Desde que el humano
comenzó a salir de sus cuevas y mirar hacia el firmamento, notó en lo alto un círculo
amarillo, muy luminoso que enviaba luz, daba vueltas, se ocultaba y volvía
aparecer, que combatía la oscuridad y luego notaron que daba vida en los pájaros
y a las plantas y aunque no sabían qué era, sí que era un ser poderoso, y lo
tomaron por su dios. Los egipcios y otros pueblos escogieron al maravilloso sol
como su dios y protector y así siguió el mundo reconociendo su belleza, grandeza
e importancia sin saber aún que sin él no existiría nada. Así un pequeño país
por aquel lugar vino a constituir ese Sol no sólo para él y sus vecinos, sino
para el mundo entero. Ese país era Israel, de apenas 8 millones de habitantes y
estando rodeado de millones de musulmanes, muchos declarados enemigos dementes
del pequeño país luego de obtener éste su independencia gracias a la repartición
hecha por los ingleses en 1948, mientras los árabes, como es natural, le hacían
la guerra y aún se la siguen haciendo, y ese Israel sigue siendo el sol no solo
del Medio Oriente sino del mundo. Allí es el único lugar en que brilla su luz, de
la libertad, la práctica libre de la religión, la humanidad, la paz, el desarrollo
del individuo, la seguridad y el desarrollo del ser en toda dimensión, mientras
todos sus vecinos, un día siquiera pasan
en que no vivan en zozobra, poniéndose bombas, enseñando a los niños a matar y
matándose unos con otros cuando no pueden hacérselo a los israelitas. Y luego
se van migrando a otros países que odian para vivir de las limosnas que da el
Estado a los mismos a quienes le odian y quieren destruir. Y ni notan la
ausencia de vergüenza al hacerlo porque la conocen poco. ¿Podría pensarse en la
desaparición del Sol? ¿O de Israel-Sol? Por
lo menos, durante millones de años no sería posible, y de suceder, ya el mundo
no sería mundo. El pequeño país es el símbolo de la grandeza del ser, es el Sol,
mientras los que quieren destruirlo son los que aun fuera de sus cuevas, siguen
la fuerza de los instintos primitivos sin aún conocer ni practicar el uso de la
razón. Y el choque no puede más apabullante, pues mientras el pequeño Israel se
constituye en uno de los países más formidables militar y tecnológicamente, sus
vecinos viven debatiendo entre sus mejores sabios, emires y científicos sobre
si la mujer, ese maravilloso ser, es un ser humano o no, y han concluido que no
es humano. Reafirman que los que asesinan a otros van directo donde Alah por
sus 72 vírgenes. Que desde hace 1400 años descubrieron lo que Occidente no pudo,
que la Tierra era plana, el centro de todo y que el Sol se movía a su
alrededor, contrario a lo que decían los occidentales. Habían descubierto que
beber el orine del Camello es la medicina más perfecta y completa y que los
occidentales estaban errados al inventar tantas químicas para hacer lo mismo
que esa orina. Habían establecido que al descubrir que la mujer no es humana,
debían cubrirla toda para que sus demás hermanos no se la comieran con los ojos
o con las manos. Y que a esas mujeres se les podía comer como a cualquier
animal inferior siempre y cuando fuera por el marido, sin importar que para
hacerlo tuviera que romperlo la cara o quemarle el rostro porque después de
todo, era un objeto y a él pertenecía. A los hijos o hermanos había el derecho
de matarlos a discreción, y a los infieles o los que no creyeran en su Islam
había que convertirlos por la fuerza o matarlos donde quiera y como quiera.
Esos seres seguían las fuerzas que su profeta les inculcó, afiladas por sus
sabios desde el 630 y lo han seguido desde entonces sin que tiempo ni ciencia
les hayan afectado, mientras el Sol del Mundo, sigue iluminando todo, dando su
amor, ciencia, conocimiento, bondad, cooperación a todos, aun absurdamente a
los familiares íntimos de los líderes que quieren herirlo. ¿Qué sería del Medio
Oriente sin Israel? ¿Qué sería el mundo sin Israel si desde hace 5,000 años le da
ley, moral, ciencia, arte y la grandeza del ser humano en su desarrollo total?
Cuando se comprende qué ha sido Israel, entonces, más se comprende el porqué
tantos lo han perseguido, odiado y tratado de exterminar, porque su presencia
es dañina para aquellos que representan al mal en la lucha entre un dios bueno
y Satán. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#405).
viernes, 12 de agosto de 2016
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