasil hubiera sido como la Cuba llorona de Fidel, hubiera dicho
que esa bacteria había sido puesta allí por la CIA o los europeos que querían
dañar la imagen de los juegos, pero no fue así, Brasil tenía hombres serios, lo
que faltaba en Cuba. Y Brasil siguió y sus biólogos luchaban como todos en
Brasil por vencer el últimos obstáculos, esas bacterias, aunque no se sabía si
lo lograría, o si quizás en algo podría fallar Brasil, pero para su consuelo,
por fuerza mayor, pues el nacimiento de una bacteria no era su culpa, aunque sí
indirectamente porque los hospitales y demás, echaban sus descargas horribles
al lindo mar de las playas y embarcaderos. Y la bella inauguración confirmó el
gran éxito de Brasil a pesar de todo el dolor y dificultades que enfrentó, sólo
sobresaliendo dos puntos negativos: la fea contaminación de sus aguas y ríos y
los inconformes de la izquierda boicoteando los juegos, que probablemente eran
pro Cuba y Maduro. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM. (#403).
domingo, 7 de agosto de 2016
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