domingo, 1 de abril de 2012

LOS QUE FALLARON CON EL PAPA

Sacando un balance del viaje del Papa Benedicto XVI a México y Cuba en estos días, se observa que todos los actores principales fallaron en lograr lo que cada parte realmente quería. Quizás, quien más salió ganando fue el Papa, que como casi siempre, su interés es diferente al interés de los que le rodean, pues se sabe que casi nunca éste va acorde con el de los pueblos que dicen representar. La historia lo sostiene así en sólo mencionar que lo Papal siempre ha sido empujado por los pueblos, en vez de los pueblos serlo por éste. Quizás se podría alegar una excepción en su acción al derrumbe del Comunismo europeo, lo que casi confirmaría la regla. Se dio su viaje de recreo, visitó al país del Norte más atrasado del Norte, quizás porque su población es 90% católica, pero eso no es para llorar, sino celebrar, porque el interés papal es diferente al nacional. Los adoloridos sexuales de Marcial Maciel, aquel sublime de la “Legión de Cristo”, santo y casi papa, quien fue aupado por el poder papal hasta sacarlo del closet fornicante, no pudieron verlo, porque el Papa no quiso opacar la alegría del viaje. Se consolaron, que en Estados Unidos el juicio penal se había abierto a lo profundo para dilucidar el amor que los pedófilos del Papa tenían por las caricias de los niños, y allí sí no hay evasiones privilegiadas papales. Voló a Cuba, y para adormecerlos, les dijo que el Comunismo estaba fuera de tiempo ya, y cuando los cubanos creían que vendría algo más fuerte y directo contra la tiranía de los hermanos de la Dinastía, se quedaron con la cara larga, pues el Papa estaba más interesado en conversar con el presidente nombrado y heredero que con el pueblo atropellado. También deseaba hablar con el tirano mayor, aquél que se creyó y lo logró heredar una hacienda de once millones de seres y cien mil Km2 y a quienes les retiene hasta el más mínimo derecho del ser humano: el de pensar. Las batidas represivas que ordenó contra todos aquellos que demostraron la más mínima actitud hacia el visitante, confirmó la naturaleza odiosa del tirano, lo que no conmovió al Papa. Aquellas mujeres, que al parecer han ocupado el puesto de los hombres que faltan, Las Damas de Blanco, las que han recibido desde patadas hasta trompadas cada vez que intentan caminar como seres libres por las calles de su país, no pudieron ver al Papa porque parece que valían muy poco ante los intereses papales. Pero ellas no se dieron por vencidas y vencieron la desidia del Papa y aunque no las recibió, lo hicieron quedar mal, como un conciliador parcializado con los tiranos. Los hombres cubanos también fallaron, pues no hicieron, con excepción del valeroso Andrés Carrión Alvarez, que se levantó solitario, gritando “!abajo el comunismo, y libertad para Cuba!”, claro, siendo inmediatamente agredido y arrastrado (¡Cómo superaron a los esbirros de Batista!) a no se sabe dónde por la temible guardia de chivatos del Estado, ellos fallaron en hacer un acto valeroso y verdaderamente llamativo y desafiante, como aquel que hizo aquel árabe en Túnez, que se inmoló, se prendió fuego, dio su vida joven sí, pero sirvió para arrasar a las tiranías árabes que reinaban por allí. En Cuba no apareció uno que tuviera el coraje de inmolarse frente al Papa para obligarlo a comportarse como debía, y denunciar a la tiranía. ¿Qué hubiera sido si uno se hubiera prendido fuego allí, en Santiago o la Plaza de la Revolución mientras el Papa daba misa o las manos a los tiranos? De seguro que algo grande hubiera a pasado, quizás hubiera sido la chispa esperada, el pueblo se levantaría, quizás el Papa se hubiera visto forzado a no ser retranca, sino guía, y quizás la suerte para la libertad de Cuba hubiera comenzado a cambiar como la de los árabes. Pero no se hizo. A los cubanos les falto el empuje, el Papa puso más atención a los hermanos, demostró que los toleraba, diferente a Juan Pablo II, y se comportó igualito como en México, incomprensiblemente incompetente y conciliante con lo peor. El Papa se fue satisfecho con su caramelo del Viernes Santos feriado para olvidar la libertad por la que llora el cubano. Ahora no se sabe a quién se encomendarán para lograr su libertad. Que el Señor los proteja de tanta maldad, repitiendo lo de Hatuey, “pero no allí, del mismo dios”. ANTICRITICA. Blogspot.com

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