jueves, 26 de abril de 2012

COLOMBIA, DIGNO PAIS DE AMERICA


No sólo porque es de los pocos que honra a Colón, sino porque su historia es heroica y digna de honor. Así es Colombia, la tierra que ha sido la fuente para ver en la forma más descarnada las inmoralidades de los hermanos países de A.L. Ha sido la que le ha dado la oportunidad, especialmente a sus vecinos, de demostrar el carácter de algunos en su inmoralidad, inconstancia e incoherencia. Es el Estado al que se le puede tildar de ser el más seguro en cuanto a jamás caer bajo las garras de alguna tiranía y menos bajo la oscuridad de algún socialismo perfumado o apestoso. La inmoralidad de sus vecinos cercanos y allende se ha visto cuando ese país, acosado simultáneamente por cuatro enemigos poderosos, no solamente ha sobrevivido, sino que le ha ayudado a pensar que si alguna vez fuera un poder, tendría necesariamente que pasarle la cuenta a algunos de esos que se han confabulado mientras ella sufría. Combatía contra los inhumanos de las FARC y otras guerrillas. Combatía contra las fuerzas Paramilitares. Contra la Producción y Poder del Narcotráfico y por último, contra la Complicidad de sus vecinos quienes inexplicablemente, en vez de ayudar al acorralado, se aliaban directa  o indirectamente para hacerle más daño. ¿Qué movía, especialmente a los últimos, a ser tan miserables? No hay explicación, porque la ley del hombre los obligaba a ser diferente, y más aun, la ley moral, así es que la única explicación podría ser la naturaleza inherente a los pueblos de América Latina. De Venezuela era más que esperado que asistiera a sus enemigos, especialmente a los terroristas. De Brasil, tal vez, aunque este gigante lleno de analfabetos, en su pretendida ilusión de poder mundial, debió ser más consecuente con el acosado y su ilusión. Pero el más descarado ha sido el de Ecuador, donde el lindón e histriónico actor, lloró cuando Colombia le abatió en su propio santuario a su ídolo Reyes. Y tuvo las bolas o timbales, de sentirse ofendido por la incursión. ¿Qué derecho no tendría Colombia en el futuro para retribuirle a estos países que ayudaron a herirlo y a derramar su sangre? Si tuviera el tamaño de un EU o Rusia hace rato habría bombardeado todos aquellos países. Pero la pobre, aún se recupera de las heridas, por lo tanto, sólo puede pensar en el futuro. Esa Colombia ha luchado como ninguno para sobrevivir, y lo más llamativo, que mientras lo ha estado haciendo casi nunca han caído los valores de la democracia y de la ley. Cuando debió de estar viviendo en un estado de excepción permanente, Colombia, se mantuvo, brindando protección no sólo al derecho de la propiedad, sino de los derechos de las personas consagrados en sus leyes adjetivas, sirviendo inclusive, como modelo a otros Estados que estaban viviendo en completo estado de normalidad y paz. Su grandeza le ha permitido favorecer el nacimiento de grandes seres como un Germán Arciniegas, que regó sabiduría literaria sobre las Américas. A un Botero, quien enseñó al mundo que en las gordas también había belleza, y a un García Márquez, que con ‘100 años de soledad’ obtuvo el derecho real de reír, acostarse y convivir con el tirano más cruel que ha conocido el continente. Pero la soledad de Colombia no fue absoluta. Mientras sus hermanos le daban las espaldas cuando no la traición, solo hubo uno, un país, que le ayudó, le brindó todo, le dio el aliento que necesitaba junto a los recursos. Ese país fue Estados Unidos, lo que obliga, aunque hiera a muchos hipócritas, ingratos, dementes y enfermos a gritar, ¡que buenos son los imperialistas y que bestias los socialistas! Cuando el arropamiento del indio clonado en libertador le amenazaba con acabarla, los EU le enviaron de todo, más cinco puntos militares para el apoyo moral y más. De ahí en adelante se vio al indio recular y hasta de renegar de su eterno amor por los terroristas hasta entregarlos. Claro, la Naturaleza también ayudó y le mandó eso, que todos saben y que muchos no se atreven a celebrar sino en silencio, para en vez de terror, ocuparse por insistir pidiendo a su ‘diosito por más días entre los vivos’. Tan grande es Colombia que logró cambiar lo escondido a lo Da Vinchi en aquel breve poema que contagió al mundo: “El peligro, es que te quieras quedar”. ¡Loor a Colombia bravía y democrática! ANTICRITICA. Blogspot.com

 

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